Zona de Strikes: La generación de oro del beisbol

La generación de oro es un grupo de chavalos que salen al campo a jugar, sin sentirse menos que ningún oponente y ganan medalla donde van

Yanquis y Boston

Edgard Rodríguez C.

Nicaragua ha inclinado su admiración hacia un grupo de chavalos que han decidido dejar de ser comunes para convertirse en héroes, mientras elevan la vara por la que ha de medirse a las futuras generaciones del beisbol nacional.

Mientras los jóvenes de la actualidad tienden a buscar fuera de su entorno figuras que impacten sus vidas, estos niños se han visto así mismos y sacando lo mejor de su talento, se han vuelto protagonistas, capaces de superar cualquier obstáculo.

Pero, sobre todo, estos chavalos han demostrado capacidad para sobreponerse a sus propias limitaciones y las del contexto en el que se desarrollan. En ellos no hay complejos, jamás se han sentido menos que ningún rival. Salen al campo y ganan.

Se les llama la generación de oro porque en su historia hay varias medallas panamericanos -dos de ellas de oro, en 11-12 años y ahora en 13-14-, más un tercer lugar (medalla de bronce) en el Mundial de Taiwan hace dos años.  Juegan lo más duro que pueden, sin importar el oponente.

Y con esa actitud, de irse siempre al frente sin temores, han escrito las páginas más brillantes en el beisbol menor de nuestro país, cuya historia en el pasado no solo era irrelevante, sino casi inexistente, debido a la indiferencia con que se les miraba.

Claro, estos niños no lo han hecho solos. Detrás han estado sus padres, la mayoría de los cuales los han apoyado desinteresadamente, solo con el deseo de que sus hijos alcancen sus sueños. También están los entrenadores, que han extraído lo mejor de estos chavalos.

Pero también ha estado Nemesio Porras, presidente de la Feniba, cuya pasión y capacidad de gestión para apoyarlos, no tiene precedentes en nuestro país. Jamás se había atendido tan bien al beisbol menor como ahora, tanto en lo técnico como en logística.

A estos chavalos hay que seguir cuidándolos, mientras deciden qué rutas tomar. Algunos darán el salto al beisbol rentado, otros quedarán aquí para fortalecer el Pomares, pero mientras se les pueda mantener unidos, hay que apoyarlos. Son capaces de cosas grandes.

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