Constitución Política y la realidad

El desprecio al constitucionalismo democrático es característico de todos los regímenes dictatoriales o totalitarios. Todos los Estados tienen una Constitución

Róger Mendieta, FSLN

Hoy se conmemora o celebra en Nicaragua el Día de la Constitución.

Esta celebración fue establecida mediante ley aprobada por la Asamblea Nacional y la entonces presidenta Violeta Barrios de Chamorro, en septiembre de 1995, para  conmemorar  la reforma constitucional que se hizo   ese año para democratizar la Constitución sandinista de 1987.

La Ley de 1995 derogó otra que había sido dictada en 1987 por la dictadura sandinista, mediante la cual se había declarado  el 9 de enero como Día de la Constitución, porque en una fecha como esa fue promulgada la Ley Fundamental inspirada en la ideología, los principios, los objetivos estratégicos y los intereses partidistas del FSLN.

Pero la  celebración del Día de la Constitución no caló antes ni después en la conciencia de los ciudadanos nicaragüenses, salvo excepciones. La conmemoración de la Constitución no tiene el arraigo de  las tradicionales Fiestas Patrias de septiembre, por ejemplo, ni de otras festividades cívicas de la nación.

Precisamente, a la celebración del Día de la Constitución proclamado en 1995 se quiso dar el sentido y propósito de que las autoridades pertinentes del Estado y el Gobierno promovieran de manera planificada,  sistemática y a profundidad, el estudio y la divulgación constitucional.

La Ley de 1995 manda a que en todos los “centros militares y policiales dedicados a la formación de cuadros”, y en todos los cuarteles o establecimientos del Ejército y la Policía, se imparta una educación formativa  constitucionalista inspirada  en el espíritu cívico, la cultura democrática y la promoción y respeto incondicional de los derechos humanos.

Sin embargo, con un régimen autoritario como el que impera en Nicaragua actualmente, no es posible  esperar que se cumpla esa ley y  haya una educación y formación ciudadana fundada en los valores cívicos, la cultura de la democracia, el reconocimiento de la dignidad humana y el respeto irrestricto a los derechos de la persona.

El jueves de la semana pasada, la Asamblea Nacional que está dominada por el Frente Sandinista y sometida absolutamente al dictador Daniel Ortega, dedicó unos 28 minutos de su sesión a celebrar el Día de la Constitución, con el discurso de un reconocido miembro del Frente Sandinista de Liberación Nacional y destacado propugnador de la violación del derecho constitucional democrático.

Para muchos eso no fue un homenaje sino una burla a la Constitución y sobre todo a los principios del constitucionalismo democrático, pues lo que hizo el orador de marras fue elogiar la contrarreforma constitucional orteguista de 2014, la cual se aprobó para perpetuar a Daniel Ortega y el Frente Sandinista en el poder.

El desprecio al constitucionalismo democrático es característico de todos los regímenes dictatoriales o totalitarios. Todos los Estados tienen una Constitución, inclusive los totalitarios como China comunista, Corea del Norte y Cuba. En ellas se reconocen de palabra, pero no existen en la realidad, los derechos y garantías que hay en las cartas constitucionales de los países democráticos. Y todos tienen “juristas” que alaban sus adefesios constitucionales.

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