Cómo educar a los hijos en la sexualidad

La primera fase de la comunicación sobre este tema con los hijos debe ser dedicada a escuchar lo que piensan y dicen, y a interpretar sus silencios

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Primero: Hablarles a tiempo. En general, nuestros niños saben mucho más de lo que creemos. Ahora desde tempranas edades manejan toda clase de temas, y gran parte se debe a la facilidad que tienen para acceder a las nuevas tecnologías, llevándolos a que investiguen por ellos mismos, hallando la mayoría de las veces una información distorsionada, especialmente acerca de la sexualidad.

La primera fase de la comunicación sobre este tema con los hijos debe ser dedicada a escuchar lo que piensan y dicen, y a interpretar sus silencios ante ciertas situaciones, y entonces poder darles respuesta a lo que quieren o deben saber… no más.

Por eso la necesidad de crear relaciones cercanas con los hijos, para que sean los padres los primeros en darse cuenta de lo que les sucede. Si ante estas primeras inquietudes los niños encuentran acogida de sus padres, confiarán en ellos para futuras inquietudes sobre sexualidad. Es ideal que sean los padres los que hablen con sus niños y las madres las que lo hagan con sus niñas.

Los especialistas también insisten en que no se trata de dar una sola charla sobre sexualidad, sino que se debe hablar frecuentemente sobre ello. Nuestros hijos viven en un ambiente que les comunica continuamente mensajes contradictorios, contrarios a los valores que —estoy seguro— ustedes quisieran transmitirles. Por eso es importante que en lo posible les trasladen sus valores en el lenguaje de ellos. “La evasión de temas provocará una curiosidad exagerada llevándolos a buscar respuestas en lugares perjudiciales”, dicen los expertos a cargo del proyecto de educación de la afectividad y de la sexualidad humana desarrollado por la Universidad de Navarra y creadores del sitio Educarhoy.org.

Segundo: Hablar con claridad. Llamar a las cosas por su nombre pero con respeto, como algo bello creado por Dios para nuestra felicidad. Alfonso Aguiló, reconocido autor de educación familiar, dice: “No es recomendable recurrir a la fábula —hablar de cigüeñas, de que los niños vienen de París, o cuentos parecidos— para evadir las preguntas engorrosas. Se ha visto que los padres sienten demasiado temor al afrontar este tipo de tema enredando sus explicaciones de tal manera que los niños quedan más confundidos que antes. Por eso es fundamental que los padres se preparen y lean sobre el tema, hablen con otros padres de sus experiencias, aprovechándose de fuentes confiables y bien orientadas.

Tercero: Dar la información de forma gradual. No deben explicar los mismos temas ni los mismos detalles a un niño de seis años que a un adolescente de 14. La información deberá ir ampliándose a medida que van creciendo y vayan manifestando mayor interés.

En cuanto a los más pequeños, es recomendable preguntarles qué quieren saber y de ahí darles una explicación básica sin mayores detalles, esto para que puedan entender y queden tranquilos al recibir la información que piden.

Cuarto: Abarcar todos los aspectos, no solo los físicos sino la totalidad del ser humano: se trata de preparar a los jóvenes para el amor. Aunque les hagan una pregunta sencilla, es importante contestar de manera integrada. “Háblenles del ‘cómo’, pero también del ‘porqué’. La sexualidad tiene que ver con nuestra autoestima y felicidad. Somos seres sexuados masculinos o femeninos destinados a amar. La sexualidad sana tiene que ver con nuestro crecimiento y maduración personal armoniosa”, dicen los expertos de Educarhoy.com.

Una adecuada educación afectivo-sexual puede ser la diferencia en la vida de una persona.

Por último, y lo más importante: educar con el ejemplo; ser coherente con lo que les transmitimos.

El autor es miembro del Consejo de Coordinadores de la Ciudad de Dios.
reflexivo33@gmail.com

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