En Nicaragua los altos ingresos que reciben los mineros generan dependencia

Según estudio realizado por Funides los altos salarios y beneficios sociales que perciben los mineros llevan a sus familias a depender de un solo ingreso

Trabajadores en una mina

Aunque la minería formal —metálica y no metálica— reduce significativamente la pobreza en los municipios donde está presente y los trabajadores del sector perciben los salarios promedio más altos, la actividad crea índices de dependencia muy elevados que además de incrementar las tasas de desocupación en las zonas mineras agudizan su vulnerabilidad ante la volatilidad de los precios y la continuidad de la actividad.

“Esto es importante abordarlo porque como sabemos la minería es una actividad no renovable y eso puede generar una desaparición de la actividad, por lo que hay que buscar cómo sustituirla en el futuro”, advirtió Juan Sebastián Chamorro, director ejecutivo de la Fundación Nicaragüense para el Desarrollo Económico y Social (Funides), durante la presentación del estudio Impacto Económico y Social de la Minería en Nicaragua.

Sergio Ríos, presidente de la Cámara Minera de Nicaragua (Caminic), dice que “lo importante es que nosotros mismos y los mismos municipios y los trabajadores mineros tomen en cuenta qué es lo que va a pasar después y cómo nosotros mismos (podemos) ir diversificando junto con las autoridades municipales para tener otras opciones”.

Según Ríos, incluso los planteles de minería artesanal garantizarán que una vez que en el municipio concluya la actividad de la minería industrial, los mineros artesanales puedan seguir procesando su mineral, bajo las nuevas normas internacionales y obteniendo recursos por su venta. “Hay que presentar soluciones y todo esto forma parte del desarrollo social que tenés que ir impulsando en todos estos municipios”, afirma Ríos.

El estudio elaborado por Funides a petición de la Cámara Minera de Nicaragua (Caminic) realizó una encuesta socioeconómica a 794 familias: 394 de trabajadores mineros (de tres minas metálicas y dos no metálicas), cincuenta de mineros artesanales y a 350 de municipios donde no hay minería, pero que según datos de la encuesta de población de 2005, tenían características similares a los de los mineros.

Las familias de mineros encuestadas viven en los municipios de Bonanza, Región Autónoma de la Costa Caribe Norte; La Libertad, Chontales; y Larreynaga, León, los de minería metálica. Y los de minería no metálica en San Rafael del Sur, Managua; y Nindirí, Masaya.


Las encuestas a las familias que no se dedican a la minería se realizaron en Telica, León; Ticuantepe, Managua; Tisma, Masaya; Río Blanco, Matagalpa; y Camoapa, Boaco.

A partir del resultado de la encuesta se determinó que “la minería formal reduce la pobreza de los hogares mineros de las cinco localidades del país en más de 25 puntos porcentuales, también que el ingreso de los hogares mineros, 20,599 córdobas mensuales, casi triplica el de los municipios no mineros, 7,564 córdobas mensuales”. Sin embargo, el estudio arroja que los mineros artesanales enfrentan mayor condición de pobreza e ingresos bajos respecto a sus pares que están en la minería formal.

La investigación refleja que el porcentaje de jefes de hogar afiliados al Instituto Nicaragüense del Seguro Social (INSS) ha crecido considerablemente en las zonas mineras, 87 por ciento, con respecto a los municipios no mineros donde permanece en niveles del 20 por ciento.

Esto, según Chamorro, desahoga a las instituciones del sistema público de salud, ya que cuando tienen algún problema de salud los trabajadores de las empresas mineras buscan atención en las clínicas previsionales.

Hay más dependencia

Sin embargo, “la tasa de dependencia de los integrantes del hogar de los municipios mineros es más alta que la de los no mineros”, cita el estudio.

“Esta tasa se calcula dividiendo el número de personas que no trabajan entre el número de personas que trabajan y obviamente si el índice es mayor a uno significa que hay más personas desempleadas que empleadas (ver infografía)… de tal manera que efectivamente en la estrategia de búsqueda de ingresos de las familias mineras prevalece la dependencia mayor del trabajador minero y los demás no tienen ninguna otra actividad ni ningún tipo de negocio”, explica Chamorro.

“Esta dependencia sitúa a los municipios mineros en una situación más vulnerable ante la volatilidad de los precios internacionales de la producción metálica, sobre todo considerando que es una actividad inherentemente no renovable”, advierte el estudio.

No hay diversificación

Dicha dependencia se refleja, según el estudio, en que el salario que recibe el minero representa la principal fuente de ingresos de las familias en los municipios mineros (ver infografía).

“Esto es muy diferente en los hogares no mineros donde existe más diversificación, tal vez el hombre trabaja como obrero agrícola y la mujer tiene una pulpería o panadería o realiza cualquier otro tipo de actividades en el comercio o la ganadería; y eso no se nota en los hogares mineros, sino la mayor dependencia es un ingreso mayor pero tiene también mayor dependencia”, sostiene Chamorro.

En cambio, en los municipios donde no se realiza esta actividad y no hay personas que perciban los altos salarios que paga el sector, el emprendimiento se vuelve una alternativa para diversificar y alcanzar mayores niveles de ingresos. Es por ello que más familias en municipios no mineros tienen negocios propios (ver infografía).

Y es precisamente el emprendimiento una de las opciones de diversificación que según el estudio deben impulsar en las zonas mineras, para reducir la vulnerabilidad de estas familias y comunidades que por ser un recursos no renovable, en algún momento puede concluir.

Preocupa la dependencia

“Por eso no deja de preocupar que aunque el ingreso es significativamente mayor que (en otros sectores) la diversificación está comprometida, de que se dependa mucho del jefe del hogar con ese buen salario, pero si esa persona sufre algún problema, accidente o deshabilitación, entonces se compromete la posibilidad de que el hogar continúe teniendo esa buena fuente de ingresos y que pueda caer en una espiral de pobreza”, advierte.

Además, añade que no se debe olvidar que “estos son recursos no renovables y hay que pensar realmente en la estrategia de salida de la minera una vez que se acabe el recurso. Estos datos refuerzan el hecho de que es importante pensar qué va a pasar en la comunidad después de la minería porque esta gente va a seguir viviendo ahí”, señala Chamorro.

Minería artesanal

Para el presidente de la Cámara Minera de Nicaragua (Caminic), Sergio Ríos, lo más relevante del estudio Impacto Económico y Social en la Minería de Nicaragua, es que permite ver el futuro y lo que se puede hacer para mejorar las condiciones no solo de los mineros, sino también de los municipios donde operan las empresas y también de la minería artesanal.

Según Caminic, en el país existen entre quince mil y veinte mil mineros artesanales y para mejorar sus condiciones de trabajo se desarrolla el modelo de atención llamado minería somos todos, que consta de cuatro ejes.

Una de las acciones que han promovido es el abandono del uso del mercurio en la actividad, pero también el desarrollo de emprendimientos que se conviertan en una alternativa de diversificación de sus ingresos.

 

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