Más de 500 familias productoras de plátanos pierden cosecha en Ometepe

El paso de la tormenta Nate hace dos semanas por Nicaragua, dejó cuantiosos daños en varias zonas del país, pero principalmente en el departamento de Rivas

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Los productores de Ometepe en un proceso lento de recuperación limpian sus parcelas para resembrar los plantíos de plátano. LA PRENSA/M. ESQUIVEL

La pérdida de miles de manzanas de plátano iniciando cosecha, falta de dinero para limpiar y resembrar, deudas con microfinancieras y prestamistas, además de otras obligaciones económicas, es el ambiente que viven más de 500 familias de productores en la Isla de Ometepe.

El paso de la tormenta Nate hace dos semanas por Nicaragua, dejó cuantiosos daños en varias zonas del país, pero principalmente en el departamento de Rivas, que incluye a Ometepe.

“Se nos cayó la cosecha, no tenemos dinero y este es el sustento de nosotros para pagar la comida, agua y luz; nos afecta demasiado”, se lamenta doña María Narcisa Ortiz, miembro de la cooperativa Alejandro Álvarez Trigueros.

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Pedro José Mena, vicepresidente de esa cooperativa ubicada en la comunidad de Pull, jurisdicción del municipio de Altagracia, expresó que los 19 socios recibieron un duro golpe al perder las 80 manzanas de cultivo de plátano.

“Estamos preocupados, no tenemos de dónde sacar dinero para pagar nuestras deudas con un banco, todo el plátano se vino al suelo, montones de árboles de madera preciosa de nuestra reserva de bosques se arrancaron. Necesitamos apoyo del Gobierno para enfrentar este problema”, resumió Mena.

“Da tristeza recorrer los platanales”

“Realmente da tristeza recorrer los platanales de Ometepe, sobre todo en el municipio de Altagracia, donde está la mayoría de productores. Uno va por la carretera y desde Los Ramos hasta Altagracia, pasando por Santo Domingo y dando la vuelta al cerro Maderas, toda esa ruta da tristeza ver los tallos con sus cabezas de plátano en el suelo”, relata Crecencio Ruiz Oporta, quien perdió sus tres manzanas de plátano.

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Agrega que en las comunidades de Pull, San José del Norte, y toda esa ruta hacia La Flor, el efecto devastador sobre los plantíos de plátano es el mismo. “También hay montones de árboles arrancados de raíz (sic)”, resalta Ruiz Oporta.

José Bartolomé Zacarías Díaz, productor de plátano en la comunidad El Limonal, en el volcán Maderas, muestra cómo quedó su parcela de cinco manzanas cultivadas con plátano.
LA PRENSA/M. ESQUIVEL

“Sería bueno que el Gobierno de Nicaragua destinara un fondo para financiar a los productores de plátanos de Ometepe endeudados con las microfinancieras. Los productores necesitamos ayuda para pagar esas deudas, y recursos para volver a sembrar plátano el próximo año. Es un fondo que vamos a pagar, no estamos pidiendo limosna, ni que lo regalen, pero queremos un plazo más largo y con intereses bajos, para poder hacerle frente a esta dificultad que pasan muchas familias de Ometepe”, sugiere Ruiz.

Un 60 por ciento de productores lo perdió todo

Aquiles Sánchez Juárez, presidente de la Asociación de Plataneros de Rivas (Aplari), dijo que en Ometepe un 60 por ciento de los productores lo perdió todo y el otro 40 por ciento solo tiene la mitad de sus cultivos buenos. En algunos casos perdieron más de la mitad de lo sembrado, pero al menos recuperarán algo.

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Sánchez explicó que la mayoría de isleños trabaja con el invierno, y no cuenta con sistema de riego, por eso el plátano que más se cultiva en Ometepe es el de tallo gigante, el cual es más fácil que caiga con el viento, mientras que en los municipios de tierra firme en Rivas lo que se cultiva es plátano de tallo enano, y por eso les afectó menos.

Sin producción y a enfrentar deudas

Los fuertes vientos de la tormenta Nate destrozaron las cinco manzanas de plátanos del joven productor Yasser Ortiz. Este plantío está ubicado en la finca Los Cocos, en la comunidad La Sabana, Altagracia.

De acuerdo con este productor, este tipo de cultivo de plátano de secano (regado solo con el invierno) hace que los costos de producción sean más bajos que los cultivos tecnificados, porque la inversión es de 1,000 dólares por manzana. “Pero la mayoría de productores estamos endeudados con microfinancieras y al perderse toda la cosecha no vamos a tener cómo pagar (en el plazo establecido), por eso necesitamos apoyo del Gobierno, para que nos ayude a resolver esta situación”, dijo Ortiz.

Tallos débiles caerán en próximos meses

Hernaldo García relata que en toda la zona de Pull, la destrucción de los platanales fue total, y entre él y su familia, perdieron siete manzanas de plátanos.

“Aquí no quedó nada y los tallos pequeños que están ya no cosechan, porque viene el verano. Los pocos tallos grandes que no se cayeron, con los vientos de noviembre, diciembre y principio de año se caerán porque están débiles y van cayendo solitos”, explicó el productor.

Una triste Navidad

Doña María Narcisa Ortiz no puede ocultar la tristeza en su rostro. Y solo piensa en las deudas y la triste Navidad que pasarán este año porque no habrá cosecha para vender y obtener dinero.

“El dinero siempre hace falta para la Navidad, para comprar juguetes a los niños, para la cena. No habrá Navidad para nosotros”.

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La cosecha de plátano estaba iniciando a principios de octubre cuando la tormenta Nate causó los estragos. Y la producción se prolongaría hasta marzo 2018.

De acuerdo con varios productores de Altagracia, la alcaldía y funcionarios del Gobierno central los invitaron a una reunión el pasado domingo 8 de octubre en un centro turístico de ese municipio, donde solo escucharon las opiniones de los afectados, pero no les dieron ninguna respuesta concreta para resolver sus problemas financieros por endeudamientos con microfinancieras o bancos.

En el volcán Maderas

José Bartolomé Zacarías Díaz, habitante de la comunidad de El Limonal, del volcán Maderas, en Altagracia, dice que en su parcela de cinco manzanas cultivadas con plátano, lo perdió todo.

“Gracias a Dios estamos con vida, pero ese día (el jueves 5 de octubre) miramos caer todos nuestros chagüites y los grandes árboles, solo oíamos el estruendo cuando caían cerca de nuestras casas.

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Es una pérdida enorme, porque es de lo único que vivimos, aquí no hay trabajo, no hay grandes empresas que necesiten gente para trabajar, y a los isleños no nos queda más que echar mano de los platanales y el trabajo lo hace toda la familia”, señala Zacarías Díaz.

“Para nosotros eso fue un huracán”

Harold Guillén Gómez expresa que sus 15 manzanas cultivadas de plátano, fueron arrasadas por Nate. “Anunciaron una tormenta, pero para nosotros eso fue un huracán lo que pasó por Ometepe y nos dejó en cero, porque el plátano es el producto que mueve esta isla, se nos cayó el oro verde”, dice Guillén Gómez.

Según Guillén, cada manzana de plátano produce entre 20 y 25 cargas de musáceas, a un precio de 2,000 córdobas por carga, dejando una venta aproximada de entre 40,000 y 50,000 córdobas por manzana y eso mueve la economía de Ometepe entre octubre y marzo de cada año, “pero ahora no sabemos cómo vamos a empezar, ni cómo vamos hacer para pagarle al banco”.

Las pérdidas no terminan con la destrucción

José Bartolomé Zacarías Díaz, productor de la comunidad de El Limonal, en el volcán Maderas, expone que la mayoría de isleños siembran sus cultivos de plátanos con muchas dificultades económicas. “Sembramos de araños y pellizcos, porque los bancos no te quieren prestar dinero y varios trabajan con microfinancieras que cobran intereses más altos que los bancos. En mi caso que soy miembro de una cooperativa, me toca trabajar con prestamistas y esperamos que nos den plazo para la próxima cosecha del año que viene para pagarles”.

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Isaías Rivera Centeno, habitante de La Palma, en el Maderas, dijo que las pérdidas no terminan con la destrucción, porque ahora hay que pagar para limpiar y volver a sembrar los plantíos.

“Al peón (el trabajador) hay que pagarle igual su día, y para rematar, lo poco que quedó de plátano, los compradores están pagando barata la carga, aprovechándose de nuestra situación”, lamenta Rivera.

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