Dennis Martínez: «Nunca pensé que un estadio llevaría mi nombre»

“Mientras uno juega, no tiene una idea clara de la repercusión que tendrá lo que hace. Solo con los años es que te das cuenta que algo bueno debiste haber hecho para que te tomen en cuenta”, dice Dennis Martínez

Dennis Martínez, Denis Martínez,

Dennis Martínez no oculta la emoción que la máxima estructura deportiva de Nicaragua de los últimos tiempos lleve su nombre. LA PRENSA/ Óscar Navarrete

Con una pelota entre sus manos, Dennis Martínez aprendió a construir el futuro, atravesó fronteras y derribó escepticismos, mientras conquistaba la gloria reservada para quienes luchan sin un instante de desaliento y terminó convertido en un prototipo de la grandeza.

Por eso pasan los años, se suceden generaciones y él está siempre en el horizonte. Y lejos de perder brillo, su obra se vuelve más rutilante, quizá no solo porque jugó un papel estelar en el beisbol, sino porque su conquista más grande ocurrió en lo más profundo de su vida.

Martínez es ahora una leyenda que aún despierta admiración, porque, aunque ya no lance la bola con fuerza, cuando le correspondió, lo hizo con tanta pasión que aún podemos ver a través de la memoria, la rotación de su curva y el desplazamiento apurado de su recta.

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Mientras habla con LA PRENSA, Dennis parece transportado a su pasado más glorioso. La emoción se le ha venido encima. Y no es para menos. La más grande y moderna instalación deportiva del país, el Estadio Nacional de Beisbol, llevará su nombre. No lo puede creer.

“Me parecía mentira”

¿Qué sentimientos hay en vos ahora que está por inaugurarse un estadio con tu nombre?
Hay una inmensa alegría, mucha gratitud y también sorpresa. La verdad es que mientras uno juega, no tiene una idea clara de la repercusión que tendrá lo que hace. Solo con los años es que te das cuenta que algo bueno debiste haber hecho para que te tomen en cuenta.

¿Cuál fue tu reacción cuando supiste que el nuevo estadio se llamaría Dennis Martínez?
Me puse muy contento y le escribí una carta al Presidente Ortega para agradecerle, creo que era lo mínimo que debía hacer. Al principio me parecía mentira y como el estadio viejo ya tenía mi nombre, pensé que podían optar por otro personaje, pero no fue así y lo agradezco.

¿Has esperado su inauguración con algún tipo de ansiedad o de cierta impaciencia?
He contado los días y espero que no me tiemblen mucho las piernas. La verdad es que uno no sabe cómo reaccionará sino hasta la hora de llegada. Sin embargo, estoy listo para vivir el momento, para agradecerle a Dios y de paso saludar a los fanáticos que irán al estadio.

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¿Será esta una oportunidad para reencontrarte con los fanáticos del beisbol?
Claro. Por diversas razones, yo me mantuve alejado, pero con las charlas que he brindado en distintos colegios y lugares, y en los diferentes eventos en los que he participado, logré sentir el cariño de la gente, el afecto y el respeto que se me tiene y eso es muy bonito.

“Extraño a mis papás”

¿Quiénes, vivos o muertos, te gustaría que te acompañaran en la inauguración?
Mis papás (fallecidos), seguro los voy a extrañar. Pienso que se sentirían muy orgullosos de su hijo y hubiesen disfrutado este momento conmigo. Los voy a echar de menos. Pero a la vez, me pone contento que estaré acompañado de mi esposa, mis hijos y muchos amigos.

¿Tu mamá te vio lanzar en algún momento en tus inicios aquí con el Granada?
No, nunca. Nunca le gustó. Yo le preguntaba y me decía que la ponía nerviosa eso de ir a verme lanzar al estadio. Sin embargo, sé que siempre les preguntaba a los vecinos o a sus compañeros de venta en el mercado, donde tenía un tramo, que cómo había salido yo.

¿Pero tengo entendido que sí te vio con los Orioles, allá en Baltimore?
Sí, es cierto. Yo la llevé a Baltimore y fijate que ese día que fue al Memorial Stadium ahí en Baltimore, yo lancé una blanqueada y la saludé desde el terreno para decirle que eso era para ella. Cuando llegamos a la casa me abrazó y me dijo: gracias hijo, y lloramos los dos.

¿Y entre las personas vinculadas al beisbol, a quiénes vas a extrañar en este estadio?
A todo aquel que puso su granito de arena en mi formación. Por ejemplo, me hubiese gustado que estuvieran Tony Castaño, Carlos García, Heberto Portobanco, Earl Weaver y cada entrenador, cada coach, que me ayudó a ser mejor lanzador y mejor persona.

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“Es un estadio de nivel”

¿Qué te parece el estadio en términos de calidad, diseño y requerimientos en general?
Desde que se comenzó a levantar, me quedé sorprendido de su magnitud. Es un estadio de primer nivel con todos los estándares de calidad que te exigen incluso en las Grandes Ligas. Yo estoy emocionado por la dimensión de la obra. Ahora nos toca cuidarlo a todos.

¿Qué estadio de las Grandes Ligas fue el primero que te impresionó en tu carrera?
El de los Orioles, el Memorial Stadium. Recuerdo la primera vez que lo vi, estaba como aturdido. No podía creer que yo, que jugaba en la calle en mi barrio y luego en los estadios de nuestro país, iba a jugar ahí. Tal vez había otros mejores, pero a mí me impactó aquel.

Se confirmó que vas a lanzar la primera bola, vamos a ver si la llegás al home…
Claro que lo haré. El año pasado fui a Cleveland a hacerlo durante la Serie Mundial y lo hice bien. Yo espero tomar todo esto con naturalidad, aunque cuando llegue el momento uno no sabe qué puede pasar, lo pueden traicionar los nervios, de eso estoy muy claro.

Cuando lanzabas en las Mayores, ¿había ansiedad mientras llegaba el día que te tocaba?
No, es que esa es otra cosa. Como era parte de una rutina, uno se acostumbra a la presión y aprendés a vivir en ese ambiente. Incluso, si se trata de un juego de postemporada o algo así, hay más tensión, pero aprendés a manejarla. Pero esto de ahora, es otra cosa.

Después de una exitosa carrera, Dennis se prepara para el homenaje más grande que se le ha tributado a un deportista nicaragüense. La más grande, moderna y emblemática instalación deportiva lleva su nombre. No podía ser de otra forma. Una trayectoria tan exitosa, merecía un reconocimiento de esta magnitud.

Datos personales sobre Dennis Martínez

José Dennis Martínez Ortiz nació en Granada el 14 de mayo de 1955. Sus padres fueron Edmundo Martínez y Emilia Ortiz, ambos ya fallecidos.

Don Edmundo, agricultor, y doña Emilia, comerciante, originarios de El Capulín, Granada, procrearon siete hijos, siendo Dennis el menor de ellos.

Dennis comenzó a jugar en pequeñas ligas, en el equipo El Esfuerzo de Manuel Bermúdez. Luego pasó al Jabón Prego e intentó debutar en el San Fernando.

No hizo el grado en Masaya y comenzó con el Granada en 1972. Tuvo 11-6 y 1.40 como novato. Ese mismo año integró la histórica Selección Nacional.

El 29 de abril de 1973 se casó con Luz Marina García y tienen cuatro hijos, Dennis José, Erika, Gilberto y Ricardo.

Fue firmado por Ray Pointevint y Julio Blanco Herrera de los Orioles en 1973. El 14 de septiembre de 1976 se convirtió en el primer big leaguer nica.

Durante su carrera de 23 años en las Mayores ganó 245 juegos y perdió 193, con 3.70 en efectividad a lo largo de 3,999.2 innings lanzados.

Su punto culminante lo alcanzó el 28 de julio de 1991, cuando se convirtió en el primer lanzador latino con un Juego Perfecto, ante los Dodgers.

Sus 245 triunfos es la máxima cantidad de victorias para un lanzador latino en las Grandes Ligas. Bartolo Colón tiene 240 triunfos hasta ahora.

Fue a cuatro Juegos de Estrellas a través de su carrera, ganó liderados en efectividad, en innings lanzados, partidos completos y en victorias.

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