Montañas de Nicaragua son «escenario de nueva forma de represión»

La defensora de derechos humanos remitió una carta a los jefes del Ejército de Nicaragua, de la Policía Nacional y fiscal general de la República que investiguen exhaustivamente lo ocurrido en la montaña

Si el Gobierno y sus instituciones hubieran dispuesto el diálogo, la represión policial en El Tule a los campesinos no hubiera sido necesaria, dicen analistas. La Prensa/Archivo

La presidenta del Centro Nicaragüenses de Derechos Humanos (Cenidh), Vilma Núñez, criticó que las muertes ocurridas en las profundidades de las montañas de Nicaragua como la denunciada por Cora López sobre la muerte  de su cónyuge,  Marcio Antonio García, supuestamente  por parte de un grupo de militares, no son investigadas por ninguna autoridad.

«Prácticamente allí se ha convertido en el escenario de una nueva forma de guerra, de una nueva forma de represión para que no se manifieste el descontento que hay (en Nicaragua), lo que hacen es en vez de buscar como investigar, castigar a los responsables, si acaso hay violaciones a la ley, lo que hacen es asesinar selectivamente a los dirigentes de estos grupos imputándoles comisión de delitos comunes, lo cual constituye una criminalización de la protesta. Es una forma más de violar derechos humanos», aseguró la defensora de derechos humanos en referencia a ese y otros casos cuyas denuncias están en el Cenidh como las tres muertes ocurridas el 6 de noviembre de 2016, en Ciudad Antigua.

Sobre la denuncia de López en relación a la muerte de García el pasado 29 de junio, en Avión Quemado, Jinotega,  pero cuyo testimonio el Cenidh lo recibió en septiembre pasado debido a la lejanía y a la terror al que está sometida esa familia, Núñez refirió que lo denunciaron a través de una carta que ella dirigió al jefe del Ejército, general Julio César Avilés, pero también a la jefa de facto de la Policía Nacional, primera comisionada Aminta Granera y a la fiscal general de la República, Ana Julia Guido.

Demanda investigación exhaustiva

En la carta Núñez explica ampliamente lo ocurrido según el testimonio brindado por López ante ese organismo y demanda una investigación exhaustiva de ese hecho en el que la denunciante señala como autores a un grupo de miembros del Ejército de Nicaragua.

LA PRENSA ha intentado conocer la versión del Ejército de Nicaragua desde el 5 de octubre a la fecha no ha habido respuesta.

López señaló al Cenidh que ocurrido el hecho, cuando denunció ante un jefe del puesto militar de Wiwilí, no solo fue intimidada para que callara, sino que cuando llegó allí el funcionario militar ya tenía su propia versión sobre el crimen. Ella había llegado con los papeles en mano que desmostraban que el ganado lo habían comprado con lo obtenido en los cortes de café y el engorde de cerdos, como también relató López a LA PRENSA.

El jefe miitar le dijo a López en presencia de su padre José Efraín López Valladares que de Jinotega le informaron que «supuestamente ella se había corrido con un (fusil) Ak», y que a su marido lo matan «porque la gente ya no aguantaba». Y cuando López le alegó que García no tenía problemas con nadie en la comunidad Avión Quemado, el funcionario militar le aseguró: «es que vos lo tapás  (…) este hombre es ladrón , tenía 2 (fusiles) Aks, se mantenía con cinco (personas)».

Al tiempo que le llegó aseverar el militar a la viuda que «cuando lo mataron (a García) a ella la encontraron arreando el ganado y que iba con dos niños y en eso se encontraron con el Ejército de Nicaragua y entonces en eso ellos dispararon y le pegaron a él (García)» y que López huyó con los niños y los fusiles dejando el ganado. López rechazó esta afirmación del militar que según lo relatado al organismo de derechos humanos ocurrió a primeras horas del día en su casa y sin escuchar su solicitud de que le permitieran hablar a los gritos de los militares que saliera de la casa de lo contrario lo sacarían a balazo.

«No hombre, yo estoy rendido (…) yo quiero que hablemos»  y con las manos en alto pidió: «hombre demen una oportunidad de encomendarme a Dios», pero la respuesta fue que se colocara en una de las esquinas del cuarto donde le dispararon donde inmediatamente cayó al suelo, para que luego le dispararan otras tres veces impactándole en el pecho, lo que llevó a López a huir mientras era perseguida por varios  militares, le dice Núñez en su carta a Avilés y compartida a Granera y a Guido a quienes le pide que realice una exhaustiva investigación para esclarecer los hechos.

Núñez  le recuerda a las autoridades que «no es la primera vez que conocemos sobre operativos militares que han privado la vida a ciudadanos particularmente en el campo, en su mayoría sin conocerse ni la legalidad de las acciones, ni las causas de fondo que expliquen la represión que culminó (en este caso) con la muerte de García Joya», cuya muerte denunciada «se asemeja a una ejecución sumaria, cuya impunidad y denegación de justicia compromete la responsabilidad del Estado».

Temor a autoridades

La vicealcaldesa de Ciudad Antigua, Nelda Mendoza, hermana de Nahún Mendoza, una de las tres personas encontradas muertas en Ciudad Antigua, se mostró preocupada por la situación en esas comunidades del norte del país.

En ese lugar junto a Mendoza fueron encontrados muertos Margarito Mendoza Sevilla y Armando López.

“Nosotros estamos sinceramente decepcionados de tener autoridades que en vez de velar por el pueblo, lo que hacen es maltratar, no vemos que sean una autoridad que deberían estar cuidando y velando por esta población”, sostuvo Mendoza.

La vicealcaldesa advirtió que a pocos días de las elecciones municipales , “si vemos que está el Ejército en vez de decir que nos va a cuidar que nos va a proteger, más bien tenemos miedo, y toda la población está con miedo, no se siente segura, sino que existe una inseguridad cuando ve el Ejército y la Policía”.

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