19 años después del deslave del Casita, los sobrevivientes aún lloran al recordar la tragedia

A partir de este domingo, pobladores realizan actividades en honor a las víctimas del deslave del Casita, ocurrido el 30 de octubre de 1998

Diecinueve años después del deslave ocurrido en el volcán Casita, en Chinandega, que fue provocado por las lluvias del huracán Mitch, el 30 de octubre de 1998, a los sobrevivientes aún lloran al recordar la tragedia que los tomó por sorpresa y cobró la vida de unas 3,000 personas.

La noche de este domingo se realizará la vigilia en honor a las víctimas en la Casa Comunal de Posoltega y, a tempranas horas del lunes, las personas llevarán flores a la gran tumba.

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Este lunes las personas pasarán el día en el Parque Memorial, en Posoltega, para honrar y recordar la memoria de las familias que fueron sepultadas en aquel lugar.

Algunos prefieren no hablar. Decenas han migrado a países como Costa Rica, pero hay quienes han retornado al lugar de las parcelas “El Porvenir” y “Rolando Rodríguez”, zonas que en cuestión de minutos fueron arrasadas, para sembrar granos básicos.

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Adriana Muñoz, quien fue arrastrada por más de cuatro kilómetros por una corriente, recuerda que varios vecinos le alertaron de lo que iba a ocurrir y logró ver que el deslave se venía sobre ellos. «Solo me persigné y dije: ‘en nombre de la Sangre de Cristo’”, cuenta.

Muñoz se salvó al quedar atrapada entre un árbol, el resto de los vecinos siguió rumbo abajo. Horas después supo, en medio del dolor, que 22 miembros de su familia habían desaparecido, incluyendo su hijo de 11 años, su madre, tías y sobrinos.

El alcalde sandinista Aquiles Peralta, que suele recorrer Posoltega en bicicleta, se detuvo para saludar a los vecinos de la zona pero al momento de solicitarle una entrevista comentó que no estaba «autorizado» para hacerlo.

Vivió de nuevo

María Valdivia, quien habita en la comunidad El Tanque, donde fueron trasladados decenas de sobrevivientes, narra que se salvó al salir fuera de la zona, pero la mayor parte de su familia murió. En ese entonces, ella tenía 19 años y un niño de 29 días.

«Pensé en un momento que debía morir. Pero gracias a Dios lo superé cuando miré que dos de mis hermanos sobrevivieron. Precisamente Miguel Ángel, uno de ellos, se fue a Costa Rica porque aquí no se sentía bien», confiesa Valdivia.

El aluvión del «sesenta»

El 28 de octubre de 1960 un deslave, que sobrevivientes recuerdan como “El aluvión del Sesenta”, ocurrió en la Comarca Oriental La Bolsa, dejó una treintena de víctimas, varios huérfanos y viviendas destruidas.

«Un frondoso Guanacaste quedó muy debilitado, se veía la altura del agua que venía con enormes piedras y que impactaron al árbol. Una huerta conocida como ‘Los Conejos’ quedó abarrotada de rocas por la fuerza del agua», cuenta Brígida Pérez.

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Ella agrega que «muchos ancianos subieron a los niños a los tabancos (parte alta) de las casas. Algunos salvaron a varios de su familia, pero por eso, ellos fueron arrastrados por la corriente”, recuerda Pérez.

«Las víctimas mortales fueron encontradas arriba de los árboles, entre la basura, a orillas de los cercos y cerca de la costa por Corinto”, agregó la mujer, que en aquel momento solo tenía 16 años.

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