Cartas al Director

Los demócratas que aún quedan en el país no salieron a perder su tiempo en las elecciones pasadas y parece que no lo harán en el futuro porque no quieren ser cómplices de esas farsas electorales

Cartas al Director, farsas electorales

Castigo a la democracia
La abstención, otra vez en otra elección de farsa electoral, fue la que volvió a ganar, pero no por castigo al sistema corrupto como muchos creen. Diversos o todos los medios independientes han criticado e incluso han ofendido a la ciudadanía acusándola de apática solo por no querer involucrarse en la lucha cívica contra la dictadura. ¿De qué le sirve al ciudadano luchar o manifestarse contra la dictadura si los dirigentes liberales pactan con Ortega?

Los triunfos aplastantes que obtuvo la democracia contra el frentismo fue porque solo existía una gran unidad liberal, aun cuando se fue dividido en el 2006, las fuerzas liberales superaron en votos al frentismo. En las elecciones posteriores la población no se ha desbordado a excepción de las municipales 2008, cuando el orteguismo se robó la Alcaldía de Managua.

La abstención de los ciudadanos se da por la decepción que a partir del año 2006 las fuerzas liberales fueron divididas.

Esas circunstancias de rencor para no votar venían de un pasado apocalíptico al haber pactado el doctor Alemán con Ortega, facilitándole a este (Ortega) el camino para la presidencia.

Ahora en todas las elecciones la Policía y el Ejército realizan captura de quienes van a trabajar como fiscales opositores, y los que logran ser fiscal son echados a patadas por los orteguistas de las Junta Receptora de Votos (JRV). Con esta represión nadie quiere trabajar y el orteguismo aprovecha para nombrar fiscales de su propia gente a los partidos políticos zancudos para garantizar el fraude en cada JRV.

Con todo el poder robado, Ortega solo le da trabajo a sus cómplices, lo que fue motivo suficiente para que miles de nicaragüenses demócratas emigraran a España, Costa Rica, Estados Unidos y otros países, ellos ahora no votan, eso es parte del abstencionismo, pero en realidad no están en Nicaragua, han realizado sus vidas y algunos no piensan regresar, decepcionados por la desunión liberal.

En Nicaragua los partidos políticos colapsaron, no existe oposición porque todos quieren ganar sin pensar en la patria, prefieren que las alcaldías queden en manos orteguistas antes de unirse. Mientras no se dé la unidad en un solo partido liberal el pueblo no votará, y continuarán los fraudes con el frentismo controlando todas las JRV solo con su gente aunque estén disfrazados como fiscal, miembro de JRV de otro organismo político.

No son los cascarones de los partidos políticos los que van a sacar al dictador, es el pueblo el que va a decir cuándo es el momento si acaso no se da la unidad opositora.

Los demócratas que aún quedan en el país no salieron a perder su tiempo en las elecciones pasadas y parece que no lo harán en el futuro porque no quieren ser cómplices de esas farsas electorales.

La abstención en 2017 fue en todo el territorio nacional lo que significa que los mismos simpatizantes del orteguismo no votaron, seguramente han sentido en carne propia la exclusión que hace el orteguismo en contra de los demócratas.

Ante tanto resentimiento, los partidos liberales deben unirse de forma limpia y transparente, sin ninguna sospecha o duda de haber pactado con el régimen, solo así se recuperará la democracia. Alejandro Calero Dávila. 

 

Resultados electorales
Los resultados de la recién pasada farsa electoral nos deben de llevar a analizar y meditar dos cosas. La primera es que la dictadura sandinista cada día se consolida más en el poder, no por culpa de miles de nicaragüenses sino por unos cuantos pactistas zancudos que le permitieron al dictador Ortega regresar al poder y realizar procesos electorales a su gusto y antojo —como los que realizaba la dictadura somocista de la que tanto mal hablan los sandinistas— poniendo en los centros de votaciones a coordinadores que no existen por ningún lado en la Ley Electoral, convirtiendo a estos coordinadores en los jueces de mesta y capitanes de cañadas como los que tenía Somoza en los cantones electorales.

La segunda reflexión y meditación debe de ir encaminada a transformar totalmente las fuerzas políticas que se dicen de oposición a la dictadura sandinista, cambiar y limpiar totalmente sus estructuras y retirar de una vez por todas a personas que se dicen ser líderes de esas fuerzas políticas y que le han causado graves daños a la democracia y paz de Nicaragua.

Tenemos que seleccionar a los mejores candidatos para futuros procesos electorales en donde la población demócrata sienta la seguridad de que quien va de candidato va a saber representarlo y resolver sus problemas sociales, porque en las últimas farsas electorales la población no ha sentido esa seguridad y por ello es el alto grado de abstención y votos nulos.

También hay que continuar luchando para que en Nicaragua se den elecciones libres y transparentes y que en el próximo proceso electoral nacional podamos contar con un sistema de votación electrónica digital que nos genere confianza a todos los nicaragüenses. Y si estas reflexiones y meditaciones no las ponen en marcha las fuerzas políticas, que se dicen ser demócratas y opositores, para el próximo proceso electoral nacional se tendrán ganada otra gran derrota.

Fuimos miles los nicaragüenses que no botamos nuestros votos porque en esta recién pasada farsa electoral municipal, no sentimos seguridad jurídica para votar, no conocíamos a los candidatos y muchos menos, que conociéramos sus programas de gobierno.
Máximo M. Castillo (Mexicano).

 

Apoyar a los obispos
Viendo en televisión una entrevista que le hicieron a monseñor Silvio Báez recientemente, llegué a la conclusión de que los católicos hemos dejado sola a la Conferencia Episcopal. Desde la reunión que sostuvieron con el presidente designado y la propuesta de diálogo hecha por los obispos ha pasado mucho tiempo, el Gobierno ha callado desde entonces sobre el tema y eso no puede interpretarse de otra manera más que como una burla a nuestros pastores espirituales. Los nicaragüenses tenemos el defecto de estar conscientes de nuestros problemas pero no queremos afrontarlos de manera directa, criticamos a los que tratan de hacer algo pero no nos involucramos por miedo, apatía o no sé qué, lo que sí sé es que si seguimos viendo los toros de largo esta corrida se va a ser eterna.

Entendamos que los obispos hablan por nosotros, lo que piden es porque la feligresía así lo quiere y por lo tanto deberíamos de buscar la manera de mostrarles nuestro apoyo para que continúen por el camino correcto. Recordemos que como cristianos no debemos de ser tibios, estamos con Dios o estamos con el diablo, no hay término medio.
Dios salve a Nicaragua.
Walter F Pineda Úbeda.

 

La Navidad
En casi todo el mundo están de nuevo por celebrar la tan esperada Navidad. ¿Pero en realidad qué es la Navidad para usted? Para muchos es recordar con fe la primera venida de Aquel que dio su vida por los demás, también tiempo de amor y entrega, perdón y volver a comenzar, regalos y risas por doquier, es donde las penas y sinsabores de la vida se hacen a un lado, pero hagamos un alto en el camino y entendamos de una vez por todas que no tenemos que esperar a que lleguen estos días para dar y recibir.

La Navidad vive en nuestros corazones, el ser humano no nace malo, las circunstancias y otras razones como el hambre y la pobreza van cambiando su destino, entonces si fuimos formados a imagen y semejanza del Dios que está en los cielos, hagamos un pacto con nosotros mismos y demos a nuestros hijos un mejor mañana para vivir. También hay que recordar que la Navidad en sí no es para todos, porque existen muchas familias que en medio de su desdicha no tienen ni para comer. Dar para recibir, no lo digo yo, lo dicen las sagradas palabras de la Biblia, eso sí demos solo de lo bueno que hay en nuestras almas, porque todo lo que demos, sea malo o sea bueno, eso mismo cosecharemos. Termino esta reflexión con una sabias palabras: “Manos que dan, nunca estarán vacías”.
Edwin Cruz Villegas.