Revolución contra la democracia

Las elecciones de la constituyente se realizaron de todas maneras el 25 de noviembre y los comunistas las perdieron: de 703 diputados electos solo 168 eran bolcheviques

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En el editorial de este martes 14 de noviembre mencionamos que el escritor chileno Fernando Mires, en su ensayo El poder detrás del poder califica a las revoluciones bolchevique y nazi como “las dos contrarrevoluciones antidemocráticas más furiosas de la modernidad”.

No es una acusación gratuita. El mismo Mires publicó el 25 de octubre pasado otro artículo en el cual explica que la denominada “gran revolución socialista de octubre en Rusia”, fue un golpe de Estado dirigido por Vladímir Ilich Lenin y ejecutado por un grupo de aventureros comunistas bien organizados y disciplinados. No fue un golpe de Estado contra la tiranía del emperador, o zar, Nicolás II, como se dice en la propaganda comunista, sino contra el gobierno parlamentario democrático que encabezaba Alexander Kerenski, un socialista moderado.

El zar Nicolás II había renunciado al trono el 25 de febrero del mismo año de 1917, acosado por la crisis causada por las derrotas de los ejércitos de Rusia en la Primera Guerra Mundial, así como por las sublevaciones militares, las continuas manifestaciones callejeras y una huelga general que paralizó al país. El zar abdicó a favor de su hermano, el príncipe Mijaíl, pero este no aceptó el trono y el poder pasó a manos de la Duma, como se llamaba entonces el Parlamento de Rusia.

La Duma negoció con el Soviet (o Consejo) de Diputados Obreros, Campesinos y Soldados de Petrogrado —una organización popular formada desde abajo, al calor de las luchas callejeras—, la formación de un gobierno provisional. El Soviet decidió respaldar al gobierno provisional pero no aceptó cargos ministeriales. Solo Alexander Kerenski, quien era vicepresidente del Soviet, acogió la propuesta de la Duma y fue nombrado ministro de Justicia, después ministro de Guerra y finalmente primer ministro del gobierno democrático provisional.

La primera decisión del gobierno de transición a la democracia fue convocar una asamblea constituyente, cuyos miembros serían elegidos por voto universal, igual, directo y secreto. Pero antes de las elecciones los bolcheviques encabezados por Lenin dieron el golpe de Estado del 25 de octubre (7 de noviembre según el nuevo calendario), derrocaron al gobierno democrático y proclamaron el llamado poder soviético .

Las elecciones de la constituyente se realizaron de todas maneras el 25 de noviembre y los comunistas las perdieron: de 703 diputados electos solo 168 eran bolcheviques. La gran mayoría le correspondió al Partido Socialista Revolucionario y otros grupos políticos de tendencia socialista pero explícitamente democráticos.

En esas circunstancias Lenin declaró que ver la Asamblea Constituyente “dentro del esquema de la democracia ordinaria burguesa y sin tener en cuenta la lucha de clases y la guerra civil, sería una traición a la causa proletaria”. De manera que disolvió la Constituyente elegida por el pueblo y como consecuencia se desató la guerra civil.

Lenin impuso el terror rojo y el comunismo de guerra, exterminó a la oposición y consolidó la dictadura comunista, que se extendió a otras partes del mundo y le ha costado a la humanidad unos cien millones de muertos. Así lo ha documentado el historiador francés Stéphane Courtois, en su obra maestra El libro negro del comunismo.

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