El Cervantes para Sergio Ramírez

La calidad literaria de Sergio Ramírez y su compromiso con la libertad y la democracia nos motivan a felicitarlo sinceramente y a compartir la alegría por el prestigioso galardón que le ha sido concedido.

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A Sergio Ramírez Mercado le ha sido otorgado el Premio de Literatura en Lengua Castellana Miguel de Cervantes. Esto se anunció apenas dos días después de que la poeta nicaragüense de origen salvadoreño, Claribel Alegría, recibiera el también español Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana

Cabe en este caso usar la frase común de que el premio a Sergio Ramírez es para todos los nicaragüenses. Sobre todo es un premio para los escritores  de Nicaragua, los que están vivos y activos y los que ya no existen, como Rubén Darío, Salomón de la Selva, Pablo Antonio Cuadra y tantos otros cuyo legado literario perdura en la memoria nacional y está en la base de la cultura  y la identidad  nicaragüense. Y también es un premio para Centroamérica, porque Ramírez Mercado es el único escritor centroamericano que ha obtenido el  Premio Cervantes.

Por la importancia de este Premio, su otorgamiento a Sergio Ramírez ha sido noticia en el mundo, particularmente en los países de habla castellana. En ese bullicio informativo es muy notorio el silencio del gobierno de Nicaragua. La vicepresidenta Rosario Murillo, poeta  y escritora de al menos seis libros de poemas, no mencionó para nada esta noticia tan significativa en su alocución de todos los días en los medios oficialistas y estos la ocultaron en sus servicios informativos. Solo uno de ellos, en formato de boletín, que simula ser  independiente, mencionó el acontecimiento con unas cuantas  palabras en el último lugar de las 29 noticias que reportó.

Contrasta con el silencio gubernamental en Nicaragua la felicitación pública que el presidente del Gobierno de España, Mariano Rajoy, envió a Sergio Ramírez por haber sido escogido para el Cervantes 2017, que le será entregado personalmente por el rey Felipe VI, en abril próximo en Alcalá de Henares, la ciudad natal de Miguel de Cervantes.

Resulta fácil pensar que el silencio orteguista es motivado por la  frustración y el resentimiento. Que es porque el escritor nicaragüense premiado fue miembro de primera fila del Frente Sandinista y cogobernante de Nicaragua  con Daniel Ortega, durante los diez años de la revolución sandinista, pero se enfrentó a Ortega y fundó un partido alternativo al FSLN. Y aunque ahora está retirado de la militancia política, Ramírez es un crítico acervo —desde posiciones claramente democráticas—  del sistema orteguista de poder conyugal con pretensión dinástica, autoritario, reaccionario y corrupto.

Como cogobernante del país durante el régimen sandinista de los años ochenta, Sergio Ramírez es corresponsable de los logros que una parte de los nicaragüenses atribuyen a la revolución, pero también de los muchos daños y agravios que el régimen revolucionario sandinista causó a la otra parte de los nicaragüenses, cuyas heridas todavía están abiertas.

Después de romper con el FSLN, Sergio Ramírez se autocriticó públicamente, a su manera, en el libro de memorias de su participación en la revolución sandinista, Adiós muchachos. Pero más allá de eso, la verdad es que la historia no se puede cambiar y lo más importante es salir del presente oscuro y construir el futuro brillante que merece Nicaragua, lo cual requiere de una  reconciliación nacional auténtica y sincera, no la falsa y perversa que practica Daniel Ortega adecuada a su desmedida ansia de riqueza y  poder.

Aparte de eso, que no es poco,  la  calidad literaria de Sergio Ramírez y su compromiso con la libertad y la democracia nos motivan a felicitarlo sinceramente y a compartir la alegría por el prestigioso galardón que le ha sido concedido.

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