Crítica de cine | La liga de la justicia

Juan Carlos Ampié, crítico de cine, ya vio el estreno de la semana La Liga de la justicia y ha sido tajante con sus comentarios. ¿Usted ya la vio?

La liga de la justicia

La Liga de la Justicia es la nueva película de DC Comics que los amantes de los cómics esperaban.

La Liga de la Justicia, la nueva película de DC Comics, debe cumplir con una misión demasiado difícil: reafirmar la validez de su “universo” frente a la aplanadora de Marvel. Pero después del acierto de La Mujer Maravilla (Patty Jenkins, 2017), este ejercicio taquillero se siente como un paso para atrás.

Batman (Ben Affleck) persigue a extraños mutantes alados, que vaticinan la llegada de un villano mayor: se trata de Steppenwolf (Ciaran Hinds), un belicoso demonio empeñado en unir tres cajas de piedra que encierran un poder primordial, capaz de darle el poder de convertir la tierra en un infierno. O algo así. Para detenerlo, Bruce debe reunir los talentos de la Mujer Maravilla (Gal Gadot), Aquaman (Jason Momoa), Flash (Ezra Miller) y Cyborg (Ray Fisher). Los eventos retratados en la reciente Batman versus Superman (Snyder, 2017) pesan sobre La Liga de la Justicia, pero la trama es tan simple que no necesita recapitulaciones para entender lo que sucede.

Para bien y para mal, DC Comics ha confiado el desarrollo de sus películas a Zack Snyder. El veterano de la publicidad tiene un estilo de aires portentosos, que convierten cada momento en un gran gesto. Tome nota de cómo abusa de la cámara lenta. Escena de por medio, pareciera que los personajes están posando para un afiche. Como el creativo que tiene que vender un producto en 30 segundos, Snyder inflama de importancia cada momento, aunque, aún cuando el desarrollo dramático no pueda sostener el peso de la imagen. En contraste, Marvel normaliza a sus íconos, aterrizándolos con ironía en una realidad más o menos reconocible. Lo más cerca que tiene Marvel de un “autor” es el productor Kevin Feige, quien a través de un equipo expansivo de directores, ha logrado establecer un estilo discernible, que contrasta con el tono ceremonioso y sombrío de Snyder.

Juan Carlos Ampié, crítico de cine. LA PRENSA/ ÓSCAR NAVARRETE
Juan Carlos Ampié, crítico de cine. LA PRENSA/ ÓSCAR NAVARRETE

Peor aún, el director tiende a hacer evidente las manipulaciones digitales. A los espectadores que han crecido con los videojuegos como parte importante de su dieta mediática, puede no molestarle la incongruencia en el acabado de la imagen. Para mí, es una distracción mayor. Tome nota de la apariencia de Henry Cavill en una secuencia de acción escenificada en el monumento en homenaje a Superman, y compárelo con la escena inmediata, en la cual lo vemos en la granja de sus padres. Pasa de digital a orgánico en un segundo. Un maniquí animado de repente se convierte en hombre de carne y hueso.

El guión de Chris Terrio y Joss Whedon no logra convertir al villano de turno en un personaje interesante. Ciaran Hinds, un actor de presencia sustancial y voz privilegiada, se pierde dentro de la piel plástica de un monstruo generado por computadora. Es tan malo como lo que Bryan Singer le hizo a Oscar Isaac en X-Men: Apocalypse (2016). Los actores quedan irreconocibles, de la peor manera posible. Con su humanidad anulada, no puede construir a un rival digno de nuestra atención. La presencia de Whedon, quien ha trabajado con Marvel en las dos películas de “Los Vengadores” y la serie de TV Agents of S.H.I.E.L.D. (2013-2017), supone una especie de capitulación simbólica. DC ya no quiere tomarse tan en serio y permite algo de humor desenfadado. Pero los chistes caen como pesas. Miller lleva la peor parte, como alivio cómico designado.

Lea también: Crítica de cine | Asesinato en el Expreso de Oriente

Se agradece que la película dure dos horas, pero igual, se siente demasiado larga. Solo la presencia magnética de Gal Gadot le da razón de ser a esta pieza de entretenimiento desechable.

×

Apoye el periodismo independiente. Lo invitamos a compartir este contenido.

Comparte nuestro enlace: