Colores desafiantes en diálogos con el arte de los grandes maestros

La obra de Damiana Corea se sustenta en el conocimiento de los grandes maestros del arte y establece su diálogo creativo.  En esta exposición podemos decodificar gestos a Millet evidentes en Paisaje, a Monet en Nenúfares, a van Gogh en Sendero de Bicicletas y muchos más

Libélulas escarlatas. Obra de Damiana Corea. La Prensa/Cortesía

Con dominio magistral de la espátula la artista Damiana Corea Arellano — digna discípula de Vincent van Gogh o Raúl Marín — ha creado sus densas texturas de mares, cielos, cuerpos, frutas y fondos encrespados, y llamado la atención del espectador a esa dimensión de la pintura, que en experimentación y búsqueda, reflexiona sobre sí misma y su estética: la metapintura.


Esta exposición de Damiana Corea  (Juigalpa, 1979), se exhibe hasta el próximo vienes 24 de noviembre en la sala del Centro Cultural Pablo Antonio Cuadra.


Cardumen. Obra de Damiana Corea. La Prensa/Cortesía
Cardumen. Obra de Damiana Corea. La Prensa/Cortesía

Otra dimensión destacada en su producción es la creación de colores inéditos, es decir de su propia cosecha y que evidencian la calidad de una pintora que crea sus propios cromatismos como sello e  idiolecto de una obra personal y desafiante.

Le puede interesar: Sergio Ramírez Mercado en siete libros

Tampoco es menos su pertinente sentido de la composición, al abordar una variedad de temas manejados con propiedad y dignidad, en su ejecución y concreción.

Corea ha producido unas series cromáticas que si bien son metapictóricas, no se subsumen ni se consumen en ellas mismas. Hay una apropiación de la realidad llámese esta naturaleza, humanidad y/o cultura.

Y esta apropiación y expresión estética de lo real la realiza al menos en tres series: la vecina del impresionismo, una cuasi hiperrealista de ejercicios académicos y una donde Corea, en busca de su idiolecto estético le imprime su propio sello.

En esta serie lo real nos es entregado en momentos de fulgor y crisis, con un intenso cromatismo y la marca de la espátula, que logra plasmar un mundo laminar, hiriente y metálico.

Un mundo de muchas facetas que se fragmenta, se hace trizas y que el espectador reconstruye con su participativa mirada (Verbigracia en cuadros como Bodegón de Limón, Intensidad, Tempestad, Barco de papel, Maternidad, El abrazo y otros).

Camino sendero bici. Obra de Damiana Corea. La Prensa/Cortesía
Camino sendero bici. Obra de Damiana Corea. La Prensa/Cortesía

Sin caer en lo hipérbólico, es sobresaliente el tratamiento que le da a los cuerpos. La pátina de los cuerpos y el color carne creada por Corea para ellos, es único en su pasmosa belleza. Ver Maternidad, Las tres Gracias y No más guerra (el niño mutilado que ocupa la portada de la Revista No. 71 de Cultura de Paz).

Si bien esta manera de pintar el cuerpo humano, en nuestra plástica, puede derivar del maestro Armando Morales de cuya influencia no escapa la artista, ha logrado darle una vuelta de tuerca a esta factura cromática y textural, alcanzando su propia, particular y única corporeidad.

En El vuelo del guardabarranco, cuadro que se posiciona en la contraportada de la revista citada, encontramos el magisterio del color y la textura aplicada y expresada en el vuelo del ave nacional.

Lea además: Aforismo, copla y micropoesía resaltan en internet como los géneros breves

Es el vuelo de la identidad, de la imaginación, del movimiento, de la fragmentariedad, de la musicalidad, de la unidad y de una poesía plástica innegable.

La expresión cromática de Corea — su propia huella espatular, erizada, encrespada, hiriente— sale con fuerza de un torrente metapictórico en sus creaciones más recientes.

De una belleza sorprendente, inquietante y apetecible, para mí son extraordinarios cuadros como: Estanque, Cardumen, Magenta, Libélulas escarlatas, Sendero de bicicletas, Tarde de trópico, La danza del sol, Paisaje de Laguna, etc.

Es proverbial el uso que hace Corea –en un mismo cuadro- del empaste fino y sereno de fondo contrastado con la textura espatular penetrante de ojo y ser, logro alcanzado en cuadros como: Cardumen, Paisaje en Laguna, Árboles violeta y Guardabarranco (no el de la revista CdP).

Su pintura también ha abierto una veta etnográfica o folklórica al plasmar con intenso cromatismo y pasión, algunos de los objetos lúdicos de nuestra cultura, vale  decir Baleros ( a los que les decimos Boleros), Chischiles, Trompos y Matracas.

Rollos de paja. Obra de Damiana Corea. La Prensa/Cortesía
Rollos de paja. Obra de Damiana Corea. La Prensa/Cortesía

Influenciada por los grandes maestros

La obra de Corea se sustenta en el conocimiento que tiene de los grandes maestros del arte, con los cuales, como todo artista plástico establece un diálogo creativo.  En esta exposición podemos decodificar gestos a Millet evidentes en Paisaje, a Monet en Nenúfares, a van Gogh en Sendero de Bicicletas y muchos más; a Cezanne y Gauguin, en sus atmósferas de percepción de lo elemental de las formas (Cezanne) y de  exaltación del color (Gauguin).

Damiana Corea Arellano es una artista lograda, empeñada en experimentar, encontrar sus propias concreciones pictóricas para añadir sentido, rebeldía y belleza a este bravo mundo que nos toca habitar.

*Anastasio Lovo, escritor y critico de arte