Los “factores de crecimiento” en dos épocas

En 1960-1977 la economía creció a una tasa promedio anual del 6.3 %, mientras que en 2006-2016 lo hizo solo al 4.1 %. Cabe preguntarse por la razón de la brecha de crecimiento entre estos periodos

ajuste fiscal, Nicaragua

Economista Adolfo Acevedo. LA PRENSA/ARCHIVO

En 1960-1977 la economía nicaragüense creció a una tasa promedio anual del 6.3 por ciento, mientras que en 2006-2016 lo hizo solo al 4.1 por ciento. Cabe preguntarse por la razón de la brecha de crecimiento entre estos periodos.

El Banco Mundial estableció que en los últimos 15 años “…el factor trabajo ha sido el factor que más fuertemente ha contribuido al crecimiento… Esto se corresponde con la declinación en las tasas de fertilidad y la expansión de la población en edad de trabajar en el país, en conjunto con la creciente participación laboral femenina”.

En los últimos 15 años la población en edad de trabajar como porcentaje de la población total se incrementó desde un 54.1 por ciento en el año 2001 hasta un 61.1 por ciento en 2016. Al contrario, en el periodo 1960-77 la población en edad de trabajar se mantuvo prácticamente estancada, como porcentaje de la población total: paso de representar el 48.5 por ciento de la población total en 1960 al 48.7 por ciento en 1977.

Además, dado que en 1960-1977 el PIB creció a una tasa promedio anual del 6.3 por ciento mientras la población crecía a una tasa del 3.2 por ciento, el PIB per cápita solo creció al 3.1 por ciento. En 2006-2016 el PIB creció a una tasa promedio del 4.1 por ciento mientras que el crecimiento de la población se redujo a 1.2 por ciento promedio anual, de manera que el PIB per cápita creció al 2.9 por ciento. Si la población hubiese seguido creciendo al 3.2 por ciento, el PIB per cápita en 2006-2016 apenas hubiese crecido al 0.9 por ciento.

Si ahora nos remitimos a un conjunto clave de fuentes de financiamiento externo -la Inversión Extranjera Directa, la cooperación oficial externa, el crédito petrolero venezolano, y las remesas familiares-, nos encontraremos que en 1960-1977 estas representaron, en promedio, apenas el 6.3 por ciento del PIB, mientras que entre 2007 y 2016 alcanzaron a representar, en promedio, el 25.9 por ciento del PIB.

Podría alegarse que algunas de estas fuentes no existían en 1960-1977, pero a eso precisamente se refiere la figura de “vientos de cola favorables”: eventos favorables que ocurrieron en este último periodo, y no estuvieron presentes antes.

En el periodo 2006-2016 asistimos a un nuevo “super-ciclo” de los commodities, que se reflejó en un fortísimo incremento en la demanda y en el precio de estos. Es así que, mientras en 1960-1977 las exportaciones de bienes y servicios solo alcanzaron a representar en promedio un 26.9 por ciento del PIB, entre 2006 y 2016 alcanzaron a representar en promedio un 40.4 por ciento.

Aquí cabe comentar lo que algunos han considerado un efecto adverso sobre este periodo: los altos precios del petróleo.

En realidad, de la manera en que funcionó el acuerdo petrolero con Venezuela, no se tuvo que desembolsar divisas liquidas para solventar la mayor parte de la factura derivada de la importación del petróleo y sus derivados con ese país, porque estos se comercializaban internamente, y un 50 por ciento del producto de dicha comercialización asumía la forma de un crédito a pagarse en 25 años, a una tasa de interés del 2 por ciento, lo cual permitió una disponibilidad total de 3,751 millones de dólares entre 2007 y 2016, mientras el 50 por ciento restante se destinaba a la compra de los productos alimentarios a ser exportados a Venezuela.

Los altos precios del petróleo incrementaban así, “pari-passu”, el monto total del crédito, el cual, según el Fondo Monetario Internacional, contribuyó al crecimiento de la economía, mientras también se contribuía al crecimiento exportador, mientras que, al mismo tiempo, al no tener que usarse divisas liquidas, se protegían las reservas internacionales.

Lo que llama poderosamente la atención es que el conjunto de factores tan favorables que prevalecieron en 2006-2016 –el bono demográfico y el bono femenino, la drástica disminución de la tasa de crecimiento de la población, el nivel histórico récord de las fuentes de financiamiento externo, más el boom de los commodities, el crédito petrolero y el auge de las exportaciones a Venezuela-, no se hayan traducido en tasas de crecimiento mucho más elevadas, al menos similares a las de 1960-1977.

(*)Economista

adolfojose@live.com

 

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