¿Cómo se realiza el genocidio étnico en Nicaragua?

Aunque eliminen nuestra historia del sistema educativo y discriminen nuestros idiomas, la transmisión oral de nuestros padres, madres, abuelos y abuelas crea una conexión espiritual

Primeramente, entendamos el genocidio étnico como el exterminio sistemático de un grupo social, motivado por cuestiones de raza, etnia, política o nacionalidad. Ahora entendemos que en Nicaragua esta práctica se ha venido haciendo de manera paulatina bajo políticas de Estado y liderada por partidos políticos nacionales hacia los pueblos de la Costa Caribe del país, comenzando primeramente con los gobiernos liberales que han existido en el país y ahora con el gobierno izquierdista en el poder. La diferencia entre ambos podría ser el método pero el fin ha sido el mismo. Este fenómeno lo hemos estudiado y vivido, nuestra memoria colectiva de lucha ha permitido que lo resistamos y cada vez lo vengamos entendiendo mejor. Estoy muy seguro que muchos de nuestros académicos, activistas, líderes y lideresas que no son cachimber boys estarán de acuerdo con las siguientes afirmaciones.

Primeramente, es necesario deshacerse de sus historias, eliminando indicios de sus luchas, héroes y batallas para que de esta manera los más jóvenes no tengan imágenes positivas de sus ancestros. Luego desprestigiamos, criminalizamos y nos burlamos de sus lenguas creando las condiciones para que debido a esta burla se cuestione la importancia de enseñarlo, estudiar y hablarlo en las aulas de clase a tal modo que los adultos y más jóvenes rechazan la práctica de estas por no ser la lengua de la clase dominante.

Durante el proceso de hacer lo antes expuesto es necesario remplazar sus historias con la historia de otros y hacer que la adopten como propias, para ir tejiendo una cultura hegemónica. En el transcurso de esta necesitan encontrar la complicidad de personas de los mismos pueblos que son fácilmente sobornados con viajes, cargos públicos, trabajos y otros lujos. Luego empezamos a reducirles territorio geográfico de recreación, casa, cultivo, pesca, agricultura entre otras, acusándolos de ignorantes y salvajes por tener una cosmovisión de conservación y convivencia con la naturaleza y se utiliza la excusa de que son ignorantes y salvajes por no tener esa mentalidad extractiva, saqueadora y destructora de los recursos naturales.

Aun aquí no han completado la misión del genocidio étnico, ahora falta generar ese conflicto inter-étnico donde se tildan nuestras luchas por la madre tierra y de sobrevivencia de racistas, se tilde la lucha de revitalización cultural a través de acciones afirmativas como discriminatorias, se tilda las voces de aquellas personas que denuncien el sistema opresor como personas violentas e instigadores de violencia para luego convertirlas en enemigos y enemigas del Estado.

Ahora se crean las condiciones necesarias para que la inversión en donde había llegue de manera lenta, obligando así la emigración de la juventud y la mano de obra calificada; para luego responsabilizar a los nuevos enemigos del Estado por la falta de inversión y desarrollo económico y productivo y en aquellas donde logre llegar algún tipo de inversión se requiere que se le esté agradecido al Estado y partido político en el poder de haber hecho algún tipo de inversión como que si esa no es su obligación. Luego las voces literarias y académicas se callan y no cuestionan el sistema porque estas serán los nuevos empleados en estas nuevas inversiones.

Aunque eliminen nuestra historia del sistema educativo y discriminen nuestros idiomas, la transmisión oral de nuestros padres, madres, abuelos y abuelas crea una conexión espiritual con nuestra herencia cultural y las historias de luchas. Hemos resistido, vamos a resistir, no es una opción de querer, es una cuestión de resistir o desaparecer.

El autor es especialista en género, etnicidad y ciudadanías interculturales.