Nicaragüenses no quieren vehículos conducidos por robots

Mientras la apuesta actual de los países del primer mundo es impulsar el desarrollo de la innovación tecnológica, en Nicaragua y el resto de América Latina el tema aún no logra la misma notoriedad

Mientras la apuesta actual de los países del primer mundo es impulsar el desarrollo de la innovación tecnológica, en Nicaragua y el resto de América Latina el tema aún no logra la misma notoriedad, sus ciudadanos lo siguen asociando “a una cuestión estratégica del futuro” e incluso parecen no estar claros de los efectos que estos cambios disruptivos provocarán en sus vidas, aunque hay temor generalizado por la pérdida de empleos que podría generar.

“Una mayor inversión de los países en ciencia y tecnología podría contribuir en este sentido, aunque debiera acompañarse con políticas de sensibilización para morigerar el temor generalizado sobre la amenaza que el avance científico tecnológico significa para el empleo”, aconseja el estudio: La tecno-integración de América Latina, instituciones, comercio exponencial y equidad en la era de los algoritmos, publicado ayer por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

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Esto, porque es “innegable que el avance tecnológico también genera tensiones y desafíos en materia de empleo, inclusión social e impacto ambiental”.

El estudio recoge la opinión de 20,200 representantes de: Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, República Dominicana, Uruguay y Venezuela.

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Ven empleos amenazados

Entre el 22 de junio y el 28 de agosto se realizaron entre 1,000 y 1,200 entrevistas cara a cara en cada uno de los países y los resultados del estudio tienen un margen de error del 3 por ciento.
Entre otros hallazgos, el documento recoge que cuatro de cada cinco latinoamericanos creen que la ciencia y la tecnología son una amenaza para el empleo.

Además, las tecnologías disruptivas, como la inteligencia artificial y la robótica generan marcada resistencia, solo el 24 por ciento de los consultados confía en que estas tecnologías permitirán crear más empleo del que destruirán. Guatemala es el país con mayor confianza (44 por ciento) y Uruguay el de menor confianza (9 por ciento).

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Y es que la investigación reconoce que “la nueva ola de automatización en la economía, protagonizada por el uso de robótica, inteligencia artificial, big data, impresión 3D e internet de las cosas, está transformando el mercado laboral”. Y advierte que si bien en los últimos años la tecnología ha creado industrias y ocupaciones de alta calificación, también amenaza con desplazar empleos, incluso aquellos que demandan experiencia y capacidades cognitivas.

60% de ocupaciones pueden automatizarse

“Distintas estimaciones dan cuenta de este fenómeno. Según el informe Robot-lución, del Intal (Instituto para la Integración de América Latina y el Caribe)-BID, casi el 60 por ciento de las ocupaciones pueden ser automatizadas técnicamente al menos hasta el 30 por ciento de las tareas que ejecutan.

Otras proyecciones indican que el 47 por ciento de los puestos de trabajo en Estados Unidos, el 57 por ciento de los empleos en países de la OCDE y el 77 por ciento de las ocupaciones en China están expuestos a la automatización”, detalla el informe.

Esa tendencia hacia la automatización podría afectar a 75 millones de personas en siete países de América Latina (Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, México y Perú).

Y es que tecnologías con “alto nivel de penetración, como la telefonía móvil o el internet gozan de un lugar privilegiado en las preferencias de los latinoamericanos”, donde según el estudio, la “conectividad digital es considerada indispensable para moverse en el mundo actual, y la universalización de su acceso es una demanda social prioritaria en la región”. En cambio, “tecnologías disruptivas como la inteligencia artificial y la robótica enfrentan una gran resistencia y despiertan preocupaciones, en particular por su potencial efecto negativo en el empleo”.

Rechazan robots conduciendo

Con respecto al futuro de las tecnologías disruptivas aplicadas al trasporte, a la industria de alimentos y a la salud los latinoamericanos también muestran muy altos niveles de resistencia. Solo dos de cada diez latinoamericanos estarían dispuestos a viajar en un vehículo conducido por un robot.

Cuando se analiza la respuesta por país los chilenos, con un 43 por ciento, son los más dispuestos a hacer este tipo de viajes, mientras que los menos dispuestos son los nicaragüenses, ya que solo el 14 por ciento (uno de cada diez) está dispuesto a viajar con un robot como conductor.

Llama la atención que pese a rechazar la posibilidad de viajar en vehículos conducidos por robots, los nicaragüenses, con 14 por ciento, son los terceros después de chilenos y guatemaltecos dispuestos a consumir carne artificial.

Al respecto, solo uno de cada diez latinoamericanos está dispuesto a comer carnes producidas artificialmente. Los chilenos, con el 16 por ciento, son los que mostraron mayor apertura a este tipo de alimentos y los ecuatorianos con el 5 por ciento los menos abiertos a consumirlo.

Lo mismo ocurre en el campo de la Medicina. Solo dos de cada diez latinoamericanos estarían dispuestos a someterse a una intervención quirúrgica a distancia. Los bolivianos con el 29 por ciento son los más abiertos a someterse a un procedimiento de este tipo y los ecuatorianos con el 13 por ciento son los que muestran la menor disposición de hacerlo. En Nicaragua solo dos de cada diez están dispuestos a someterse a este procedimiento.

Hombres jóvenes los que más aceptan

Según esta investigación, los más “propensos a incorporar tecnologías disruptivas” son por lo general hombres menores de 35 años y con buena situación económica. Además, “los países con mayor cantidad de usuarios de internet son también más receptivos ante estas propuestas”, señala el estudio.

Y añade que nueve de cada diez latinoamericanos tienen al menos un teléfono móvil y el 44 por ciento (cuatro de cada diez) tienen un teléfono inteligente. “Aunque con importantes diferencias entre países (en cuanto a la tenencia de teléfonos inteligentes). Más del 65 por ciento de las personas en Paraguay y Chile y menos del 27 por ciento en Nicaragua, Bolivia y México”, detalla el informe.

Curiosamente, entre quienes tienen un teléfono inteligente, al 31 por ciento no le alcanza el dinero mes a mes y el 16 por ciento no ha tenido regularmente suficiente comida para alimentarse.

Y añade que el internet es considerado un bien público básico y su acceso universal es una prioridad. Ya que ocho de cada diez de los latinoamericanos consideran que para moverse en el mundo actual es indispensable saber usar internet. También siete de cada diez latinoamericanos priorizan el acceso universal a internet, incluso sobre el desarrollo de infraestructura básica, como carreteras.

No obstante, el uso de internet sigue restringido a ciertas actividades, ya que solo uno de cada diez de los consultados reconoció haber utilizado alguna plataforma electrónica en el último mes.

En Nicaragua 73 por ciento de la población considera que el acceso universal a internet es una prioridad.

Fuerza laboral debe adaptarse

Para enfrentar el nuevo contexto de automatización que enfrenta el empleo, la fuerza laboral debe incorporar capacidades que promuevan una mayor integración y colaboración con las máquinas en el espacio laboral que propicie un escenario de productiva complementariedad, recomienda un estudio del BID.

De hecho, según el estudio, el uso de asistentes inteligentes, que automatizan las tareas rutinarias, permite que todos se conviertan en trabajos de conocimiento.

«Así los trabajadores del siglo XXI necesitarán de una mayor dotación de habilidades cognitivas, técnicas y socioemocionales para lograr una mejor inserción laboral. Y dada la tendencia hacia una mayor velocidad en ciclo de cambio y obsolescencia de las habilidades requeridas, los procesos de formación deberán ser continuos”, explica el estudio.

Cambiar matriz productiva

Según el estudio La tecno-integración de América Latina, instituciones, comercio exponencial y equidad en la era de los algoritmos, publicado ayer por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), “cada vez más la creatividad, la capacidad para resolver problemas, la alfabetización digital y las competencias de liderazgo serán atributos necesarios para involucrarse en el mercado de trabajo”. Por tanto, América Latina tiene por delante “el doble desafío de reconvertir su matriz productiva para participar de las nuevas cadenas globales de valor y, al mismo tiempo, acompañar estos cambios con un acceso creciente de su población a las nuevas tecnologías”.

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