Abusos sexuales y eje de poder

En Nicaragua el problema de la violencia contra la mujer, incluyendo los delitos sexuales, no solo son manifestación de la ancestral y persistente cultura patriarcal y machista

Róger Mendieta, FSLN

Este sábado 25 de noviembre se celebrará el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. En Nicaragua, como en casi todo el mundo, organizaciones de mujeres respaldadas por otros movimientos sociales realizarán marchas y distintas demostraciones de protesta contra ese endémico mal social de la humanidad.

Después del feminicidio, el abuso sexual representa la peor forma de violencia contra la mujer. En el ámbito internacional, el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer se celebra este año en medio del escándalo en los Estados Unidos por la gran cantidad de denuncias de abusos sexuales —no solo violaciones— cometidos por personajes del mundo del entretenimiento y la política.

En la vieja y culta Europa —donde según las informaciones es donde más se ha reducido la cultura machista que está en la base de los abusos de toda clase contra la mujer— también ocurren escándalos de ese tipo, como el caso reciente de un ministro del Reino Unido que ha renunciado por tal motivo.

El año pasado y con motivo de esta misma celebración, Eurobarómetro dio a conocer un estudio según el cual 27 por ciento de los hombres de los países de la Unión Europea justifica el abuso sexual, en determinadas circunstancias. Por ejemplo, cuando la mujer ha bebido más de la cuenta o se ha drogado, si ha invitado al hombre a su vivienda, si va vestida de manera “provocativa” y cuando no ha dicho claramente que no ni ha puesto resistencia. Pero el abuso sexual es intolerable en cualquier circunstancia.

Por otra parte, el 95 de los mismos europeos opina que en ningún caso se deben hacer tocamientos inapropiados a compañeras de trabajo; y el noventa por ciento se dice contrario a hacer comentarios de contenido sexual en plena calle, los llamados “piropos” obscenos.

En Nicaragua el problema de la violencia contra la mujer, incluyendo los delitos sexuales, no solo son manifestación de la ancestral y persistente cultura patriarcal y machista, sino también de la falta de justicia y de responsabilidad política.

El lunes de esta semana LA PRENSA informó que a pesar de que “no hay datos estadísticos actualizados”, sobre la violencia sexual, “las autoridades se resisten a dar información pública”, la gravedad del problema se advierte con el dato de que “tres de cada cinco audiencias en los Juzgados de Violencia son sobre delitos sexuales”.

La profesora emérita de Psicología, en la Universidad de Santa Clara, California, Estados Unidos, Lucía Gilbert, opina en relación con los abusos sexuales que los programas para el cambio de cultura y mejoramiento de la justicia son insuficientes mientras no se cambien los ejes de poder. “Es mucho más difícil cambiar el patrón de comportamiento y el sentido de derecho cuando no se cambia el eje del poder”, asegura la experta.

Lo cual, obviamente, es todavía mucho más difícil donde el poder es ejercido por individuos con antecedentes de abusos sexuales.