El niño que creció como niña (II)

El libro describía el experimento como un “rotundo éxito”. Era la “prueba concluyente” de que “no se nace varones o mujeres, sino que uno se convierte en varón o en mujer”

Hombres de poca fe, Dios

Continuando con el relato del pobre niño “transformado” en niña por la ideología de género, les contamos que, en 1972, el doctor Money publicó su libro Man & Woman, Boy & Girl (Hombre y Mujer, Niño y Niña), en el que dio a conocer al mundo del extraordinario “caso de los dos gemelos”.

El libro describía el experimento como un “rotundo éxito”. Era la “prueba concluyente” de que “no se nace varones o mujeres, sino que uno se convierte en varón o en mujer”. El caso tuvo resonancia mundial. Adoptada por el movimiento feminista, la obra fue alabada en las primeras páginas del Time y de The New York Times Book Review, lo que dio a su autor la celebridad de un gurú. Sus tesis —se escribió entonces— tendrían sobre la historia de la humanidad una influencia comparable a la “teoría de la evolución de Darwin”.

Solo un desconocido investigador llamado Milton Diamond se atrevió a expresar su asombro ante el caso. Pero fue ignorado. Al contrario, “el caso de los gemelos de Money fue decisivo para que se aceptara universalmente no sólo la teoría según la cual los seres humanos son —cuando nacen— psicosexualmente modelables, sino también la cirugía de reasignación sexual como tratamiento para los niños con genitales ambiguos o dañados. El método, que antes trabajaba sólo en el Johns Hopkins, se difundió rápidamente y desde entonces comenzó a hacerlo en casi todos los principales hospitales del país”.

Brenda seguía comportándose “como un marimacho”, defendía a su hermano en las peleas y le costaba estar con sus amigas.

Periódicamente, los dos hermanos iban a la clínica de Money para ser sometidos a unos estresantes test psicológicos. Durante estas sesiones, a los dos gemelos de seis años se les mostraban imágenes de sexo explícitas “para reforzar su identidad/rol de género”. Estaban obligados a simular actos sexuales entre ellos. Para Brenda, estas sesiones, a las que se tenía que someter también sola, eran una tortura. En sus sueños imaginaba que era un veinteañero “con bigotes”, pero tenía miedo de decírselo a sus padres por temor a desilusionarlos. De hecho, Ron y Janet, frustrados por el comportamiento de la niña, intentaban por todos los medios aplicar los consejos de Money: se paseaban desnudos por la casa, iban a campamentos de nudistas, presionaban a la niña para que asumiera actitudes femeninas. Todo ello les llevó a un agotamiento nervioso: Janet intentó suicidarse, Ron empezó a beber.

Money, mientras tanto, publicó un nuevo libro de éxito (Sexual Signatures, “Características sexuales”) en el que volvió a hablar de Brenda, que “estaba atravesando felizmente su infancia como una verdadera y feliz niña”. La realidad es que Brenda, con once años, empezó a tener instintos suicidas.

Los asistentes sociales y los médicos de su ciudad entendieron que algo no iba bien, pero la fama de Money era demasiado grande para poder ensombrecerla. A los doce años empezó el tratamiento con estrógenos para hacer crecer el pecho.

En la última visita que tuvo en el estudio del doctor Money tuvo un encuentro con un transexual que le magnificó las ventajas de la operación quirúrgica de cambio de sexo. Brenda huyó y les dijo a sus padres que si la obligaban a volver “se suicidaría”.

El próximo sábado finalizaremos esta triste historia.

(Todo este relato está respaldado por artículos científicos en la enciclopedia Wikipedia, del Centro de Bioética de Estados Unidos, y de las publicaciones de reconocida seriedad como Aletia, Taringa, Religión en Libertad, Vimeo, ACIPrensa, entre otras muchas que pueden corroborar en Internet).

El autor es miembro del Consejo de Coordinadores de la Ciudad de Dios.
reflexivo33@gmail.com

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