Cristofer Rosales noquea en el último round a Alexander Taylor

Una emboscada en el octavo, apenas arrancando, llevó a Cristofer Rosales a ponerle el punto final a un combate que la mayoría imaginó que no se alargaría.

Cristofer Rosales dominó a su antojo a Alexander Taylor la noche del sábado en Managua. LA PRENSA/ Cortesía Pablo Fletes

Tarde llegó el nocaut. Una emboscada en el octavo, apenas arrancando, llevó a Cristofer Rosales a ponerle el punto final a un combate que la mayoría imaginó que no se alargaría.

Quizá el exceso de confianza ante un oponente como Alexander Taylor, al que ya había vencido un par de veces, hizo que “El Látigo” sudara más de lo planificado, como el gato que juega con el ratón, pero reacciona de súbito y ve que la presa ya va largo.

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Boxeó cuando quiso, se fajó también, pero la escena contundente no llegaba y a punto estuvo de no hacerlo, mientras que Taylor, cuya imagen ha venido a menos por tener más derrotas que victorias, soportaba y ripostaba, pero sin tanta energía para considerar la sorpresa.

Al ser preguntado sobre si se le escapaba el nocaut, Rosales se defendió: “mi esquina me mandó a boxearlo y el plan era acabar la pelea cuando lo quisiéramos, por eso es que en el octavo presionamos y se nos dio”.

Una más este año

Con dos títulos en su repisa, el Internacional del Consejo Mundial de Boxeo y el Latinoamericano, Rosales cree que podría cerrar el 2018 con una pelea más, en la velada de aniversario de las promotoras Nicaboxing y WRAM Boxing.

“Lo bueno está por venir, mi balance de este año es que ha sido mejor de lo que me lo esperaba, y boxísticamente he borrado de mi mente la idea de que solo puedo ganar noqueando, he aprendido a aplicar variantes como golpear y moverme, y de esta forma ir ganando los rounds claramente”, señaló Rosales.

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“El Látigo”, conocido así en el redondel del deporte de los puños, reafirmó la noche del sábado en el Puerto Salvador Allende la utilización del jab como la llave que abre la defensa y da pasos a sus combinaciones recias, aprovechando la distancia de sus brazos y los giros para situarse de inmediato en otra posición de tiro.

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