¿Por qué los nicaragüenses ahorran tan poco a plazo en el sistema financiero?

Una minoría de las cuentas de depósito en el sistema financiero es a plazo, según cifras de la Siboif. Los economistas señalan que uno de los factores que incide es que hay poco estímulo en cuanto a pago de intereses

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Ahorro. LA PRENSA/PEXELS

El reducido poder adquisitivo de los hogares, la falta de estímulos financieros, así como el riesgo político y económico ocasionan que una minoría de los nicaragüenses ahorre a plazo fijo, situación que tiene un impacto fuerte en el financiamiento de la inversión, señalaron ayer economistas.

Los números oficiales reflejan que apenas una de cada diez cuentas activas en el sistema bancario y financiero está registrada a plazo y la mayoría está como ahorro o depósito a la vista, cuyos depósitos suelen ser de corto o mediano plazo.

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Hasta septiembre de este año en poder de la banca y financieras había 1.58 millones de cuentas de depósito, de las cuales 1.43 millones eran de ahorro y 113,900 eran en concepto de depósitos a la vista. Solamente 36,346 de estas eran de largo plazo, las que representaban 2.31 por ciento del universo de cuentas activas, según cifras de la Superintendencia de Bancos y Otras Instituciones Financieras (Siboif).

El economista Néstor Avendaño, que califica como “un lujo” tener una cuenta a plazo, señala que generalmente las empresas son tenedoras de este tipo de cuenta y no así las personas naturales. “El plazo ponderado de los depósitos no suelen superar los 13 meses y a duras penas algunas llegan a los 15 meses”, afirma el economista.

Aunque no existe una clasificación estándar definida, Avendaño explica que en finanzas se considera a corto plazo un período de 12 meses o menos y en economía este ciclo se produce en un lapso de 18 meses o menos. “Desde el punto económico le puedo decir que en este país no hay depósitos a largo plazo”, enfatiza Avendaño.

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Menos inversión

¿Qué impacto tiene esta estructura de los depósitos del sistema financiero nacional en la economía? Alejandro Aráuz, también economista, coincide con Avendaño en que golpea fuerte la inversión.

“No hay financiamiento para la inversión. Si la gente pudiera depositar a 10 años plazo, a cinco años plazo, si tuviera esa voluntad y condición de hacerlo, habría fondos para invertir”, afirma Avendaño.

En esa misma línea, Aráuz recuerda que debido a esa razón gran parte de la inversión en Nicaragua se financia con recursos externos mediante la inversión extranjera directa, los préstamos internacionales, donaciones y otros.

“Si las familias tienen poca capacidad de ahorro, definitivamente hay poca inversión. La inversión en Nicaragua está creciendo, pero lo está haciendo por la vía de la inversión externa, por la vía interna muy poco. Usted lo puede ver en las mipymes que crecen muy poco, porque la banca no está diseñada, por cuestiones estructurales desde los años ochenta y hasta la fecha, para estimular el ahorro nacional o interno y trasladarlo a inversiones y lo destina a consumo”, explica Aráuz.

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Y es que una de las principales fuentes de fondeo del sistema financiero nacional son los depósitos. Esto explicaría, según los economistas, que gran parte de los préstamos que se entregan estén enfocados en el consumo, cuyos plazos de pago generalmente no superan los cinco años.

En saldos, de los 157,353 millones de córdobas en depósitos en el sistema financiero nacional, solamente 40,908 millones de córdobas eran a plazo, equivalente al 26 por ciento del total. Esa última participación porcentual se ha mantenido en los últimos tres años, según el informe financiero publicado por el Banco Central de Nicaragua.

El miedo influye

Hay varios factores que explican la actual estructura de los depósitos, que están relacionados desde el poder adquisitivo, que es uno de los más bajos de la región, hasta la memoria histórica vinculada a la hiperinflación en los ochenta y noventa. También incide el riesgo político y económico.

“Este triste antecedente en la moneda histórica hace que no haya confianza en los depósitos a largo plazo. Cuando transcurra demasiado el tiempo y vean de que no volvió a ocurrir esa hiperinflación, pues la gente va a tener una larga memoria hiperinflacionaria y ahí sí podrá comenzar a hacer depósitos a más largo plazo, pero ese no es el momento de hoy”, precisa.

Este temor inclusive explicaría en parte la razón de por qué gran parte de los depósitos están dolarizados. Hasta septiembre de este año, los depósitos en moneda extranjera, que generalmente es en dólar, representan el 76.2 por ciento del total, mostraron un crecimiento interanual de 10.2 por ciento.

Pero lo anterior produce otro problema: “Aunque no lo quieran aceptar los bancos, un gran problema que tienen es que prestan dólares a personas que generan ingresos en córdobas”, señala Avendaño, quien señala que este es un riesgo implícito en el Sistema Financiero Nacional.

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Bajas tasas de intereses

A criterio de los economistas, además de mejorar el poder de compra y avanzar en el proceso de bancarización, también se requiere que haya mayor estímulo por parte del Sistema Financiero Nacional, cuyos intereses son excesivamente bajos para los depósitos y elevados para los créditos.

Hasta septiembre la tasa activa promedio ponderada del Sistema Financiero Nacional se ubicó en 12.9 por ciento y la pasiva en 2.3 por ciento, según datos del Banco Central de Nicaragua.

Aráuz sostiene que para estimular los depósitos a largo plazo se debe mejorar la tasa de interés para que los nicaragüenses que tienen mejor poder de compra se animen a ahorrar a largo plazo. “No hay mecanismo de estímulo, productos o subproductos financieros que les permitan a las personas tener un ahorro que les ayude a desarrollar proyectos de inversión de mediano plazo”, afirma.

Realidad de los ingresos

El economista Néstor Avendaño explica que tal es la situación de los ingresos de los nicaragüenses que el 42 por ciento del total de los hogares en Nicaragua, con “todos sus ingresos (salarios, trabajador por cuenta propia, remesas, ingresos generados por su cuenta de ahorro, donaciones, programas públicos) no podían comprar todos los 23 alimentos que integran la canasta de consumo básico”.

Y peor aún, “el 60 por ciento de las familias nicaragüenses con todos sus ingresos no pueden comprar todos los 53 productos de la canasta básica”, advierte.

Trasciende al sector público

El economista Néstor Avendaño explica que la poca cultura de ahorro a largo plazo no solo afecta al Sistema Financiero Nacional, sino también que trasciende a las finanzas públicas. Un ejemplo de ello son las operaciones financieras del Banco Central de Nicaragua, cuyas colocaciones de títulos valores, que son comprados por inversores financieros, no superan los 12 meses de plazo.

“Largo plazo para el Banco Central no existe. ¿Habrá una letra subastada por el banco que supere los 12 meses?”, se pregunta el economista. Y si bien los títulos valores que emite el Ministerio de Hacienda y Crédito con plazos de hasta siete años, estos son vendidos solo en el mercado local, “ningún inversionista extranjero compra títulos de Hacienda a largo plazo, porque el riesgo político es mucho mayor que el riesgo económico y el riesgo financiero”, explica.

 

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