Fuerza Aérea reconoce que no ha registrado al FBI los antecedentes penales de sus exmiembros

La Fuerza Aérea de Estados Unidos encontró “docenas” de casos, como el del hombre que compró armas legalmente y mató a 25 personas en una iglesia en Texas

Texas

Devin Kelley, exmiembro de la Fuerza Aérea, asesinó a 25 personas en Texas. LA PRENSA/AP

La Fuerza Aérea de Estados Unidos reconoció la existencia de “docenas” de casos de exmiembros del cuerpo con antecedentes penales de los que no ha informado al FBI, como el del autor de la matanza en una iglesia de una pequeña localidad de Texas.

Los protocolos del Pentágono establecen que la Fuerza Aérea y los otros cuerpos militares deben introducir los datos de sus miembros que delincan en un registro del FBI que veta el acceso legal a la compra de armas de fuego.

Tras la matanza de 25 personas en la iglesia de Sutherland Springs, entre ellas una embarazada, la Fuerza Aérea reconoció que no había introducido los datos de Devin Kelley -autor del tiroteo y exmiembro del cuerpo condenado por violencia doméstica- en dicho registro.

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Este martes, la Fuerza Aérea admitió en un comunicado que, tras una revisión parcial de sus sistemas, ha hallado docenas de casos como el de Kelley.

Demanda contra la Fuerza Aérea

Precisamente este martes familiares de ocho muertos en el tiroteo de Texas presentaron una demanda ante la Fuerza Aérea por no haber informado al FBI de los antecedentes penales del autor de la matanza.

Joe y Claryce Holcombe defienden que la negligencia de la Fuerza Aérea permitió a Kelley adquirir las armas, lo que “causó directamente esta horrible tragedia”.

“Aunque fue (Kelley) quien apretó el gatillo que resultó en la muerte de J.B. Holcombe y los otros, los errores de la Fuerza Aérea, y de otros permitieron al atacante comprar y poseer el rifle semiautomático, munición y el chaleco antibalas que utilizó”, se indica en la demanda de los Holcombe.

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J.B. Holcombe, de 60 años, era el hijo de los demandantes y ese día actuaba como pastor del templo protestante de Suderland Springs (Texas) en el que Kelley mató a 25 personas, entre ellas una mujer embarazada.

Además de a J.B. Holcombe, los Holcombe perdieron a otros siete integrantes de su familia, entre ellos tres nietos de entre 17 meses y 13 años, además de la mujer embarazada, que era su nuera.

Más allá del habitual debate sobre las armas cada vez que ocurre una matanza en EE.UU., la de Texas fue especialmente controvertida porque la Fuerza Aérea no introdujo los antecedentes penales por violencia doméstica de Kelley en la base de datos del FBI.

De haberlo hecho, tal y como estipulan los protocolos militares, Kelley no hubiese podido adquirir armas en una armería evadiendo controles oficiales. Después de matar a 25 personas en la iglesia, Kelley se dio a la fuga y terminó suicidándose en el interior de su vehículo.

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