Zona de Strikes: Los Juegos Centroamericanos están aquí

Juegos Centroamericanos convierten a Nicaragua en un gran escenario, donde los países del istmo ventilan sus diferencias en un campo deportivo

Yanquis y Boston

Edgard Rodríguez C.

Nicaragua es desde ayer un gran escenario deportivo que ha recibido con brazos abiertos a seis países y más de 3,500 atletas que buscan su consagración durante los XI Juegos Centroamericanos, que se extenderán hasta el 17 de diciembre próximo.

La Nicaragua de Rubén Darío, pero también de Dennis Martínez y Alexis Argüello, las dos figuras más grandes de nuestro firmamento deportivo, vistió sus mejores galas para inaugurar los Juegos, en cuya ceremonia se juntó el istmo para dirimir sus diferencias en los campos de juego.

Lo mejor de los Juegos debe ser el fortalecimiento de las relaciones entre los países, pero a la vez, es también una magnífica oportunidad para mostrar lo mejor de nosotros como país y como ciudadanos, capaces de hacer sentirse en casa a nuestros ilustres visitantes.

Los Juegos nos dejarán también estupendas instalaciones deportivas que deben motivar a los atletas a dar lo mejor de sí en cada desafío, mientras intentan perennizar sus nombres en la historia de estas lides para orgullo de su país, sus familias y de ellos mismos.

Para un país como el nuestro, con muchas limitaciones y las muy conocidas diferencias, sobre todo desde el plano político, estos Juegos significan un esfuerzo de gran magnitud, que solo con el concurso de todos podrían terminar de forma exitosa.

Nuestro abrazo para los atletas que son los protagonistas principales de esta justa, que también pone a prueba el nivel organizativo como país y la actitud de cada colaborador para resolver imprevistos que seguro saldrán en el camino de este magno proyecto.

Los Juegos están aquí y ese es el más elevado salto en nuestra modesta historia deportiva. Nuestros representantes saldrán en busca de la victoria, como seguro lo harán también nuestros visitantes en un escenario que se extiende por todo el país.

Lo que parecía un sueño es ahora una realidad. Ojalá al final de la historia, esa realidad nos satisfaga a todos.