Los adultos mayores son discriminados en Managua

Según la Unión Nacional de Adultos Mayores, en el país hay quinientas mil personas de la tercera edad, para las cuales, la capital es una "ciudad difícil".

Adultos mayores sufren discriminación. LA PRENSA/ Uriel Molina

Jeffrey Coronado Pérez dice tener 100 años. Tiene vendado el pie derecho y usa un bastón para caminar. Ya no se monta en las rutas. La última vez que se subió a una no había terminado de bajarse en la parada que le correspondía cuando el conductor arrancó y lo arrastró. “Me pelaron todo. No había puesto el pie en el pescante cuando ya iba de arrastrado. Gracias a Dios estoy contando el cuento”, dice Coronado.

Donald Castillo, expresidente de la Asociación de Jubilados y Pensionados de Nicaragua (Ajupin), afirma que en Nicaragua los adultos mayores no reciben buen trato. “Ni por parte de las autoridades, ni por parte de los ciudadanos, mucho menos de los familiares”, asegura.

Según la Unión Nacional de Adultos Mayores (UNAM), en el país hay unas quinientas mil personas de la tercera edad, para las cuales —afirma Castillo—, la capital es una ciudad difícil. “Generalmente al adulto mayor lo cuidan más en el campo. En Managua los ciudadanos no los ven muy bien”, insiste.

Ronaldo Cárcamo, de 75 años, dice que “aquí se desprecia al hombre de avanzada edad, en todo”. “Te miran con desprecio en el centro de salud, en los medios de transporte, donde vayas”, asegura Cárcamo, quien suele ir a bailar a la Casa del Obrero y también se queja del mal estado del local.

Por otro lado Andrés Gauna, de 75 años, señala que los ancianos reciben mucho maltrato en el transporte y vías públicas. “En otros países he visto que los adultos tienen bastante respeto, aquí no. Aquí si pueden agarrar a un pobre anciano y golpearlo, lo hacen”, dice.

Andrés Gauna también ha sido víctima de desprecio en los centros de salud. “Hay veces lo atienden bien, hay veces no. Yo padezco de diabetes y a veces no me dan medicamentos”, denuncia.

Ley no se cumple

Donald Castillo asegura que desde que se aprobó la Ley 720 o Ley del Adulto Mayor ninguna de sus demandas en favor de los ancianos ha sido aplicada por el Gobierno. “Tiene unos artículos buenísmos, pero no se cumplen. Y si uno reclama no le paran bola”, dice Castillo.

“Aquí no hay esa cultura que hay en otros países, donde se ve al adulto mayor como algo preciado. Aquí te miran como un pobre viejo que ya no servís”, lamenta.

En el transporte

Donald Castillo, expresidente de Ajupin, asegura que la Ley 720 no se cumple. Por ejemplo, explica, “los cinco primeros asientos de todos los buses deberían ser para los adultos mayores y no es así. El chofer no anda viendo si te agarraste bien, arranca y te caés, te golpeaste. Y peor cuando te van a dejar a las paradas. Arrancan como si se estuviera bajando cualquier otro”.

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