Rescatan a mujeres víctimas de explotación sexual en Costa Rica

El allanamiento de la PPM fue coordinado con la Fiscalía Adjunta Contra la Trata de Personas y Tráfico Ilícito de Migrantes, en el Bar Los Amigos, local que además fungías como restaurante y prostíbulo.

LA PRENSA/ARCHIVO

La Policía Profesional de Migración (PPM) rescató esta tarde a una nicaragüense, una dominicana y cinco ticas que eran prostituidas en un bar de Guápiles, caribe de Costa Rica, y detuvo a una sospechosa de explotarlas sexualmente.

El allanamiento de la PPM fue coordinado con la Fiscalía Adjunta Contra la Trata de Personas y Tráfico Ilícito de Migrantes, en el Bar Los Amigos, local que además fungías como restaurante y prostíbulo.

El negocio era administrado por la detenida, de apellidos Chavarría Arias. El mismo está ubicado en la llamada “zona roja” de Guápiles, donde las autoridades rescataron a las 7 mujeres víctimas de explotación sexual.

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La imputada las tenía laborando irregularmente en ese y otros locales de la zona, donde también ofrecía mujeres para que realizaran labores sexuales a los clientes que frecuentan estos sitios, propiciando así el delito de la trata de personas, según la Dirección General de Migración y Extranjería (DGME).

Diligencias policiales efectuadas por los investigadores de la PPM, determinaron que Chavarría Arias reclutaba a sus víctimas ofreciéndoles el trabajo de salonera dentro del bar, aprovechando su estado de vulnerabilidad y su condición migratoria irregular, en el caso de las extranjeras.

Incluso las engañaba indicándoles que le iba ayudar a legalizar su estatus migratorio en el país. Sin embargo, cuando llegaban al sitio las sometía a comercializar sus cuerpos, cobrando un monto de 13 mil colones (un poco más de 20 dólares) a los clientes que demandaban el servicio.

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Si el cliente quería mantener relaciones en otro lugar, la ahora imputada solicitaba 6 mil colones (unos 10 dólares) adicionales para autorizarle la salida del inmueble, incluso coordinado el transporte de las mismas.

La investigación comprobó el control que mantenía Chavarría Arias sobre las víctimas, ya que les exigía regresar al bar después de haber prestado los servicios sexuales fuera del lugar y de este modo seguir obteniendo ganancias producto de la exportación a la que eran sometidas, según la DGME.

“Esto evidencia que Chavarría Arias se aprovechó del grado de vulnerabilidad y carencias de estas mujeres, que por su condición irregular se encontraban temerosas de ser detectadas por las autoridades policiales, factor que utilizaba Chavarría para amenazarlas con el objetivo de que se mantuvieran laborando en el bar”, añadió la DGME.

Además, PPM efectuó la inspección de tres bares situados en la misma “zona roja” de Guápiles, con el objetivo de verificar que no se encuentren más víctima de este delito.

La imputada es puesta a las órdenes del Ministerio Público para ser acusada. Las víctimas se trasladaron a un lugar seguro para salvaguardar su integridad física y psicológica.

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