EE.UU. se queda solo en la ONU al defender su decisión de reconocer a Jerusalén como capital de Israel

El coordinador especial de la ONU para la paz en Medio Oriente aseguró que solo una “negociación entre las dos partes” puede decidir el futuro de Jerusalén

Naciones Unidas, Estados Unidos, Jerusalén

La reunión de urgencia fue solicitada por Suecia, Francia, Italia, Reino Unido, Bolivia, Uruguay, Egipto y Senegal. LA PRENSA/EFE

Estados Unidos se quedó solo en el Consejo de Seguridad de la ONU defendiendo su decisión de reconocer Jerusalén como capital de Israel, un paso que ha desatado las alarmas por los riesgos de que derive en una escalada del conflicto en Oriente Medio.

La ONU está «muy preocupada por los riesgos de una escalada de violencia» en la región, dijo Nikolai Mladenov, coordinador especial de la ONU para la paz en Medio Oriente, en un video desde Jerusalén. Mladenov, aseguró que solo una “negociación entre las dos partes” puede decidir el futuro de Jerusalén, e hizo un llamado a los líderes mundiales a “apelar a la sabiduría” para mantener la calma en la región.

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Ocho de los quince integrantes del Consejo de Seguridad de la ONU, el órgano que vela por el mantenimiento de la paz y la seguridad en el mundo, habían convocado para este viernes una reunión de urgencia con el fin de analizar el paso dado por Washington.

En la reunión quedó latente lo aislado que estaba Estados Unidos con la decisión anunciada por su presidente, Donald Trump, que ya desde su campaña electoral había expresado un claro favoritismo por las posiciones de Israel.

«El estatus de Jerusalén debe ser determinado mediante negociaciones entre israelíes y palestinos que conduzcan a un acuerdo sobre el estatus final», resumió una declaración anunciada al final de esta reunión por cinco naciones europeas. «Ha sido una constante posición de los miembros de la Unión Europea que, como parte de ese marco, Jerusalén básicamente debería ser la capital tanto del estado israelí como del palestino», sostuvo el texto. «Hasta entonces no reconocemos soberanía sobre Jerusalén», añadió el mensaje.

La declaración europea fue la única colectiva que se difundió al final de la reunión del Consejo de Seguridad, que se cerró sin un pronunciamiento conjunto y, menos aún, sin ninguna resolución sobre el caso.

Y es que Estados Unidos llegó a la sala del Consejo con intención de defender a capa y espada el anuncio de Trump y, de paso, aprovechar la tribuna para criticar a Naciones Unidas por lo que cree es «hostilidad» hacia Israel.

«Radicalismo religioso»

“Del 6 al 8 de diciembre” fueron anunciados “tres días de ira”, advirtió el coordinador especial de la ONU para la paz en Medio Oriente, Nikolai Mladenov, quien también manifestó su temor a que la decisión estadounidense estimule “un radicalismo religioso”.

Trump y su gobierno “siguen comprometidos con el proceso de paz” en Medio Oriente, declaró la embajadora estadounidense en la ONU, Nikki Haley, quien rechazó “los sermones y lecciones” y reivindicó a su país como el único mediador posible en el conflicto.

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“Comprendo que los cambios son difíciles”, pero “nuestras acciones buscan hacer avanzar la causa de la paz”, dijo. Estados Unidos no tomó “posición sobre los límites o las fronteras” en disputa y el “status quo se mantiene para los lugares santos”, aseguró la diplomática.

Viola las resoluciones de la ONU

La reunión de urgencia fue solicitada por Suecia, Francia, Italia, Reino Unido, Bolivia, Uruguay, Egipto y Senegal. Algunos de esos países, específicamente Suecia, Bolivia y Egipto, consideran que la decisión estadounidense viola las resoluciones de la ONU. Se trata de una “violación de la legitimidad internacional”, destacó el embajador egipcio, Amr Aboulatta.

Su homólogo sueco, Olof Skoog, recordó la resolución 2334, del 23 de diciembre de 2016, que destaca que el Consejo de Seguridad “no reconocerá ninguna modificación de las fronteras (establecidas) el 4 de junio de 1967” y entiende que “todo lo concerniente a Jerusalén debe ser convenido por las partes mediante negociaciones”. Esa resolución fue aprobado por 14 de los 15 miembros, mientras que Estados Unidos, entonces bajo la presidencia de Barack Obama, optó por abstenerse y permitió así su adopción.

“El momento ha llegado para avanzar hacia un acuerdo de paz detallado”, reclamó el diplomático sueco.

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El embajador francés, François Delattre, destacó que “sin acuerdo sobre Jerusalén, no habrá acuerdo de paz”. “La importancia histórica y religiosa de Jerusalén es de hecho una de las claves de la resolución del conflicto israelí-palestino”, dijo.

En tanto, el embajador uruguayo Elbio Rosselli, evocó el “sueño” de John Lennon de un “mundo en paz”, esperando que este se pueda hacer realidad en Medio Oriente.

La decisión de Trump de mover también la embajada estadounidense, que tardará varios años en concretarse, provocó la ira en el mundo árabe y la reprobación general de los aliados de Washington.

El embajador palestino, Riyad Mansour, que tiene estatus de observador en la ONU, denunció tras la reunión del Consejo de Seguridad que esa fue “una decisión irresponsable”.

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