Las casitas navideñas de Las Cabañas, Jinotega

En el kilómetro 148 de la sinuosa carretera entre las ciudades de Matagalpa y Jinotega, hay gran variedad de casitas para Nacimientos o pesebres

Las casitas navideñas ofrecidas en la comunidad Las Cabañas, en la ruta entre las ciudades de Matagalpa y Jinotega. LA PRENSA/L.E. MART͍NEZ M.

Allá en una curva en el kilómetro 148 de la sinuosa carretera entre las ciudades de Matagalpa y Jinotega, los viajeros detienen la marcha atraídos por vistosas artesanías, principalmente casitas destinadas para confeccionar los Nacimientos o pesebres, durante las fiestas navideñas.

Maceteras ya con algunas orquídeas, así como adornos con formas de varios animales y las casitas, son comercializados por un par de amigos que este año se asociaron para continuar con lo que consideran una tradición en la pequeña comunidad denominada Las Cabañas, en la jurisdicción de Jinotega.

“Ha sido una tradición nuestra hacer estas casitas para la temporada navideña”, dice Gustavo Adolfo Villagra Gadea, indicando que “hace más de 35 o 40 años que se inventó este negocio”.

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Villagra cuenta que antes, en la vecina comunidad Las Latas, hacia el sur de Las Cabañas, residía “un artesano profesional que le decían don ‘Chalo’, él nos enseñó a hacer estas artesanías y cuando él murió, hace como 15 años, con mi hermano (Bayardo) seguimos haciéndolas cada año”.

Agrega que hace aproximadamente cuatro años quedó trabajando solo, pero en los últimos dos años se asoció con Danilo Sobalvarro, quien lo acompaña a ir a buscar el material a las espesas montañas de Jinotega y lo ayuda con la fabricación de las artesanías.

Ha sido un buen negocio, admite Gustavo, indicando que con las utilidades que le quedan “he podido hacer mis cositas, ya tengo mi casa y pude comprar un solar”.

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Al menos una veintena de casitas con diferentes estilos, estaban a la orilla de la carretera. Javier Francisco Obando Villagra, sobrino de Gustavo, permanecía cuidando y explicando a los viajeros sobre los distintos precios de los objetos, dependiendo de los tamaños.

Las casas más pequeñas cuestan 200 córdobas y las más grandes valen hasta 1,000 córdobas. Mientras que los adornos tienen precios que oscilan entre 150 y 400 córdobas. Las maceteras cuestan hasta 450 córdobas con orquídea incluida, pero todos los precios “son negociables, porque se le puede hacer rebaja”, comentó Obando.

Materiales

Todos esos productos son hechos con madera del llamado árbol de miná, cuya corteza es similar a las raíces de otras especies.

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Obando explica que “hay dos tipos de miná, uno negro y uno blanco. Se usan tablas para poner debajo de las casitas, unas varas para la estructura, y se usa el miná blanco para hacer el techo y las casitas son forradas con musgo.

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