Abundan pruebas en contra del hombre acusado de matar a Suyén González

El caso se ventila en el Juzgado Sexto Distrito especializado en Violencia de Managua, ante la juez Karla García, quien realizó la audiencia preliminar a puertas cerradas el 7 de diciembre de 2017

femicida

Suyén Massiel González, víctima de femicidio, celebró su último cumpleaños el 27 de noviembre. LA PRENSA / CORTESÍA

El asesinato de la joven Suyén Massiel González, de 21 años, fue en la vía pública, el pasado 4 de diciembre. Los hechos se dieron en un centro comercial a eso de las 6:30 de la noche, hora muy transitada en el kilómetro 7 de la Carretera a Masaya. Estas circunstancias proporcionaron una gran fuente de elementos de prueba a la Policía y al Ministerio Público para formular la acusación por femicidio en contra de Oscar Berríos Munguía, novio de la ahora fallecida.

El caso se ventila en el Juzgado Sexto Distrito especializado en Violencia de Managua, ante la juez Karla García, quien realizó la audiencia preliminar a puertas cerradas el 7 de diciembre de 2017.

Entre estos elementos probatorios ofrecidos como respaldo a la acusación están las testificales de Santa Emiliana Lacayo, quien es guarda de seguridad, ubicada en el mismo centro comercial donde se dio la tragedia, y quien afirma que observó al acusado dispararle por la espalda a Suyén.

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También está la declaración de Jerry Lacayo, quien afirmó que vio cuando Berríos Munguía, de 25 años, le realizó un primer disparo en la pierna izquierda a la joven cuando está iba alejándose de él, como medida para neutralizarla, y luego la remató en el suelo, propinándole cinco disparos en la espalda.

Confesó crimen a religioso

Otro testigo ofrecido por el Ministerio Público fue Jaser Pavón Ríos, quien reconoció al acusado como la persona que el 4 de diciembre, a las 7:30 p.m. “ingresó a la iglesia donde él labora como servidor y visiblemente alterado, portando un sambrón donde llevaba un arma de fuego y un radiocomunicador, llorando le confesó haber matado a su mujer porque le había encontrado un mensaje en su celular de otro hombre”, se lee en los elementos de convicción con que cuenta por el momento la Fiscalía.

También están las testificales de Helen Molina Lazo y Ashley Reyes, ambas amigas y compañeras de trabajo de la víctima, quienes reconocen al acusado como novio de Suyén Massiel González y que ese día 4 de diciembre le había arrebatado el celular y no se lo quería entregar, luego la dejaron platicando con él mientras ellas caminaban hacia la parada de buses.

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“Ese día ella (Suyén) nos contó que Oscar le había salido por detrás y le había arrebatado su celular y me prestó mi celular para mandarle mensaje y audio donde le dice que le regrese su teléfono de lo contrario lo denunciaría. Nosotros nos metimos al supermercado y a los cinco minutos que salimos la vimos a ella conversando con él. Le dijimos ‘apurate, te esperamos en la parada’”, relató Helen Molina.

Según la testigo, iban subiendo los primeros escalones del puente peatonal que está en el lugar, cuando escucharon las detonaciones y el comentario de dos hombres que dijeron: “Ahí se palmaron a alguien”.

“En ese momento dijimos la Suyén, no viene y volvimos a ver el montón de gente que estaba en el lugar y nos regresamos corriendo y era ella, ya estaba tirada en el suelo en un charco de sangre.

Le pregunté a unas señoras que estaban ahí qué había pasado y me dijo una: ‘Le pregunté a la muchacha qué le había pasado y solo me alcanzó a decir: me mató’”.

Otras evidencias ofrecidas por la Fiscalía en audiencia preliminar son nueve videos de las cámaras de seguridad del centro comercial, 17 fotos de la inspección de la escena del crimen, así como la prueba de nitrato que se le aplicó en manos y dorsales al acusado para comprobar la presencia de pólvora.

Víctima vivió violencia intrafamiliar

Según Helen Molina, la víctima, a pesar de su corta edad, había vivido una historia de violencia con su primera pareja, padre de su hijo, que también fue policía y “salió de las brasas para caer en el fuego, porque su nueva relación también fue tormentosa, pero no encontraba cómo terminarla”.

“Una vez llegó de suéter a trabajar y le pregunté por qué, pero no me dijo, luego en los cambiadores me sujeté de ella por accidente y se quejó de dolor y luego se quitó el suéter y le pude ver los moretones en los brazos y me dijo llorando que Byron, el papá del niño, le pegaba. En ese momento la aconsejé y le dije que se apartara de él, que la iba a matar”, dijo Molina.

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La violencia era de todo tipo hasta económica, según cuenta Molina, porque supuestamente la víctima pagaba hasta las tarjetas de crédito del papá del niño, hasta que logró separarse. “Lo único que hacía la exsuegra era cuidarle al niño después que salía de clases hasta que ella llegaba a traerlo por la noche, incluso hasta yo la acompañaba a traerlo” , aseguró Molina.

LA PRENSA buscó en dos ocasiones la versión de la expareja, pero este expulsó violentamente de su casa al equipo periodístico.

La otra historia de violencia la vivió la ahora difunta con el procesado Oscar Berríos, quien “la celaba con todo mundo, era posesivo, la llamaba constantemente al celular, la vigilaba, le controlaba la forma de vestir y maquillarse y le exigía ir a la iglesia evangélica con él, pero no encontraba forma de separarse”, relató Ashley Reyes, otra amiga de la víctima.

Se graduó en belleza

Escarleth González, mamá de Suyén González, víctima de femicidio, según expediente judicial, mandó a su hija a los 16 años de Malacatoya, en Granada, a Managua, para que se preparara académicamente, pero se enamoró de un policía que es el padre de su hijo. Cuenta que a pesar de las dificultades estudió belleza y trabajaba duro para mantener a su hijo. Ese día 4 de diciembre le habían entregado su diploma de especialista en belleza, ahí quedó tirado con manchas de sangre, en la escena del crimen.