Derechos Humanos una fantasía

En Nicaragua existe una crisis de respeto a los DD. HH. por la promoción de un poder político centralizado en mano de una sola persona, el cual ha traído como consecuencia la destrucción a la independencia en sus funciones y decisiones

El concepto de fantasía nos dice que es “la facultad humana para representar mentalmente sucesos, conceptos, historias o imágenes de cosas que no existen en la realidad o que son o fueron reales pero no están presentes”. Hoy en día eso representa los Derechos Humanos (DD. HH.) para la sociedad nicaragüense, una fantasía en que la ha venido convirtiendo el Estado de Nicaragua, ya que sin piedad y conciencia ha venido despojando los DD. HH. generando la injusticia, la indolencia y la impunidad que es uno de los problemas más acentuados que sufren los nicaragüenses; afectándose la democratización y la consolidación de un auténtico Estado de Derecho.

Sin embargo, la conmemoración del Día Internacional de los DD. HH. que se celebró ayer 10 de diciembre, nos llena de esperanzas ya que miles de hombres y mujeres defienden los Derechos Humanos de los nicaragüenses sin excepción, frente a un poder absoluto que ha afectado la igualdad, dignidad y libertad para tener la opción de una vida libre de miseria y miedo que trata de imponer este Gobierno que viola permanente la Constitución Política de Nicaragua, el derecho al trabajo, salud, educación, libertades civiles, seguridad social, igualdad, justicia laboral que es parte de la justicia social y sobre todo el Estado de Derecho.

En Nicaragua existe una crisis de respeto a los DD. HH. por la promoción de un poder político centralizado en mano de una sola persona, el cual ha traído como consecuencia la destrucción a la independencia en sus funciones y decisiones de las instituciones públicas y otros poderes del Estado y gobiernos municipales. Esto merece, pues, una atención muy especial para quienes nos hemos implicado en la construcción de un futuro sostenible de libertad, justicia, igualdad, tolerancia, educación, salud, vivienda, integridad física y moral; erradicando de nuestra sociedad de una vez por todas la discriminación, represión y violencia para orientar positivamente el presente y el futuro de la patria, ya que en un país donde no se respeten los DD. HH. de sus ciudadanos y su dignidad como persona humana, no puede haber libertad, paz y justicia. Debemos de sentirnos comprometidos con la Declaración Universal de los Derechos Humanos y asumir su defensa y su más estricto cumplimiento, como el mejor aporte a la paz, la libertad y la fraternidad de nuestra sociedad dentro de la comunidad humana en la cual vivimos, nos movemos y existimos.

La Declaración pertenece a todos y corresponde ahora leerla, estudiarla, promoverla y reivindicarla como nuestra, ya que no es un simple documento que trasciende en las culturas y tradiciones, sino que es parte de un compromiso internacional y legislativo del Estado de Nicaragua. El Estado de Nicaragua debe priorizar en su gestión el lograr que los derechos humanos contenidos en la Carta Internacional de los Derechos Humanos no sean vulnerados sin sanción alguna y entregar las herramientas a sus ciudadanos para que estos los conozcan plenamente y puedan sentirlos en forma activa y cercana y no solo escritos en un papel, a fin que queden como una fantasía.

“Los gobiernos que bloquean las aspiraciones de su gente, que roba o que son corruptos, que oprimen, torturan o niegan la libertad de expresión y los derechos humanos, deberían tener en mente que encontrarán cada vez más difícil escapar al juicio de su propia gente, o de forma justificada, el alcance de la ley internacional”. William Hague.
El autor es abogado Especialista en Derecho Laboral y Constitucional con mención en Derechos Humanos.
alvaroleivasanchez9@yahoo.com

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