Ortega culpa indirectamente al narcotráfico por masacre de La Cruz del Río Grande

El presidente designado Daniel Ortega dijo que quienes matan a campesinos, mujeres y niños en la montaña son los narcotraficantes

Ortega aborda indirectamente

En diciembre de 2017, el jefe del Ejército general Julio César Avilés y el presidente designado Daniel Ortega durante la graduación de nuevos cadetes. LA PRENSA/CORTESÍA.

El presidente designado Daniel Ortega dedicó 149 palabras de su discurso anoche durante la graduación XXI del Centro Superior de Estudios Militares General de División José Dolores Estrada, para hablar la violencia en el norte del país. Aunque no se refirió directamente a la masacre de los campesinos a manos del Ejército en la Cruz del Río Grande, culpó al narcotráfico de asesinar campesinos, mujeres y niños.

“Vemos cómo grupos de narcotraficantes continuamente están intentando dominar algunas zonas de nuestro territorio, sobre todo allá en la profundidad, en la montaña, buscando cómo desarrollar corredores permanentes, carreteras permanentes para traficar impunemente con la droga. Y claro, para buscar cómo ellos controlarnos esas posiciones empiezan por sembrar el terror entre los campesinos y aquellos campesinos que no los apoyan, que no se quieren comprometer en esos crímenes, entonces los asesinan”, dijo Ortega.

“Cuántos campesinos asesinados, cuántas mujeres asesinadas, cuántos niños asesinados. Es larga la lista de mujeres, niños, familias enteras asesinadas por estos grupos de narcotraficantes armados, que tratan de controlar territorio nicaragüense. Pero, a costa de la vida de centenares de compañeros de nuestro Ejército y de la Policía Nacional, hemos logrado evitar que ellos se apoderen de esos territorios”, remarcó Ortega.

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El pasado 12 de noviembre en un supuesto enfrentamiento contra tropas del Sexto Comando Militar Regional del Ejército en la comunidad San Pablo 22, municipio de La Cruz de Río Grande, en el Caribe Sur, murieron seis personas, entre estas un niño de 12 años y una adolescente de 16 años, Francisco Alexander y Yojeisel Elizabeth Pérez Valle, respectivamente, quienes eran hermanos.

La presidenta del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh), Vilma Núñez, opinó que Ortega intenta encubrir los crímenes, pero también considera que en su discurso hizo una confesión al decir que la institución castrense combate a quienes tratan de “sembrar la cizaña, sembrar el odio”.
Núñez se refirió a la parte del discurso de Ortega cuando dijo que el Ejército se prepara “para enfrentarse a los desafíos que tratan de provocar inestabilidad, inseguridad, sembrar la cizaña, sembrar el odio…”.

Ortega agregó que son “muchos más los nicaragüenses que nos hemos venido reconciliando, que aquellos que siguen llevando los sentimientos de odio… Son cada vez menos los que llevan los sentimientos de odio y cada vez más los que compartimos los sentimientos de reconciliación y de amor. Gracias a Dios somos más. Pero le toca a nuestras instituciones, y en particular al Ejército y a la Policía, enfrentar esos desafíos, que hoy se han convertido en una gran amenaza”, expresó Ortega.

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Para Núñez, esto significa que Ortega hace una separación de los nicaragüenses que quieren la paz y la reconciliación y los nicaragüenses que están llenos de odio y, según la interpretación de Núñez, “contra los que están llenos de odio tiene que actuar el Ejército y la Policía. Hay una confesión explícita de que definitivamente está dispuesto reprimir a toda aquella persona que él considera que lo odia o que está llena de odio”, opinó Núñez.

¿Dónde están los militares muertos?

Por otra parte, lo que más le preocupó a Núñez es que Ortega reconozca que existen muertes de civiles, de campesinos por la lucha contra el narcotráfico; sin embargo, no están haciendo nada como Gobierno para detener eso.

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Núñez se preguntó que si hay militares y policías de Nicaragua caídos en la lucha contra el narcotráfico, cuándo fueron los funerales de honor. Y si Ortega acepta que hay civiles, campesinos muertos por ese mismo mal, por qué no se están investigando y haciendo los procedimientos correspondientes.

Cinismo inaudito

Para el experto en temas de seguridad Roberto Cajina, Ortega “se ocultó tras el manto de un cinismo inaudito. En su discurso no dijo una sola palabra sobre la masacre ocurrida el 12 de noviembre recién pasado en una remota comunidad campesina de la costa Caribe Sur del país, pero le dedicó tiempo al narcotráfico y al crimen organizado, asegurando que “el pueblo armado, con sus instituciones, con su Ejército, (está) librando esa batalla por la paz y por la seguridad”, cuestionó Cajina.

Madre de menores

Valle Aguirre relató que sus dos hijos fueron a un encuentro con su padre Francisco Pérez Dávila, otro de los fallecidos, que desde hacía dos años se declaraba alzado en armas por motivos políticos en contra del gobierno de Ortega.

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La madre ahora reclama el cuerpo de sus menores, que fueron enterrados en una fosa común por pobladores de la zona, impulsados por el Ejército, según ha relatado en sus denuncias ante el Centro Nicaragüense de Derechos Humanos.