El poeta no puede callar frente a las lacras que invaden la política

Su discurso poético-social con un tono amargo y desgarrante aboga por la redención de los miserables, los marginados, los que duermen en las calles, los que hurgan los barriles de basura de los ricos y poderosos

Iván Uriarte, poeta

El escritor Iván Uriarte publica la segunda edición de su poemario Roque Dalton entra al tercer milenio y otros poemas. LA PRENSA/CARLOS VALLE

Iván Uriarte (Jinotega, 1942) es un escritor prolífico y versátil. En 2000 publicó su tesis doctoral La poesía de Ernesto Cardenal y el proceso social centroamericano, defendida en Pittsburgh en 1979 pero, como dije, publicada más de veinte años después por razones que alguna vez él mismo confesó en un par de entrevistas, y en cuyos detalles aquí no puedo detenerme, pero tienen que ver con la desconfianza o quizás la envidia que su trabajo literario provocaba en quienes ostentaban el poder cultural en los años ochenta.


Libro se presentará jueves 14 de diciembre a las 6:30 p.m. en Casa Abierta, contiguo a Universidad American College. Dialogarán con el autor, los escritores Dagoberto Avendaño Rivera y Erick Aguirre Aragón.


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En realidad, aunque es una obra de ineludible estudio para la comprensión de la obra del trapense y su entorno social, más que un estudio sobre Cardenal esta tesis constituye una rigurosa investigación e indagación de las poéticas libertarias y radicalmente impugnadoras de los más importantes autores revolucionarios en la Centroamérica de mediados del siglo XX, entre los que destacan Roque Dalton, Otto René Castillo y Roberto Armijo.

Impugnadora y radical

De ese estudio se deriva, presumo yo, la tendencia precisamente impugnadora y radical manifestada en la propia poética de Uriarte a partir del carpetazo rebelde que dio con su libro de poemas, Cuando pasan las suburban (2001), el cual tendría una línea de continuidad con Escatologías (2005), que tendría un lapso de distracción o de bifurcaciones temáticas con Imágenes para Dalí (2007) y Genealogía de las puertas (2011), que compartió con un libro de Edwin Yllescas el Certamen Nacional de Literatura María Teresa Sánchez.

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Esa línea de continuidad interrumpida en el lado contestatario de la poética de Uriarte tiene una plenamente desarrollada desembocadura en este nuevo libro: Roque Dalton entra al tercer milenio y otros poemas, publicado originalmente en 2013 y ahora reeditado por KrK Ediciones (2017).

“Utopía de la Redención”

Se trata sin duda de una revaloración, en el tercer milenio, de la “literatura social” que predominó en Centroamérica en la primera mitad del siglo veinte.

Los tres poemarios que conforman esta línea discontinua pero ininterrumpida y coherente, vienen creo yo a romper con cierta tradición cívica o políticamente correcta de la poesía moderna nicaragüense, y vienen también a abogar por una renovación y reutilización cualitativamente literaria del panfleto y de la imprecación moral que a su vez aboga por los marginados y escarnecidos de esta tierra.

Hay una gran dosis de nihilismo en estos libros, pero sus poemas también plantean la existencia de lo que el mismo Uriarte ha llamado la “Utopía de la Redención”.

En los tres libros, en suma, hay un discurso lírico sostenido, pero al mismo tiempo una secuencia de eventuales insultos cuyos blancos justifican la dureza de la cruda imprecación.

Poética contestataria

Su discurso poético-social con un tono amargo y desgarrante aboga por la redención de los miserables, los marginados, los que duermen en las calles, los que hurgan los barriles de basura de los ricos y poderosos. Un discurso que señala sin medias tintas las causas de su protesta y de su irrefrenable indignación.

Pienso que esta tendencia poética contestataria de Uriarte, especialmente en este libro, revela lo que los teóricos llaman “poética de una política del discurso”, según la cual la poesía tiene la misión superior de rehacer el consenso social gracias a la ética.

Le pregunté una vez a Iván si le parecía correcta esa interpretación. No me contestó ni sí ni no, pero me dijo que, con mayor razón en estos tiempos, el poeta no puede callar frente a las lacras que invaden la política y que conciben la búsqueda y el ejercicio del poder como la disputa y el impúdico disfrute de un botín.

Lo mismo que Dalton, lo mismo que Otto, lo mismo que Armijo, no callaron entonces, y por eso sus voces todavía no se apagan.

*Periodista y crítico literario

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