En la región centroamericana el acceso a la energía eléctrica se ve como un negocio

Una investigación que realizó el Centro Humboldt sobre los “actores del sistema eléctrico en Centroamérica”, revela que uno de los principales problemas en la región es que los involucrados consideran la prestación de este servicio como un negocio y no como un derecho social.

Energía Eléctrica

En Centroamérica el acceso a la energía se ve como un negocio. LAPRENSA/ARCHIVO

Una investigación que realizó el Centro Humboldt sobre los “actores del sistema eléctrico en Centroamérica”, revela que uno de los principales problemas en la región es que los involucrados consideran la prestación de este servicio como un negocio y no como un derecho social.

“Con esta investigación queríamos saber cómo se está abordando el tema energético en la región y para eso es importante identificar cuáles son los principales actores y cuál es la posición de estos actores. Al final este estudio nos arrojó que la región tiene un marco legal enfocado en la comercialización de energía, que no es malo, pero se deja de ver la energía como clave para los procesos de desarrollo y solo se ve como un negocio”, dijo Javier Mejía, coordinador del área de recursos naturales del Centro Humboldt.

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El estudio se orientó en el desarrollo del sistema eléctrico del CA4,o sea de Guatemala, El Salvador, Honduras y Nicaragua.

Mejía explicó que entre los actores multilaterales más comprometidos, está el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) que en los últimos tres años ha dado 32 mil millones de dólares para apoyar el sistema eléctrico regional. Asimismo se ven constante apoyo del Banco Mundial, el Banco Centroamericano de Integración Económica y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).

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Agregó que otro punto cuestionable es que en todos los modelos energéticos de la región, se logra ver que hace falta transparencia, lo que incide de manera negativa en la sostenibilidad del sistema eléctrico.

“Se ve que hay mucha corrupción y es un tema que debe cuestionarse porque está afectando la estructura del sistema. Los modelos más corruptos muestran monopolios como Honduras y Nicaragua”, dijo.

Mencionó que si bien Guatemala muestra un sistema eléctrico más abierto, con mejores condiciones de mercado, que ha permitido que se goce de la tarifa eléctrica más baja de la región, este país ha descuidado a la población que está sin cobertura eléctrica, en zonas aisladas.

Aclaró que la falta de acceso a energía en la zona rural no es un problema propio de Guatemala, pues en toda la región llegar a electrificar hasta la última casa representa altos costos al sistema y ahí los actores no muestran disposición.

Asimismo recordó que en estos países los actores han invertido en energía renovable, pero no al ritmo que es necesario, pues todavía hay una alta dependencia del petróleo.

“Para darle sostenibilidad al sistema eléctrico, debe invertirse en más energía renovable, pero, eso debe ser sostenible, es decir que se debe invertir en el recurso”, agregó.

Abaratar costos

Nicaragua, tal como lo hace Guatemala, podría abaratar su tarifa de energía si hiciera mayor uso del Mercado Eléctrico Regional (MER). Sin embargo. según las estadísticas del Ente Operador Regional (EOR), este año el país está en la última posición de los países en la venta de energía. No obstante en la compra (según el EOR) hasta noviembre fue de 292,240 megavatios y el año pasado fue de 171,387 megavatios, lo que demuestra que la compra de energía en el mercado regional subió un 41 por ciento, con respecto al año pasado.

Derecho Universal al servicio de la energía eléctrica

Garantizar el acceso de todas las personas a la electricidad, está contenido en el artículo 25 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos: “Toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure, así como a su familia, la salud y el bienestar, y en especial la alimentación, el vestido, la vivienda, la asistencia médica y los servicios sociales necesarios”.

Además es parte del Objetivos de Desarrollo Sostenibles (ODS). Específicamente, el objetivo 7, que está enfocado en garantizar el acceso a una energía asequible, segura, sostenible y moderna para todos.

La Naciones Unidas señala que 1060 millones de personas todavía viven sin electricidad, en su mayoría habitan zonas rurales.

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