Presidenciales 2017 en Chile

Chile está por demostrar que no va a ir a votar por un discurso demagógico y antimperialista; que las políticas se pueden dirimir en el Congreso

Chile

Puede ser muy pretencioso el título puesto que Chile no será ejemplo de política para ningún país por cuanto cada uno siempre será el dueño del diseño de su propio destino, pero sí podemos considerarlo, por lo que entendemos, habrá en sus elecciones del 17 de diciembre una atmósfera política surgida en forma natural, en especial en la joven izquierda del Frente Amplio (FA) que, aunque suene de Perogrullo, tiene que ver a quién idóneamente se elegirá.

La joven izquierda ya ha alcanzado escaños en el Congreso, consolidando este sistema democrático dentro de sus limitaciones, como un medio efectivo para concretar los ideales que todos los jóvenes siempre han tenido y que normalmente terminaron solo en discursos sobre monumentos y en luchas callejeras inundadas con gases lacrimógenos.

El FA actualmente es el tercer conglomerado político de importancia a escasos par de puntos de la tradicional centroizquierda que, en la primera vuelta resultó presidenciable para el balotaje. En el balotaje Alejandro Guillier es el abanderado de la centroizquierda y Sebastián Piñera de la centroderecha.

Usted dirá, bueno, siempre se pretende elegir al idóneo; pues la verdad que sí, pero ese idóneo de tradicionales contiendas políticas siempre ha nacido, desarrollado y muerto durante las propagandas presidenciales; no se traspasa a la realidad. Hoy día, en Chile, puede estarse gestando una coyuntura diferente y el hecho está que el FA no ha comprometido su voto por esa facción a la que naturalmente pertenece, dejando en plena libertad a sus adherentes de ejercer su derecho a voto, como mejor lo interprete.

El bloque de A. Guillier sumado al del FA, equiparán estadísticamente a S. Piñera e indudablemente, ante los pronunciamientos del FA, queda claro que estos no votarán ciento por ciento por tradicionales estructuras, sino por la práctica, generándose acalorados discursos.

Parecen pregonar, “será elegido aquel de izquierda o derecha que mejor lleve a puerto los destinos del país”. Son bloques políticos antagónicos, bien definidos, pero la “orden” del FA no parece ser voten por el partido; sino, voten por un programa de acciones creíbles y realizables y en este sentido, aventuro, la centro derecha con Sebastián Piñera lleva la delantera.

Habrá gente de “izquierda” votando por S. Piñera; si, puesto el tradicional candidato de izquierda no es el Mujica de Uruguay; es el típico conservador pegado en los sesenta, añorando pasar a la historia con ninguna experiencia para potenciar al país, en cualquier aspecto, y heredero de la misma demagogia de M. Bachelet.

Esto del FA de creer que, sí se puede, para entenderlo, basta observar el actual mundo de las comunicaciones y la globalización que ha quebrado fronteras físicas e ideológicas al abrir con solidez miles de oportunidades para llegar a ser, socialmente hablando, cada vez mejor. Chile, hoy día, está lleno de emprendedores por iniciativas propias o forzados por la condición económica, que han ayudado a entender que la frustración ciudadana se puede vencer y de no lograrlo en un término de tiempo, al menos, habrá caminos que andar.

En la dirima de discursos presidenciales, priman: La deprimida condición económica que la presidenta M. Bachelet se preocupó de llevarla a un estatus de invernadero; La modernización del Poder Judicial, por un control de la delincuencia disparada; La educación gratuita, otrora solo bandera de la izquierda; El sistema de Salud Público, mejorado de infraestructura, necesitado de ser optimizado en atenciones; El Sistema Privado de Salud, parecido a un club donde se paga membresía para ser atendido. Las AFP por jubilación, que en hora buena le han quitado carga económica al gobierno, pero en hora mala, no da para los frijoles todos los días; La reivindicación de los Pueblos Indígenas originarios.

Chile está por demostrar que no va a ir a votar por un discurso demagógico y antimperialista; que las políticas se pueden dirimir en el Congreso; que pueden lograr consenso en elegir un candidato con políticas de interés nacional; que las utopías exacerbadas en las calles, sí se pueden lograr por medio de elecciones.

De ocho candidatos que se presentaron en primera vuelta: En la centroizquierda, los extremos sumados, solo alcanzaron el 0.9 por ciento; los tibios DC y PS 5.9 por ciento y 5.7 por ciento respectivamente; el FA 20.3 por ciento y A. Guillier 22.7 por ciento. En la centroderecha, la extrema derecha 7.9 por ciento y S. Piñera 36.6.

El autor es ingeniero civil.