Hombres contra la violencia machista

Necesitamos herramientas que nos ayuden a avanzar como sociedad, que nos ayuden a los hombres a solucionar un problema grave que nos afecta colectivamente

En una tarde fría de otoño, en un municipio catalán del área metropolitana de Barcelona, más de un centenar de hombres se colocan en círculo, agarrados de la mano y rodeando un gran lazo blanco y decenas de velas encendidas. Primero reina el silencio, después se escucha con atención la lectura de un manifiesto.

Se trata de una acción de los Hombres Igualitarios, una entidad española que reúne a hombres que tienen como principal objetivo favorecer la igualdad real y efectiva entre hombres y mujeres, fomentando el cambio en los hombres hacia posiciones más favorables a la igualdad y trabajando para romper con el modelo tradicional masculino. Pero la acción de esta tarde tiene un objetivo más concreto, el de manifestar públicamente la condena y rechazo ante una lacra social que desdichadamente no acaba nunca: los asesinatos machistas, la violencia machista.

Desgraciadamente los medios de comunicación nos informan continuamente de nuevos casos de acoso sexual, de violencia machista, de mujeres asesinadas a manos de hombres. “Una mujer de 20 años es asesinada a tiros en el kilómetro 7 de Carretera a Masaya”, era un titular de hace tan solo unos días. Se trata de una mujer menos, de una víctima más, en este caso asesinada a balazos por un hombre de unos 25 años. Era Managua, pero también podría haber sido en Barcelona o en cualquier localidad del mundo.

Nos encontramos una vez más ante otro hecho vergonzoso e insoportable. Y es que una sociedad que quiere avanzar hacia la plena igualdad, una sociedad que lucha por el bienestar de su gente, debe detener esta lacra que nos ensucia y avergüenza permanentemente. En esta lucha los hombres contemporáneos tenemos mucho que decir, tenemos una responsabilidad histórica que debemos asumir tanto a título individual como colectivo.

A los hombres, el papel e identidad de género asignados, nos ha otorgado una posición de privilegio sobre las mujeres. Debemos saberlo, reflexionar y ser muy conscientes de ello. Esta situación ha generado un modelo de masculinidad predominante, que llamamos tradicional, patriarcal o hegemónica, y que está basada en los valores de poder, fuerza, exigencia, competencia, rivalidad e imposición.

Es importante e imprescindible que los hombres nos hagamos preguntas, que empecemos a reflexionar y pensar qué podemos hacer para acercarnos cada vez más a la plena igualdad entre hombres y mujeres. El modelo masculino basado en la superioridad, el desafecto, la represión de las emociones, la imposición de la fuerza, la competencia y la violencia, nos deshumaniza y empobrece a los hombres. No podemos continuar impasibles.

Necesitamos herramientas que nos ayuden a avanzar como sociedad, que nos ayuden a los hombres a solucionar un problema grave que nos afecta colectivamente. Necesitamos iniciativas colectivas de hombres que se posicionen públicamente en pos de la plena igualdad y la no discriminación ayudando, con ello, a favorecer el cambio hacia posiciones igualitarias y no discriminatorias, sexistas u homófobas, al conjunto de la población masculina. Necesitamos que nuestros hijos e hijas crezcan en igualdad y sin violencia.

Estoy seguro que sabremos hacerlo, porque nos urge, porque queremos vivir en una sociedad de bienestar para todos y todas, y no solo para una mitad. Se trata de una revolución necesaria y hermosa, una de las batallas imprescindibles del siglo XXI, de la que saldremos todos victoriosos y victoriosas. Es el momento. Hagámoslo. Ni una más. Ni una menos.

El autor es Teniente de Alcaldía de Sant Boi de Llobregat, Barcelona.