Pez dorado les costó seis días a la deriva a pescadores varados

Cinco pescadores de Mechapa - El Viejo, en Chinandega, jamás imaginaron que su aventura de ir en busca de pez dorado en altamar les costaría seis días sin alimentos, combustible, agua, chalecos salvavidas, radio comunicador y remos

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Cantos y oraciones en agradecimiento a Dios porque los cinco pescadores de Mechapa, municipio de El Viejo, Chinandega, regresaron vivos a sus hogares después de seis días a la deriva en altamar. LA PRENSA/S. MARTÍNEZ

Lo primero que hicieron en la costa, de rodillas, fue agradecer a Dios por “la nueva vida que nos da el Altísimo”. Los cinco pescadores de la comunidad costera de Mechapa, municipio de El Viejo, en Chinandega, jamás imaginaron que su aventura de ir en busca de pez dorado en altamar les costaría seis días a la deriva sin alimentos, combustible, agua, chalecos salvavidas, radio comunicador y remos.

“Fue una experiencia muy dura que hemos tenido que pasar. Siempre pedí (a Dios) que íbamos a salir; sea como sea, Él nunca nos iba a dejar solo”, expresó visiblemente emocionado el joven de 21 años, Erick Alexander López Martínez.

Los pescadores regresaron a las 11:40 de la noche del jueves 14 de diciembre, en la misma lancha Dña. Danelia Montano, en la cual zarparon el sábado 9 a la 1:00 de la tarde con un motor fuera de borda de 75 caballos de fuerza.

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La lancha quedó varada la tarde del domingo 10 de diciembre a 40 kilómetros de la costa de Mechapa por falta de gasolina.

En la imagen aparecen tres de los cinco pescadores perdidos en el mar. LAPRENSA/Saúl Martínez

Un nudo en la garganta

El joven Mynor Velásquez, hijo de José Leonel Velásquez, no pudo hablar durante los primeros minutos desde que regresó a la costa de Mechapa. Trataba de calmarse pero no podía. La emoción lo absorbía junto con sus familiares, quienes lloraban al filo de la medianoche del jueves. Finalmente se estabilizó.

“La verdad es que siento un nudo en la garganta, no puedo hablar ahorita”, dijo Mynor cuando cargaba a su niño, luego de ser consultado sobre lo que les pasó en altamar.
“Yo, como mi hermano (Ángelo), bebí agua salada para sobrevivir un poco; llegamos a beber orín para medio aguantar y dormir un poco, para sobrevivir. Creo que un día más y no pasábamos”, indicó Mynor.

Se fundieron en un solo abrazo

En tierra, después de seis días a la deriva Mynor, su hermano Ángelo y su padre José Leonel Velásquez, así como Carlos Damián Colindres Juárez (capitán de la lancha) y Eric Alexander López Martínez, se fundieron en un solo abrazo “por la nueva vida” que consideran les otorga el Señor.

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“Nos mantuvimos con carne de dorado y agua salada”, dijo José Leonel Velásquez en medio de la emoción de estar a salvo.

Los cinco hombres pretendían pesca de altura a 78 kilómetros al oeste de Mechapa, en el abundante banco de pesca de pez dorado.

Lo que pasó en altamar

El recipiente con hielo que llevaban los pescadores tenía capacidad para 1,500 libras de pez dorado. Y lo llenaron. Sin embargo, la lancha se sobrecargó y el motor, antes de lo previsto, consumió los 62 galones de gasolina que tenía para entrar y salir del mar.

Según los pescadores, no tenían experiencia en este tipo de “pesca de altura” y sus cálculos fallaron. Se quedaron sin combustible, el motor se apagó y a partir de ese momento estaban a merced de las corrientes marinas.

Malcom Colindres, hermano de Carlos (el capitán de la lancha), dijo que en Mechapa no hay experiencia en “pesca de altura”, la cual es totalmente distinta a la “pesca tradicional de costado”. “Por el peso hay mayor consumo de combustible”, dijo Malcom.

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Al quedarse sin combustible, los pescadores empezaron a luchar por su vida. Solo tenían comida para un día y tres galones de agua purificada. Tuvieron que comer pez dorado crudo para sobrevivir y botaron la mitad de las 1,500 libras que tenían en el recipiente. Además, lanzaron al mar la pesada batería eléctrica y confeccionaron remos con pedazos de bidones plásticos atados a palos que cargaban para insertarlos como banderas en los trasmallos.

“Un ángel pescador”

Según relatan los pescadores de Mechapa, “un ángel pescador” de Punta Ñata, comunidad del municipio de El Viejo, Chinandega, al que no conocen, los encontró a la deriva en altamar y les dio diez galones de gasolina.

Con ese apoyo, los cinco pescadores sintieron que volvían a la vida. Al escuchar nuevamente el rugir del motor, estaban seguros de que se reencontrarían con sus familias, quienes nunca perdieron la esperanza.

Mientras tanto, el guardacostas Cacique Agateyte y dos lanchas rápidas del Distrito Naval del Pacífico (DNP) ingresaron a altamar sin resultados. Los familiares de los pescadores dijeron que el Gobierno no proporcionó apoyo con una aeronave para buscarlos.

Los pescadores ingresaron al Hospital General España, de Chinandega, la madrugada del viernes para someterse a exámenes y tratamiento para curar las quemaduras que tenían.

Los pescadores

Los nombres de los pescadores corresponden a Carlos Damián Colindres Juárez (capitán de la embarcación), José Leonel Velásquez y sus hijos Ángelo y Mynor, así como Erick Alexander López Martínez.

Colindres, quien sostenía a sus dos niñas la madrugada de este viernes, dijo que en 15 años de labor en el mar, esta es la situación más complicada que ha vivido. “Se me han volcado lanchas, pero generalmente cercanas en las costas y he salido al nado”, comentó Colindres.

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