Un nicaragüense es el atleta más «torcido» de los XI Juegos Centroamericanos

Larry Valle abandonó la competencia después de utilizar tres bicicletas cuando apenas corría la segunda vuelta de un total de 17 en la prueba de ruta

El ciclista nicaragüense Larry Valle posa ante la cámara después de abandonar por problemas técnicos por segundo día consecutivo otra competencia de ciclismo. LAPRENSA/EFE

En el país sede de los XI Juegos Centroamericanos 2017, Nicaragua, se le llama «torcido» a quien tiene mala suerte, pero el viernes esa palabra fue sustituida por «Larry», el nombre de un ciclista nicaragüense que luchó testarudamente contra su destino pero perdió la batalla, y terminó abandonado la competencia de ruta.

Larry Valle abandonó la competencia después de utilizar tres bicicletas cuando apenas corría la segunda vuelta de un total de 17 en la prueba de ruta, con la que cerró el torneo de ciclismo en los Juegos. Era la cuarta bicicleta que usaba Valle en dos días de competencia y, cuando su abandono fue anunciado en los parlantes, la noticia fue recibida entre risas y un sentimiento de compasión.

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Valle estaba en el grupo de 13 competidores, de un total de 42, que encabezaba la competencia cuando el plato de su bicicleta y las balineras colapsaron, el ciclista no se desanimó, cambió de bicicleta, y aunque se miraba gracioso en una más pequeña y menos sofisticada, siguió adelante y de pronto la noticia: «Larry Valle pinchó».

Sin embargo, el ciclista, con todo y que corría en la última posición tras dos incidentes que lo sacaron de la competencia, no se rindió, consiguió una tercera bicicleta. Y no pudo más, la nueva bicicleta era tan inadecuada, que en vez de recortar tiempo se alejaba de los líderes, entonces llegó el anuncio final: «Larry Valle abandona».

A la espera de alcanzar el podio

Pero no era solamente un mal día, en la jornada anterior Valle, uno de los mejores ciclistas de Nicaragua, esperaba alcanzar el podio en la prueba contrarreloj, pero nada más dar las primeras pedaleadas algo falló en la cadena de la bicicleta y tras varias vueltas debió abandonar, entre llantos. «Más de un año de preparación, para esto… sólo queda la decepción de no poder ayudar a mi país», dijo Valle con una sonrisa de resignación.

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En los últimos 13 meses Valle había entrenado como nunca, tanto en Nicaragua como en Guatemala, El Salvador, Costa Rica, Panamá y República Dominicana, gracias a sus patrocinadores. La semana pasada ya le habían ocurrido varios eventos premonitorios, pues se cayó dos veces en los entrenamientos y se rompió un hueso de la mano derecha, pero Valle siguió a lo suyo, ni siquiera el incidente de la cadena lo detuvo y quedó mirando de lejos la competencia.

«Ni modo, a tomarlo de la mejor manera posible y seguir adelante», expresó. En un país donde la gente se ríe de sus desgracias, Valle no paraba de gozar ante cada broma de sus amigos: que si no querían que les contagiara la mala suerte, o que si no le hablaban para no tener un accidente, incluso hubo uno que se negó a prestarle una chaqueta para la fotografía, por miedo a sufrir las burla del destino.

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Pero Valle, un estudiante de ingeniería industrial de 22 años de edad, no cree en esas cosas, afirmó que pronto continuará entrenando, sin importarle cuántas alegrías le niegue el destino.

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