Corto de dibujos compite por el Premio Goya en animación

De hecho, "Picasso está en Colores", desvela uno de sus creadores Arly Jones, concretamente, en el juego en blanco y negro que describe la percepción del niño cuando se enfrenta a situaciones desconocidas

Fotograma facilitado por ARTEGB del corto Colores, un proyecto de la productora comprometida con la educación en valores Horizonte Seis Quince. LAPRENSA/EFE

Colores, una de las obras nominadas esta semana en la 32 edición de los Premios Goya, compite como mejor corto de animación. Este es un proyecto de la productora comprometida con la educación en valores «Horizonte Seis Quince».

Una decisión «supervaliente» de los académicos, en opinión de sus creadores, Arly Jones y Sami Natsheh, que se han atrevido a «dar un giro» a las propuestas de animación.

Porque Colores es un trabajo tradicional, casi artesanal, que habla de valores como la solidaridad, la empatía, la fuerza de voluntad o el respeto a la naturaleza, a partir de la amistad entre Tito, un niño invidente, y Candela, una niña de pueblo que le enseña a vivir aventuras en Banyeres de Mariola, en Alicante.

Los creadores del corto, Jones, en la parte técnica, y Natsheh, en el guion, explican que el proyecto es «una apuesta por lo tradicional, la igualdad, los valores y lo educativo» con la que se ha buscado transmitir un mensaje que entienda fácilmente «el público para el que está pensado, que son los niños», en palabras de Natsheh.

Fotografía facilitada por ARTEGB, de Arly Jones (sentado-2d) y Sami Natsheh (i), creadores del corto Colores.  LAPRENSA/EFE
Fotografía facilitada por ARTEGB, de Arly Jones (sentado-2d) y Sami Natsheh (i), creadores del corto Colores.  LAPRENSA/EFE

Estar nominado en los Goya, apunta Jones, «es lo máximo que te puede pasar en España dedicándote al cine, estamos felices, pero es verdad que también nos importa en el día después y, si esto tiene que servir de algo, que sea para dar un impulso al próximo proyecto».

Y añade que, «aunque gane la nueva de Tadeo Jones, que nos encanta, es estupendo que se tengan en cuenta otras voces de cómo se hacen cosas diferentes en España».

Para estudiantes de primaria

Colores se enmarca en uno de los seis periodos de aprendizaje del ser humano, en concreto en la etapa que se corresponde con la escuela primaria que va desde los 6 y hasta los 12 años, un periodo clave para su desarrollo.

Es un momento en el que «la familia es su entorno más cercano, pero comienzan a abrirse al mundo que le rodea con la escuela y los compañeros, y el color es la interpretación natural de lo que ve el ojo humano por lo que la falta de color se relaciona con las personas ciegas, como le sucede a Tito».

«Pero esta es una historia vitalista, no es la historia de un niño ciego que da penita», sino que eso «solo es una circunstancia más», añade Natsheh, nominado a los Goya en 2007 por «Espagueti western».

«Picasso está en Colores»

En España, recuerda Jones, «hay una gran tradición de dibujos animados que viene de los años cincuenta, pero últimamente hemos abandonado esta trayectoria para competir con lo que hacen Dreamworks, o Pixar, apostando por el 3D y olvidando esta tradición y el arte que hay detrás avalado desde Goya hasta Picasso».

De hecho, «Picasso está en Colores», desvela Arly Jones, concretamente, en el juego en blanco y negro que describe la percepción del niño cuando se enfrenta a situaciones desconocidas.

«Así, el espectador se centra en lo mismo que el niño ciego, en ‘escuchar’ esas líneas blancas que le sugieren imágenes que no conoce», dice el dibujante, que trabajó con Javier Mariscal en «Chico y Rita» (2010).

Tradición gráfica

Mención aparte merece su recreación de los paisajes mediterráneos, amarillos, brillantes y optimistas, un decorado «sorollesco» para las aventuras de los niños, explica Jones, los mismos que ha pintado mil veces en óleos, acuarelas o lápiz.

«Hemos querido meter todas estas cosas en Colores también como homenaje a nuestra tradición gráfica», apunta el creador de origen palestino Natsheh.

También incide Colores en las diferencias de cómo pasan el tiempo libre los niños de una ciudad, en este caso, Madrid, y los de un pueblo pequeño donde la naturaleza es la primera opción de ocio, como Banyeres de Mariola, en la provincia de Alicante.