Juegos Centroamericanos Managua 2017: lo bueno, lo malo y lo feo

Los Juegos Centroamericanos de Managua 2017 dejaron un buen sabor de boca en el país y las delegaciones, pero hay lecciones de las que se deben aprender

Juegos Centroamericanos de Managua 2017

Malli fue la mascota de los Juegos Centroamericanos, aunque su aparición en los eventos se dio hasta unos días después de iniciado el mismo. LA PRENSA/EFE/Jorge Torres

La percepción parece ser unánime. Los Juegos Centroamericanos de Managua 2017 fueron un éxito, pues a la altura de la infraestructura de primer nivel preparada para este justa, estuvo la actuación de los atletas y la asistencia de los aficionados.

Los primeros Juegos organizados por Nicaragua dejaron un buen sabor de boca en el país, pues el interés de los nicaragüenses les llevó masivamente a cada una de los escenarios y sobre todo, los atletas nacionales dieron una presentación digna de admiración al tomar en cuenta las expectativas y las últimas referencias de las delegaciones nicas en estas justas.

La balanza se inclina notablemente hacia los resultados positivos de este evento, pero se deben señalar también las fallas y desaciertos, los que deben ser analizados con la puesta mira a que estos Juegos vuelvan al país.

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Lo bueno

Los atletas nicaragüenses. No solo dieron una gran muestra de gallardía, también mostraron su calidad técnica y convirtieron en 58 medallas de oro la preparación que tuvieron para esta justa deportiva.

Juegos Centroamericanos de Managua 2017
Dalila Rugama fue la abanderada de Nicaragua y una de las atletas más destacadas de los Juegos Centroamericanos de Managua 2017. LA PRENSA/CARLOS MONTEALTO

A una presea dorada se quedó del récord para el país en Juegos Centroamericanos, específicamente las 59 logradas en Tegucigalpa 1990.

Pero esa es solo una cifra, pues tan o más valiosas son las medallas doradas conseguidas en esta ocasión, al tener en cuenta la realidad que vive el deporte nicaragüense. El respaldo económico del gobierno es importante, pero no suficiente, y la empresa privada nacional aún no se ha comprometido a respaldar como debería a los deportistas locales. Con lo mostrado en Managua 2017, esta situación debería cambiar.

Aunque para esta justa, se hicieron planes especiales de preparación, como bases de entrenamientos fuera del país o la contratación de entrenadores extranjeros, los atletas nicaragüenses estuvieron lejos de tener las condiciones de sus similares de Guatemala o Costa Rica, por ejemplo, aún así, consiguieron resultados que deberían impresionar a todos.

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Los aficionados. Era de esperar los llenos en el Estadio Nacional Dennis Martínez, incluso en el Polideportivo Alexis Argüello, dos de las principales infraestructuras deportivas creadas para este evento y que por sí solas representaban un atractivo, además de ser escenarios de dos disciplinas populares en el país: beisbol y baloncesto. Pero los llenos no se quedaron ahí.

Los dos gimnasios del Polideportivo España retumbaron ante la presencia de cienes de aficionados para las competencias de levantamiento de pesas, taekwondo, lucha, karate y sambo, todos deportes que no figuran entre los más atractivos para los nicas, pero que en esta ocasión los llevaron a por montón a ver a este escenario.

El Polideportivo Alexis Argüello también tuvo un gran ambiente en el voleibol de sala y la cancha del voleibol de playa ubicada en el Paseo Xolotlán se quedó demasiado pequeña para la gran cantidad de personas que deseaban ver las finales de esta disciplina.

De igual manera se vivió el ambiente en otros escenarios, como el puerto Asese de Granada, donde se celebró remo y la competencia de nado en aguas abiertas, y en playa Maderas, Rivas, donde se realizó el surf.

En síntesis, los nicaragüenses crearon el mejor ambiente posible a estos juegos, no solo por su asistencia masiva, sino por su buen comportamiento y respeto a los atletas como norma general.

La infraestructura. Desde antes de que iniciaran los juegos ya se había dicho de lo impresionante de la infraestructura deportiva preparada para Managua 2017. El Polideportivo Alexis Argüello, el Complejo de Piscinas Michele Richardson y el Estadio Nacional Dennis Martínez eran las insignias, pero todos los escenarios deportivos utilizados contaban con comodidades más que necesarias para atletas, aficionados y periodistas.

Las federaciones. Los miembros de las federaciones nacionales e internacionales se distinguieron por su trabajo de calidad, que aseguró el desarrollo ordenado de las diferentes disciplinas y la legalidad en cada uno de los resultados. De igual manera, fue importante el trabajo de los voluntarios, prestos a colaborar en las diferentes necesidades o a orientar a periodistas, atletas o aficionados.

Lo malo

Intento fallido. A un día de finalizar la justa deportiva, el comité organizador de los juegos tuvo el que quizás fue el más grande desacierto de este evento, al intentar incluir en el medallero oficial las preseas conseguidas en sambo, una disciplina que antes del inicio de esta contienda se había determinado que sería de exhibición.

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Al parecer, el deseo de ver a Nicaragua superar su récord de 59 medallas de oro llevó a este intento desesperado, que al final tuvo que ser descartado ante la protesta de Costa Rica, que citó las bases de competencia de los juegos en los que se dice que este tipo de decisiones no se pueden tomar de manera unilateral.

Además de que habría empañado el gran trabajo de los atletas nicaragüenses, el intento de cambiar las reglas de juego en el último momento quitó al menos por 24 horas el protagonismo a las competencias que se desarrollaban.

Organización. La falta de comunicación entre las dos principales organizaciones involucradas en el comité organizador —Alcaldía de Managua y Comité Olímpico Nicaragüense— llevó a algunos inconvenientes, como la entrega tardía de credenciales, en su mayoría la de los periodistas.

También se falló con el flujo de información a periodistas y aficionados. Si bien el sitio web oficial de los Juegos contaba con un calendario, este solo contenía la información de los días y lugares donde se desarrollarían las competencias, pero no los horarios. Salvo el beisbol, softbol, futbol, futbol sala, voleibol, rugby 7, balonmano, baloncesto y hockey sobre césped, de las demás disciplinas no fueron entregados los calendarios completos y detallados.

De igual forma, en el sitio web no se desplegaron los resultados específicos, con tiempos o detalles de las eliminatorias, como suele hacerse en este tipo de competencias.

La falta de información al público también abonó al caos vial de Managua, en especial del martes 12, cuando se realizaron las pruebas para el ciclismo, por las que se tuvo que cerrar gran parte de la Carretera Norte. Si bien evitar los problemas viales por estas pruebas era imposible, su impacto pudo ser menor si se hubiese informado a tiempo y de forma masiva sobre este evento.

Lo feo

Apertura a puerta cerradas. Si bien cada país está en su derecho de organizar sus ceremonias inaugurales y de cierre de la manera que crean adecuada, por primera vez en la historia de los Juegos Centroamericanos el acto de apertura se hizo exclusivamente por invitación.

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Por “protocolo”, fue la justificación ofrecida de manera escueta por el comité organizador por no permitir la entrada libre o a través de un cobro a cualquier ciudadano.

Al evento solo pudieron asistir miembros de las delegaciones, autoridades deportivas, invitados especiales, medios de comunicación y familias de ciertos barrios de Managua que fueron llevadas al Estadio Nacional Dennis Martínez por las estructuras del gobierno y la alcaldía capitalina.

Futbolistas panameños. Algunos miembros del equipo de futbol sub-21 de Panamá protagonizaron un espectáculo bochornoso, al verse involucrados en actos impropios para deportistas en una competencia, como la ingesta de licor y daños provocados en el hotel en el que se hospedaban. En medio de este mal momento para Panamá, es admirable la postura inflexible de la Federación Panameña de Futbol y la delegación del país canalero, quienes fueron los primeros en informar de este incidente y de tomar las medidas correctivas inmediatas.

Aguas contaminadas. El diario La Nación de Costa Rica informó sobre los problemas de salud de algunos miembros de su equipo de ciclismo de montaña, supuestamente después de ingerir agua contaminada durante la competencia.

Según el reporte de este diario, en el trayecto de competencia se encontraba una fosa con agua contaminaba con lo que podrían ser heces fecales, lo que causó malestares a un par de ciclistas. La nota también habla del reporte de un ciclista hondureño que había sido afectado de igual manera, aunque su delegación no lo informó.

Oficialmente no hubo ninguna queja de parte de la delegación costarricense o de ninguna otra respecto a este supuesto incidente.

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