A 45 años del terremoto que acabó con la Navidad en Nicaragua

El geólogo Eduardo Mayorga señala que los sismos en Managua son someros y que afectan, normalmente, las estructuras bajas, menores a cuatro pisos

El terremoto de 1972 destruyó el casco urbano de Managua. LA PRENSA/ARCHIVO

Esa Navidad no hubo festejos. Nadie sonrió de felicidad, tampoco hubo abrazos contagiosos ni las clásicas canciones que acompañan estas fechas. Nicaragua, hace 45 años, estaba de luto y lloraba sus más de diez mil muertos en medio del desastre que se había convertido la vieja Managua, que sucumbió ante un terremoto a la medianoche del 23 de diciembre de 1972.

Para el niño Eduardo Mayorga parecía como que una serpiente estuviera debajo del suelo, y lo moviera onduladamente, pero tal culebra no existía y ahora, como estudioso de las ciencias de la tierra sabe que fue el terremoto de 6.2 en la escala de Richter que hizo polvo la ciudad.

“Sentía un hamaqueo” cuenta Orlando Pérez, quien a sus 70 años de edad recuerda aquella noche, que califica como “un infierno”. Tanto él como muchos otros pensaron que era el fin del mundo, y cómo no asociarlo si la tierra se sacudía con gran intensidad, había fuego por todos lados, y el cielo se tornó rojizo (por los incendios).

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Por un tiempo, expertos sostuvieron que una tragedia como la de 1972 se repetiría en unos cincuenta años, así lo determinó uno de los estudios que aloja el sitio web del Instituto Nicaragüense de Estudios Territoriales (Ineter) “terremotos de magnitud similar a los de 1931 y 1972, pueden esperarse razonablemente, dentro de los próximos 50 años”, se lee casi como una sentencia.

Sin embargo, ni Mayorga ni Roderick Cano, geólogo del Centro Humboldt, apoyan estas conclusiones, ambos consideran que no hay certeza cuándo sucederá un terremoto, y se ha comprobado en eventos ocurridos alrededor del mundo, que un terremoto se puede registrar varias veces en el mismo lugar, durante un período menor a cincuenta años.

Terremoto
Fotografias Ineditas de Francisco Lopez y Familia, antiguos dueños de la Foto Lux sobre el Terremoto de 1972 que destruyo por completo la ciudad de Managua. Fotos cortesia de Francisco Lopez y Familia/ LA PRENSA.

Los estudios posterior al terremoto de 1972 arrojaron conclusiones: la “vasta destrucción y pérdida de vidas humanas, entre sus causas fueron: ocurrencia del terremoto directamente debajo de la ciudad, pobre construcción de los edificios, la mayoría de taquezal y madera con poca resistencia contra las fuerzas laterales, impuestas por la fuerte sacudida sísmica y el desplazamiento directo en cuatro fallas superficiales paralelas que atravesaban el área de Managua”. Pero fue la falla Tiscapa que se activó en 1972.

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Entre las recomendaciones, que debían tomar las autoridades era que se debería reubicar a Managua hacia otra parte de Nicaragua; sin embargo, la ciudad capital siguió creciendo, y de forma desordenada, como han sostenido especialistas en desarrollo urbano.

Construir en una ciudad sísmica

El geólogo Eduardo Mayorga señala que los sismos en Managua son someros y que afectan, normalmente, las estructuras bajas, menores a cuatro pisos, por tanto, se debe tener especial cuidado al construir ese tipo de estructuras sin importar su uso; ya sea para multifamiliares u oficinas.

Esto tiene especial relevancia, ya que al inicio de este 2018, la Cámara de Urbanizadores de Nicaragua (Cadur) afirmó que empezarían a construir viviendas en edificios de hasta cuatro pisos, pero no se especificó dónde se harían, solo se dijo que se establecerían en las zonas de mayor desarrollo de la ciudad capital.

Se necesitan estudios de amenaza sísmica

A pesar que es importante conocer dónde se ubica una falla geológica, se necesitan hacer muchos estudios de amenaza sísmica, sugiere el geólogo Mayorga, ya que estos permiten conocer los parámetros dinámicos del suelo: período, amplificación y los valores de la aceleración en superficie y en rocas.

Para Mayorga, a pesar que hay un mayor crecimiento poblacional, un evento como el de 1972, no tendría el mismo impacto que hace 45 años, que causó cuantiosas pérdidas humanas y materiales; sin embargo, insiste que es importante la forma cómo se construye, además de otros factores, como la hora en que pueda ocurrir un posible terremoto. El de 1972 fue a medianoche, mientras Nicaragua se preparaba para una navidad que nunca existió.

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