Robos complican la seguridad pública en Nicaragua

Experto en seguridad pública critica que se considere a Nicaragua un país seguro basado solo en los delitos de homicidios y no en otras áreas como asaltos

Managua

Las principales preocupación de los nicaragüenses está vinculado a la ocurrencia de delitos contra la propiedad. LA PRENSA/ ARCHIVO

Las autoridades de Nicaragua celebraron esta semana, una vez más, ser “el país más seguro de Centroamerica” porque la Policía Nacional reportó 400 muertes violentas de enero a noviembre del 2017. Sin embargo, valorar la seguridad de un país por el comportamiento de un solo indicador no es correcto, aseguró Roberto Cajina, experto en temas de seguridad pública.

“El dato de la señora Murillo (vicepresidenta de Nicaragua asignada por el Consejo Supremo Electoral) es un mapa parcial incompleto del delito en Nicaragua. No se puede juzgar con un solo indicador”, dijo Cajina.

Es necesario, según Cajina, tener el mapa delictivo del país, es decir los datos de los delitos que más aquejan a los ciudadanos, para tener una visión amplia y realista de la seguridad pública que tenés. Por ejemplo, el delito que más afecta a los ciudadanos es el robo en sus diferentes modalidades como robo con fuerza, con violencia, con intimidación y el robo agravado que es peor.

“Utilizar un solo indicador para valorar y comparar tu seguridad pública es un error metodológico y un ardid político a la vez, porque omitis la realidad. El Gobierno se engaña así mismo y se olvida de los demás delitos que más afectan la inseguridad en el país como es el femicidio, el robo en sus tres modalidades, las lesiones, el hurto, la amenaza y otros delitos que conformarían el mapa del delito en Nicaragua”, dijo Cajina.

Predomina el robo

Entre las causas que más ingresan a los juzgados de Managua están los robos en sus distinta modalidades, según comportamientos de audiencias en los juzgados distritos penales de audiencia de la capital, donde el 60 por ciento aproximadamente de las audiencias corresponden a robos, aunque en los últimos años estos se están volviendo más violentos y son calificados como robos agravados.

Por ejemplo, a inicios del 2016 ingresaban por mes 488 expedientes por robo a los juzgados, este año no se ha tenido acceso al dato público, aunque se ha solicitado.

De 15 causas ingresadas entre 26 y 27 de diciembre al Juzgado Quinto Distrito Penal de Audiencia de Managua, que está de turno, unas ocho corresponden a robos. El resto son posesión y tráfico de drogas y en menor cantidad delitos contra la vida.

De las ocho causas por robo una corresponde a robo agravado y homicidio, sucedido el 21 de diciembre en la comarca San Bartolo de San Rafael del Sur municipio de Managua, donde los procesados Francisco Doña Castillo y Kevin Corea Dávila además de supuestamente robarle el arma a Thomas Morales Alvarado lo mataron a garrotazos y le dieron un disparo por la espalda con su misma arma de fuego.
Jueces, fiscales y defensores públicos ya se han pronunciado sobre este repunte de robos, cuyos actores son jóvenes entre 18 y 30 años de edad muchos de ellos en desempleo.

Policía maquilla datos

Según Roberto Cajina, especialista en temas de seguridad, los datos oficiales de Nicaragua dicen que hay seis muertes violentas por cada 100 mil habitantes, lo que considera una reducción bien brusca desde el 2010 donde habían 13 muertes homicidas por cada 100 mil habitantes, lo que lo hace dudar del dato. “Dudo de esas estadísticas, esa reducción tan brusca a mi me parece que la Policía esconde la cifra para vender la idea del país más seguro de Centroamerica, pero es una venta irracional sin sentido, que no colabora a mejorar la seguridad pública del país”, dijo Cajina.

Robos preocupan a gente

Un estudio realizado por el Instituto de Estudios Estratégicos y Políticas Públicas (Ieepp) el año pasado reveló que los robos en viviendas y comercios continúan por cuarto año consecutivo como la mayor preocupación de la población en temas de seguridad en Nicaragua. Skarlleth Martínez, investigadora, del Ieepp, señaló que en 2016 la percepción de este delito entre la población aumentó en relación al período anterior al pasar del 63.7 por ciento en 2015 al 70.8 por ciento en 2016.

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