Un extranjero le dispara a tres mujeres por cruzar su finca en Diriamba

Owson Daniel Francis, de origen alemán, fue quien realizó los disparos, porque, supuestamente, las mujeres estaban robando en su finca en la comunidad Versalle

Diriamba extranjero

Las mujeres aseguraron que iban a cortar café a una finca, pero antes decidieron buscar mandarinas. LA PRENSA/Lucía Vargas

Rosa Mojica, de 25 años, Josefa Álvarez Blass, de 26 años, y una mujer que solo se identificó como Maylin del Carmen, de 23 años, quedaron vivas de milagro la tarde de este viernes luego de que un hombre les disparara en varias partes de su cuerpo. Owson Daniel Francis, de origen alemán y, apodado “el gringo”, fue quien realizó los disparos, porque, según él, las mujeres estaban robando en su finca, ubicada en la comunidad Versalle, en Diriamba.

Las mujeres aseguraron que iban a cortar café a una finca, pero antes decidieron buscar mandarinas, y al pasar cerca de la propiedad del extranjero, este realizó los disparos. “Íbamos subiendo la cuesta, a la orilla del camino de la finca de ese señor, cuando sentimos el pencazo que dio. Me toqué la cara y dije: me dieron. Ya, a la otra, le habían dado también y nos tiramos al suelo”, relató Rosa Mojica.

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Las víctimas fueron remitidas al hospital Santiago, en Jinotepe, para extraer los balines de sus rostros. Una de las mujeres aún tenía un balín en su pecho. Miembros de la Policía Nacional estuvieron este sábado por cuatro horas en la propiedad realizando las investigaciones correspondientes. El hombre no fue detenido.

Reconoce haber disparado

Francis admitió este sábado haber disparado contra las mujeres. Mostró a la policía varias armas que mantiene en su propiedad, y cuando se percató que medios de comunicación daban cobertura al caso, reaccionó de forma violenta y expulsó a los periodistas de la propiedad con una manada de perros de la raza Rottweiler.

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“Ese hombre es malo. La otra vez agarró a un pobre hombre que llevaba un manojito de leña, lo desnudó, le embarró la cara con mierda de caballo y lo amarró. Aquí nadie lo quiere y a nadie le gusta trabajarle”, dijo uno de sus vecinos.