El cafetalero y su familia fueron asesinados en Río Blanco por robarle 1,400 córdobas y un celular

Según la Policía Nacional, el principal sospechoso, Freddy Cruz llegó a la casa de Juan Escoto para prestarle dinero y ante la negativa lo mató

Asesinato, Río Blanco

Cuando detuvieron a Freddy Cruz, este dijo a los investigadores que drogado llegó a la casa de su patrón para que le “prestara o alquilara un billete”, sin precisar cantidad. LA PRENSA/ Policía Nacional

En Managua, las autoridades policiales dieron por esclarecido el asesinato de una familia, ocurrido en el municipio de Río Blanco, comarca El Martillo, el pasado 28 de diciembre y señalaron que Freddy Cruz García, de 35 años, habría cometido el múltiple crimen por robar 1,400 córdobas y un celular.

Presuntamente Cruz mató a Juan Valerio Escoto Garzón, de 43 años; la esposa de este, Adela del Carmen López Guzmán, 40 años; Lindsay Iveth Escoto López, de 10 años (hija de la pareja), y Greylin Judith Escoto Castillo (sobrina), de 10 años.

El comisionado general Francisco Díaz Madriz, subdirector general de la Policía Nacional en compañía del comisionado general, Jaime Vanegas, inspector general de la Policía, explicó que “a las 7:00 de la noche, el preso Freddy Cruz García, llega a la casa de Juan Valerio Escoto, le solicitó que le prestara mil córdobas y ante la negativa de Juan Valerio, lo agredió con un trozo de madera rolliza, le propina varios golpes en la cabeza, que es lo que le causa la muerte, posteriormente asesinó de esa misma forma a su cónyuge Adela López Guzmán, al observar las dos niñas salieron corriendo, el delincuente Freddy Cruz les dio persecución y las asesina”.

Informó que entre las evidencias ocupadas se encuentra el dinero robado, el celular y prendas de vestir de Cruz García que contenían sangre. El caso está tipificado como asesinato y robo agravado.

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Además de matar a cuatro miembros de una misma familia, se conoció que el detenido casi mata a su pareja, una adolescente, cuando la obligó a irse con él de la comunidad El Martillo, en la Reserva Natural Cerro Musún, en el municipio matagalpino de Río Blanco, donde cometió el múltiple crimen.

Los cuerpos fueron encontrados a las 6:00 a.m. del 29 de diciembre por Ricardo Escoto Garzón, hermano del pequeño productor y comerciante de café.

En la casa de madera, donde ocurrió todo, Ricardo encontró vivo a un niño de 2 años, hijo de la pareja asesinada. Los investigadores presumen que dormía cuando mataban a los padres, hermana y prima.

Cruz García, un jornalero originario del municipio de Rancho Grande, junto con la adolescente —presuntamente su pareja— tenían un par de meses de haber llegado a El Martillo, donde él trabajaba “en días” para algunos de los hermanos Escoto, incluyendo a su víctima, confirmaron varias fuentes.

Cuando lo detuvieron en la comunidad Caño Blanco, jurisdicción de Rancho Grande, pero colindante con Río Blanco, Cruz dijo a los investigadores que drogado llegó a la casa de su patrón para que le “prestara o alquilara un billete”, sin precisar cantidad.

Una fuente vinculada con las indagaciones señaló que Cruz pasó buscando a la adolescente para que huyera con él; pero, en el camino, ella le habría visto un dinero por el cual preguntó el origen, por lo que el hombre presuntamente quiso estrangularla. “La iba a dejar muerta en el río”, señaló el informante.

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Juan Escoto, padre de Juan Valerio, había declarado al canal local RB Noticias, que su hijo anduvo el 28 de diciembre comercializando un café en la ciudad de Río Blanco y calculó que a su hijo, al matarlo, le robaron 40,000 córdobas.

Sin embargo, las autoridades policiales hablan del robo de 1,400 córdobas y un celular.

Las cuatro víctimas mortales fueron sepultadas al atardecer del sábado, en el cementerio de la ciudad de Río Blanco. Una multitud acompañó el sepelio.

Además de cultivar café y cacao en menor escala, Escoto tenía más de una década como diácono de la iglesia evangélica Monte Horeb en la comunidad. Acostumbraba a madrugar para dedicarse a sus tareas.