La proyección literaria de Rubén Darío hasta nuestros días

Julio Valle-Castillo nos muestra en su libro de ensayos, Rubén Darío: Viene de lejos y va al porvenir, a un poeta de cuerpo entero, inmerso en la problemática social de su tiempo, sin perder su capacidad artística y verbal y sin renunciar a su parafernalia simbólica de cisnes, princesas, pierrots y arlequines

Ruben DarÍo

LA PRENSA/Archivo

Tanto la poesía como la prosa de Darío, inseparables la una de la otra, demuestran un quehacer escritural que inaugura procedimientos literarios, en tanto que tales afloraron y se desarrollaron con las vanguardias literarias y después de ellas: la intertextualidad, lo que nos permite calibrar la proyección literaria de Darío hasta nuestros días.

Los textos de Julio Valle-Castillo (Masaya, Nicaragua, 1952) sobre la poesía de Darío (Rubén Darío:Viene de lejos y va al porvenir, reune ensayos escritos desde 1977 hasta recientes años) inician un conjunto de trabajos críticos, que constituyen un corpus evidentemente anunciado por la poética de Darío.

Por otra parte, no se trata de un enfoque histórico, sociologizante reduccionista, sino de ver el texto poético en la dinámica de su propio contexto histórico social. Desde el inicio de sus ensayos, Valle-Castillo nos devela la paradoja de un Darío idealista y acomodado en su torre de marfil: imagen que Darío, en cierto momento se encargó de proyectar.

Sin embargo, Darío mismo posteriormente nos muestra la madurez de su pensamiento estético en prólogos y manifiestos que nos revelan un vate consciente y responsable en su rol histórico como poeta y hombre de su tiempo.

La Raíz, pintura sobre Rubén Darío, realizada por Jorge J. Sánchez, en 1967. LA PRENSA/Reproducción/Arnulfo Agüero
La Raíz, pintura sobre Rubén Darío, realizada por Jorge J. Sánchez, en 1967. LA PRENSA/Reproducción/Arnulfo Agüero

Julio, a su vez, avizora una lectura de un Darío totalmente moderno y precursor de “otras aventuras y experimentaciones creadoras de la lengua” próximas tanto a las experiencias intertextuales y medievales de Ezra Pound como a la inauguración de la poesía de la negritud, hasta los poemas narrativos y prehispánicos.

El espectro de proyecciones se amplía hasta Neruda, Vallejo y Jorge Luis Borge.

Observemos también que Valle-Castillo, sin caer en dogmatismo luckasiano o goldmaniano ni en los condicionamientos de superestructuras económicas de Angel Rama, nos muestra un Darío de cuerpo entero, inmerso en la problemática social de su tiempo, sin perder su capacidad artística y verbal y sin renunciar a su parafernalia simbólica de cisnes, princesas, pierrots y arlequines.

El approche de Valle-Castillo al texto dariano se propone buscar el funcionamiento de una poética con la historia o mejor dicho una poética histórica. Esta especificidad de la significación, Valle-Castillo la ha convertido en una especie de tipología que observa tanto el funcionamiento verbal del texto como su inmersión en la problemática de su tiempo.

Palabra esencial

Pero lo que finalmente salvaguarda a Julio Valle-Castillo de caer en un reduccionismo crítico es precisamente su condición de poeta, su intuición de creador y artífice como nos lo ejemplifica la trabazón del texto poético con la historia, sin que el texto poético mismo pierda su categoría machadiana de “palabra esencial en el tiempo” o de “lenguaje potencializado de sentido” como aseveraba Ezra Pound.