Don Francisco: ¿nucazo o tapazo?

La versión de don Francisco que ya todos conocen, esencialmente dice: “Por dos cuadras me cobraron 20 dólares, Nicaragua está más caro que París”

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¿Quién fue la víctima y por qué una carrera de taxi de 20 dólares es tan importante que hace noticia internacional?

¿Le “dieron vuelta” a don Francisco, la celebridad retirada de Sábado Gigante, quien arribó a San Juan del Sur el pasado miércoles 27 de diciembre a bordo del crucero Silver Whisper y según afirmó en cámara, “un taxista local le cobró veinte dólares por una carrera de apenas dos cuadras”?

¿O la víctima es el taxista sanjuaneño Marcos Asunción Rivera, quien por el contrario, afirma que es cierto que le cobró veinte dólares, pero después de haber acordado el precio y luego de realizar con él y su esposa un tour de más de una hora por todo el pueblo turístico, que lo llevó incluso a “trepar” a bordo de su vehículo, la empinada cuesta del Cristo de la Misericordia?

La versión de don Francisco que ya todos conocen, esencialmente dice: “Por dos cuadras me cobraron 20 dólares, Nicaragua está más caro que París”. Fue un bombazo en las redes sociales y para la imagen turística de Nicaragua: de entrada, todos le creyeron, sobre todo los nicas.

Para conocer la verdad, contacté al propio taxista Marcos Asunción Rivera, luego que el exalcalde de San Juan del Sur, Eduardo Holmann, me consiguiera su teléfono, porque a él le interesa, tanto como a mí, llegar al fondo de la verdad.

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Rivera narra que su tour de “dos cuadras” con don Francisco comienza en el Malecón, donde el guía turístico Juan Granja le hace parada para montar al personaje, a quien inmediatamente reconoce y le ofrece el tour normal que le dan a los turistas por 10 dólares: iglesia, parque, mercado, Calle del Rey, y Mercado de Artesanías.

Cuando pasaban frente al mercado, que está en construcción, don Francisco le pregunta por un lugar turístico con vista, y entonces Rivera le ofrece llevarlo al punto más alto y más visitado por los turistas: el Cristo de la Misericordia; pero le advierte que serán 10 dólares adicionales, ya que “trepar hasta allí es más largo”. Don Francisco acepta sin objeciones, afirma Rivera y todavía le dice es “donde están las casas de los ricos”.

Cuando van por la Alcaldía, don Francisco le pregunta al conductor por los nombres del alcalde y del vicealcalde, este se los da. Luego, cuando con dificultad van subiendo la cuesta del Cristo, le pregunta por el modelo de su vehículo: un viejo KIA año 2000.

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Ya arriba, en el estacionamiento del Cristo, Rivera les advierte a don Francisco y a su esposa que tendrán que subir las gradas a pie, pero don Francisco se resiste y es allí que le pregunta si recuerda la canción “la cucaracha, la cucaracha, ya no puede caminar, porque le falta, porque le falta, una pata para andar”.

Pregunta don Francisco por otro lugar donde se pueda apreciar la vista de la bahía sin tener que subir las gradas y el humilde taxista lo lleva a una explanada que hay abajo del Cristo, desde donde logran tomar las fotos de la espectacular bahía de herradura, sin bajarse del vehículo.

Al regreso, dos chicas, cuenta Rivera, van bajando la cuesta y don Francisco le pregunta haciendo, como él bien acostumbra, de todo una broma… ¿y esas son caras o baratas?

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Cuando don Francisco llega al Mercado de las Artesanías, no encuentra nada atractivo, luego se bajan en el restaurante El Timón a tomarse un refresco, allí nadie lo reconoce. Es cuando Rivera le revela a uno de los dueños, Mauricio Granja, quien era el distinguido ocupante de su taxi: don Francisco, quien incluso está de cumpleaños.

Fue entonces que les atendieron con manteles largos y donde al entrevistarlo, con su característico humor, soltó la pesada broma del taxi y no fue la única: allí le preguntaron por su “experiencia” en Nicaragua, él entendió “experiencia sexual”, de las que dijo que no había tenido aún.

Allí terminan las “dos cuadras” de Don Francisco, quien todo lo hace “guasa” y comienza el suplicio del humilde taxista, a quien horas después lo acaban en las redes sociales cuando se difunde el video.

Yo le creo a don Marcos Asunción Rivera, porque ni en sus más profusas alucinaciones pudo haber inventado tanto detalle del tour con Don Francisco, quien considero que le debe disculpas.

El autor es periodista, exministro y exdiputado.

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