Alexander Mejía al ser nombrado Prospecto del Año: «Todo ha valido la pena»

"Sentí mucha emoción, me alegré y le agradecí a Dios por lo que he recibido, han sido tantos los esfuerzos que he hecho en mi vida", recordó "Popeye".

Alexander Mejía en plena faena contra Ramiro Blanco, en una de las mejores peleas de Nicaragua en 2017. LA PRENSA/ JADER FLORES

Se nota que Alexander Mejía va disfrutando los logros que ha ido consiguiendo en el boxeo. Al ser preguntado sobre cómo asumió el nombramiento de Prospecto del Año de parte de la Comisión Nicaragüense de Boxeo Profesional (Conibop), se para en el borde de las lágrimas, claramente contento.

De sangre caliente arriba del cuadrilátero, Popeye explica que la vida nada le ha dado de gratis, esta distinción fue consecuencia de haber resumido en el 2017 cuatro triunfos y una derrota en Japón, el 24 de diciembre, de la que ahora tiene más gozo que vergüenza.

“Estaba dormido, revisé mi celular y me di cuenta. Sentí mucha emoción, me alegré y le agradecí a Dios por lo que he recibido, han sido tantos los esfuerzos que he hecho en mi vida y sé que todo ha valido la pena”, dijo Mejía, dueño de una valentía que parece inagotable.

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En marzo de 2016, Popeye irrumpió en el boxeo rentado como todos: intentar hacer ruido con su nombre. Concluyó ese año con 4-0 y en 2017 se amarró bien los guantes para conseguir además el título Fedecentro de las 126 libras y el cinturón Fedelatin de las 122 libras, este último en una gran batalla con Ramiro Blanco.

Esforzado

“Mi papá vive a media cuadra de una casa que cuido. Lo fui a buscar, le dije y casi llora. Somos gente sufrida y como padre se gozó del fruto de su hijo. Este año quiero seguir humilde, luchando por lo que quiero”, explicó.

Con un récord de ocho victorias y solo una derrota, Mejía ha tomado como lema de vida que nada es imposible y así anda en el día a día. En su momento apostó por el boxeo, dos años después ha recibido un premio y lo que más le pide a Dios es la titánica tarea de coronarse, algo complicado, pero no distinto a lo que le ha tocado vivir a Popeye.