Condiciones para una elección pura

Las siete condiciones puntualizadas pueden considerarse como indispensables para la seguridad, pureza y honestidad de un proceso electoral

elección pura

Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, director martir del Diario LA PRENSA. Foto: LA PRENSA/ ARCHIVO

Salvo mejor opinión en contrario, yo diría después de haber presenciado varias elecciones en diferentes países que son elementos indispensables para la pureza del sufragio, los siguientes:

1.- Buena identificación del votante, con la cual se evita el voto múltiple. Esto incluye desde una documentación como la cédula de identidad para cada votante, hasta medidas posteriores al acto de votar, es decir, tinta indeleble, marca en la cédula, etc.

2.- La vigilancia en las mesas, y en los directorios electorales que reciben cómputos escrutados en aquellas.
Sin la presencia de miembros pertenecientes a todos los partidos que concurren a una elección, las mesas electorales no pueden considerarse integradas democráticamente, ni con seguridad.

3.-Recuento público de los votos.
Esto quiere decir, hacer el escrutinio de cada mesa en presencia de los vigilantes nombrados por los partidos que concurren, y también con las puertas del local abiertas, de modo que cualquiera pueda verificar la pureza de la operación.

4.-El acta una vez hecho el recuento, firmada por todos los vigilantes, conservando cada uno de ellos una copia de la misma, es también una garantía de honestidad indispensable.

5.-Hacer la entrega del acta levantada en cada mesa local, a los tribunales electorales superiores en presencia de todos los vigilantes, encargados de custodiar la urna, hasta el momento de entregarla al tribunal superior.

6.-La participación de vigilantes de cada partido en todos los organismos electorales es indispensable para que pueda haber verdadera pureza en los escrutinios, y en las sumas totales de éstos.

7.-La efectiva sujeción de la fuerza pública al poder electoral es también un requisito indispensable en un proceso democrático.

Sin excluir otras medidas, como son la prohibición del tránsito intermunicipal (para evitar el doble voto), y el acarreo de votantes, las siete condiciones puntualizadas pueden considerarse como indispensables para la seguridad, pureza y honestidad de un proceso electoral.

Si en unos comicios concurren todas ellas, el fraude es casi imposible, porque cumpliéndolas, se evitan las trampas propias del fraude que son: la inscripción y el voto múltiple, la alteración de cifras en los recuentos, y la falsificación de las sumas que van totalizándose en los tribunales superiores.

LA PRENSA, sábado 11 de junio de 1966.

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