Erasmo Ramírez será más agresivo ahora al lanzar

Erasmo Ramírez espera comenzar a subir más firmemente en su carrera en las Grandes Ligas a partir de esta temporada que se avecina

Erasmo Ramírez realizó una buena apertura ante los Yanquis, pero salió sin decisión. LA PRENSA/ARCHIVO

A simple vista, pasar de un récord de 4-3 y 4.80, a 1-3 y 3.90, no significa un gran cambio en términos de desempeño, quizá porque la transformación más drástica Erasmo Ramírez la experimentó por dentro.

Cuando el 28 de julio del año pasado Erasmo fue enviado de regreso desde Tampa Bay a los Marineros, su primer sentimiento fue de confusión, pero luego descubrió que era lo mejor que podía haberle ocurrido.

Erasmo Ramírez conversó con LA PRENSA justo cuando falta un mes para que los campos de entrenamiento del beisbol de Grandes Ligas abran sus puertas. Y a sus 27 años, luce listo para saltar al siguiente nivel.

Listo para el reto

¿Cuál es tu enfoque ahora mismo?
Prepararme para llegar en las mejores condiciones posibles al Spring Training y quedarme con uno de los puestos de abridor en el equipo. Esa es mi meta y he trabajado para eso. Mi enfoque es ser un abridor.

¿Cómo viviste el cambio?
Primero me sorprendió. No me esperaba eso y menos a Seattle, que era de donde yo había salido. Eso no ocurre con frecuencia. Pero ser cambiado me ayudó mucho. Sentí como que había ido a un campamento a prepararme y ahora estaba de vuelta.

¿Fue útil jugar en Tampa?
Tampa me ayudó mucho para restablecer mi confianza. Ahí encontré ese pequeño empuje y las palabras que necesitaba para volver a ser yo mismo. Ese Erasmo que lanzaba strikes sin importar quién estuviera bateando.

¿Qué fue lo diferente al volver a Seattle?
Después del cambio ya venía con otro enfoque, otro tipo de pensamiento. Había sido relevo y abridor. Había trabajado en situaciones superapretadas y peleado por puestos. Y llegar a Seattle fue lo mejor que me pasó. El cambio se dio en el momento adecuado.

No tenía un rol definido

¿Qué te afectó en Tampa?
Fui inconsistente porque trabajaba en las dos funciones (abridor y relevista) y eso impedía que pudiera desarrollar una rutina de preparación de forma constante. Me pusieron a relevar y luego a abrir y me cansaba muy rápido.

¿En Seattle qué se te dijo?
Cuando llegué a Seattle se me dijo que sería abridor y eso me permitió que me concentrara en ese rol, que es el que me gusta. Yo quería y aún deseo probar que puedo enfrentar a los bateadores tres o cuatro veces, y esos son chances que no se me daban en Tampa.

¿Aún debés convencer?
Uno tiene que salir al terreno todos los días y probar que puede hacer el trabajo, que puede ejecutar bien. En Seattle tuve malos juegos, pero me supe levantar y mejorar la calidad de mis presentaciones. Eso es lo que debo hacer de nuevo.

¿Qué esperás de este 2018?
Espero ser abridor. Dar todo lo que tenga para quedarme con un puesto. Sicológica y mentalmente demostrar al equipo que vengo más feroz que en años anteriores. El año pasado aún estaba indeciso. Ahora seré más agresivo.

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