Román González: «¿Qué si soy el mejor? Aún nadie tiene mis cualidades»

Siempre se muestra muy cauto, demasiado precavido. No habla más de la cuenta cuando se trata de venderse a sí mismo, prefiere que otros digan que es o era el mejor.

Román González. LAPRENSA/ARCHIVO

Siempre se muestra muy cauto, demasiado precavido. No habla más de la cuenta cuando se trata de venderse a sí mismo, prefiere que otros digan que es o era el mejor. A pesar de eso, existe el orgullo interno que no se deja acorralar cuando todo el mundo lo ve hacia abajo y con mil y una dudas en su retorno. Sin embargo, Román González esta vez lo dijo sin complejos: “¿Que si soy el mejor? Aún no hay nadie que tenga mis cualidades”.

Así como de golpe lo sacaron los rankings internacionales de mejor libra por libra del mundo a Chocolatito, para muchos de golpe dejó de ser el boxeador brillante con cualidades que asombran y dan escalofríos cuando se trata de castigar al oponente. Todo con el mismo origen, el nocaut ante Rungvisai.

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Decís que te gustaría tomar las cosas con calma pero al mismo tiempo que te mirás en una tercera pelea contra Rungvisai…

Así es. Primero deseo hacer una o dos peleas de preparación, mirar cómo estoy en condiciones para luego ir por las peleas grandes, ir por título mundial y unificar, pero todo con calma, no tengo prisa, ya me di cuenta que la carrera no deja nada positivo.

Siempre has sido el mejor en las categorías que has estado. ¿Román se siente que todavía es el mejor en las 115 libras?

Yo nunca me he considerado el mejor, sino la gente es la que lo dice. Yo me encargo de hacer mi trabajo. Ahora ¿que si soy el mejor? Te puedo decir que aún no hay nadie que tenga mis cualidades y tren de pelea. Me considero que tomando el reto y haciendo todo lo que sea necesario con mi equipo de trabajo volveré al mismo lugar donde estaba y donde todos me consideraban.

Hablaste sobre falta de adaptación. Uno cree que a ese Chocolatito que se vio ante Carlos Cuadras y la primera de Rungvisai no necesitaba nada de adaptación…

Cuando digo eso me refiero a la fortaleza. Te voy a poner un ejemplo. En mi última pelea yo subí entre 124 y 126 libras; sin embargo, mi rival estaba en 134. Yo casi no subo nada en comparación a mis oponentes. Ellos tienen ventaja desde antes que suene la campana en el peso.

Una vez dijiste que no querías ser un boxeador maltratado y quedar con tantas heridas en el rostro para tu retiro. Ahora las marcas son muy evidentes…

Todavía tengo una herida fea desde la primera pelea con Rungvisai y tengo la cortada más grande en mi ceja derecha. Las cosas han cambiado y cuando dije que me iba es porque sabía que viviría muy bien.

¿Qué es vivir bien para vos?

Vivir tranquilamente sin necesidad de trabajar.

También decías que te gustaría poner un negocio, pero ¿en qué otro negocio vas a ganar 600,000 dólares como en el boxeo?

Eso lo entiendo, pero debo aprender que no siempre lo voy a conseguir. Uno va perdiendo los reflejos y quisiera ser joven. Tarde o temprano el cuerpo se desgasta y las cosas se acaban y lo importante es saber cuándo llega la hora. No quiero ser de esos boxeadores tercos que siguen y siguen.

Hace 10 años cuando dejaste a Gustavo Herrera por Arnulfo Obando fue por el porcentaje de la bolsa, Gustavo lo debía dividir con tu papá. ¿Qué es lo diferente?

Gustavo aceptó trabajar conmigo y sacrificarse para ir a los campamentos, lo que te puedo decir es que estamos contentos.

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