Tigres despojan a los Gigantes de la victoria en inicio de la Final

Los Tigres de Chinandega mostraron más equilibrio en el tramo más agobiante de un partido trepidante ayer en Rivas, donde se inició la Final de la Profesional

Edgard Montiel es forzado en el homeplate en el cuarto episodio del primer juego de la Final. LA PRENSA/JARDER FLORES

En una batalla cargada de dramatismo y revestida de incertidumbre, los Tigres de Chinandega parecieron más preparados para las emociones fuertes, porque cuando hubo que caminar sobre el filo de la angustia, lo hicieron con mayor equilibrio, en ruta a una victoria 2-1 sobre los Gigantes de Rivas, en el inicio de la Serie Final de la Liga de Beisbol Profesional.

Fue una lucha sin tregua, trepidante y estremecedora, en la que se pasaba de una emoción a otra con brusquedad, con jugadas espectaculares a la defensiva y exhibiciones monticulares con ribetes de hazaña. No obstante, este duelo merecía un mejor final que un par de bateadores golpeados para decidirlo. Pero así fue. Y los Tigres fueron los de mayor tenacidad.

Marcos Frías, un espigado derecho dominicano que se ha convertido en el “as” de los Tigres, tomó a los Gigantes por el cuello y no los dejó pronunciar palabra en los primeros seis episodios, mientras les lanzaba de manera perfecta; sin embargo, los felinos no lo pudieron ayudar y el juego iba 0-0.

Otro dominicano, pero zurdo y de los Gigantes, Pedro Viola, oculto entre la brillantez de su rival, pero sin apagarse y saltando de una dificultad a otra, iba también colgando ceros, en un alarde de serenidad y templanza para escapar de las amenazas constantes.

Campbell acabó el Juego Perfecto

Sin embargo, una línea hacia el jardín derecho, salida del bate de Darrell Campbell, le puso fin a la proeza de Frías. Y antes que este lo asimilara, Elmer Reyes le disparó doble para situar a dos sureños en las almohadillas. No obstante, Campbell fue forzado en home, en rola de Wuillams Vásquez.

Sin embargo, en batazo por segunda de Juan Carlos Torres, que escapó al gran esfuerzo de Yosmany Guerra, anotó Reyes la carrera que puso a los Gigantes arriba 1-0 y decretó la salida de Frías, mientras ingresaba Jorge Bucardo.

Los rivenses retiraron a Viola de la colina, luego de una labor estupenda. No fue un dominio como el alcanzado por Frías, pero fue hábil al sortear dificultades y mantener la pizarra sin anotaciones, mientras ingresaba el también zurdo Nelson Payano.

El marcador no se movió y Chinandega fue a su último chance en el noveno. Y en lugar de rendirse, los Tigres abrieron con sencillos de Leonardo Ortiz y Osman Marval ante Payano, quien respiró cuando fulminó a Ortiz en tercera, tras un toque de Norlando Valle.

No obstante, Yosmany Guerra disparó hit al central para llenar las bases. Entró Berman Espinoza al relevo y Ofilio Castro, con rola al short, provocó el empate 1-1. Fue entonces cuando el montículo se movió bajo los pies de los sureños en el momento cumbre.

A Berman lo relevó Armando Montenegro, quien golpeó al zurdo Jamar Walton para volver a llenar las bases, y con José Elías Villegas en la colina, Curt Smith recibió otro golpe, el que al final sería el decisivo para la victoria de los occidentales.

Del cierre del partido se encargó el otro Bucardo, Wilber, quien salvó el juego de su hermano Jorge, y le puso fin a un desafío, que seguro exploró todas las emociones y dejó a los Tigres en ventaja en una Final que tiene cara de impredecible.

Hoy la lucha continúa en Chinandega (6:00 p.m.), donde los Tigres irán con Raúl Ruiz y los Gigantes con Manauris Báez, para otra batalla de altos kilates.

Los detalles

Los Tigres se impusieron 2-1 a los Gigantes. Jorge Bucardo (1-0) fue el ganador, Nelson Payano (0-1) cargó con la derrota y Wilber Bucardo (1) se anotó partido salvado.

Marcos Frías, abridor de los Tigres, lanzó 6.1 innings perfectos, antes de que Darrell Campbell le pegara hit en el séptimo episodio.

El zurdo dominicano Pedro Viola, iniciador de los Gigantes, lanzó siete innings de seis hits sin carreras y cuatro ponches con dos bases.

Ofilio Castro hizo un jugadón en tercera base, mientras Elmer Reyes brindaba cátedra con su guante en la esquina caliente de los sureños.

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