Carlos Pellas aconseja a productores de azúcar ir más allá de la productividad

Dadas las nuevas condiciones del mercado y los nuevos retos que enfrenta la industria azucarera mundial, ahora no basta mejorar la productividad, los esfuerzos deben ir dirigidos a buscar la sostenibilidad

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LA PRENSA/ Manuel Esquivel

Dadas las nuevas condiciones del mercado y los nuevos retos que enfrenta la industria azucarera mundial, ahora no basta usar tecnología de punta e innovar constantemente para mejorar la productividad, sino que los esfuerzos deben ir dirigidos a buscar la sostenibilidad económica, ambiental y social del sector.

“Debemos ir más allá, tomando siempre en consideración la sostenibilidad de nuestra industria como un todo. Lo que implica no solo considerar el impacto en nuestros recursos naturales y en nuestras comunidades vecinas, sino también comprender cómo nuestras prácticas laborales afectan la vida de diversos pobladores”, dijo el empresario Carlos Pellas durante la inauguración de la Semana Bonsucro, que reúne por primera vez en Nicaragua a unos doscientos representantes del sector azucarero de todo el mundo.

En el ámbito ambiental eso significa ser cuidadosos en el uso del agua, la aplicación de agroquímicos y tratar de que la huella de carbono del sector sea al menos neutral, plantea Pellas. Y en el social propiciar mejores condiciones de salud y educación para los habitantes de las comunidades vecinas de los ingenios y plantaciones de caña.

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“No podemos ni debemos contentarnos con solo ser fuentes de empleo, sino también proporcionar empleos de calidad y con condiciones favorables que garanticen la protección de los derechos humanos en el lugar de trabajo, dando garantías en salud y seguridad a todas las personas que trabajan en nuestras industrias”, señaló Pellas.
Y añadió que aunque el sector ya avanza en esa dirección hay que seguir sumando esfuerzos.

Seguir implementando mejores prácticas

“En relación con la IRC (insuficiencia renal crónica), como industria azucarera debemos continuar implementando mejores prácticas laborales y condiciones de trabajo, a fin de reducir el estrés térmico y apoyando y financiando investigaciones científicas para encontrar las causas de la enfermedad e implementar nuevos programas de apoyo a las comunidades afectadas”, insistió Pellas, quien a su vez instó a los productores de azúcar y los que critican al sector a encontrar formas de trabajo en pro de todos los eslabones que integran esta actividad económica.

Pellas admitió además que el sector enfrenta nuevos retos, como “la creciente campaña contra el consumo de azúcar, las restricciones de los recursos hídricos, la migración del campo a la ciudad de las personas más calificadas y nuevas y más complejas normas de producción”.

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También observó como desafío “la creciente presión por la penalización de enfermedades trágicas como la insuficiencia renal crónica de origen desconocido que afecta a los trabajadores de las diferentes industrias y de distintas partes del mundo, particularmente en Centroamérica”.

“Para tener éxito en este nuevo y retador entorno necesitamos concertar esfuerzos y alianzas entre los Gobiernos, las municipalidades, la sociedad civil, el sector productivo, las organizaciones internacionales, la academia, las instituciones que certifican los procesos de las empresas, en fin, entre todos aquellos actores que de una u otra manera estamos involucrados en esta cadena productiva”, admitió Pellas.

Siempre hay espacio para mejorar

Por su parte, el gerente general del Comité Nacional de Productores de Azúcar (CNPA), Mario Amador Rivas, dijo que en Nicaragua se están haciendo las cosas bien pero siempre hay espacio para mejorar.“En el tema del estrés térmico, lo último que se ha hecho es modificar los horarios de trabajo de las personas y sobre todo dar seguimiento al tema del descanso, la sombra y la hidratación, que es lo más importante… Hace veinte años la jornada laboral en el corte de caña era de doce horas en los siete días de la semana, ahora se ha reducido, trabajan dos horas y descansan veinte minutos y tienen que descansar e hidratarse bajo la sombra, y su hidratación incluye agua y sales minerales”, detalló Amador.

Según Amador, junto a los esfuerzos que se realizan para evitar el impacto del calor en la salud de los trabajadores del sector, también se desarrollan programas para mejorar la calidad de vida de los trabajadores que padecen IRC y se apoyan programas de investigación para buscar nuevas opciones de tratamiento.

Monte Rosa ya es Bonsucro

La plataforma internacional de Bonsucro certifica la sostenibilidad medioambiental y social de la producción de azúcar en el mundo. El año pasado el Ingenio San Antonio fue el primero en obtener este sello en el país y la semana pasada el Ingenio Monte Rosa fue el segundo en obtenerlo. “Estamos avanzando poco a poco para ver si logramos que al final del año toda la industria azucarera del país (faltan los ingenios Montelimar y Benjamín Zeledón) ya esté certificada”, dijo Mario Amador Rivas, gerente general del Comité Nacional de Productores de Azúcar (CNPA).

18 millones de quintales es la producción que se espera para la zafra 2017-2018, que finalizará en mayo próximo. El año pasado este sector generó en ingresos cerca de 500 millones de dólares, con la venta de subproductos y exportaciones de azúcar.

 

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