Yosmany Guerra: «Sabía que la pelota iba lejos, muy lejos»

Yosmany Guerra se quedó como congelado en el cajón de bateo, mientras su mirada perseguía la ruta de la pelota que se perdía en la oscuridad de la noche.

Yosmany Guerra celebra su jonrón con sus compañeros en los Tigres de Chinandega. LA PRENSA/ JADER FLORES

El cubano Yosmany Guerra se quedó como congelado en el cajón de bateo, mientras su mirada perseguía la ruta de la pelota que se perdía en la oscuridad de la noche, y las graderías se llenaron de vida, algo así como una ola que se levantaba para ovacionar el cuadrangular, el parteaguas del encuentro.

“Soy un bateador que lo que hace es pegarle a la bola sin pensar en el jonrón, me encontré con ese picheo, lo esperé y salió el batazo. Uno como jugador sabe cuándo conecta sólido a la pelota, y desde que la conecté sabía que se iba lejos, muy lejos”, dijo Guerra en entrevista con el periodista Francisco Jarquín de Radio La Primerísima, con el temple frío, como si hablaba en nombre de otro.

Relacionado: «Esta victoria nos cambia el ánimo», dice Ramiro Toruño, mánager de los Gigantes

En el sexto episodio, con hombres ocupando las tres bases, Guerra hizo el swing definitivo, una alegría de máximo voltaje para los Tigres y una arruga en el corazón para los Gigantes, sentenciados verdaderamente y a una derrota de ser cargados en ataúd.

“La bendición llegó en un momento importante, en la altura precisa del juego y así abrí el carreraje. De mi parte no quiero que vayamos más allá de un quinto juego, quiero que se termine en Rivas, iremos con el mismo ánimo de siempre”, agregó el cubano, quien fue movido del primer bate al séptimo en el line up de los Tigres, lo que ahora da la lectura de una movida perfecta.

Lea además: Tres jonrones y gran picheo de Raúl Ruiz dieron segundo triunfo a Tigres

“No se puede dar tregua”

El relevista Wilber Bucardo ha sido el mimado del mánager Lenín Picota para los cierres de partidos. Reveló que antes del mismo, se reunieron y el panameño le dijo que estuviera listo ese brazo y ese corazón, porque “iba a morir con él”.

Y así fue. Y aunque admitió el jonrón solitario de Juan Carlos Torres en el fondo del juego, Bucardo se apuntó el segundo salvamento en la Serie Final.

“Me sentí un poco ligado, estaba tirando todo lo que tenía, pero mi mánager me dio toda la confianza. A los Gigantes no hay que darle tregua, ni un centímetro, y si es necesario voy a apoyar en el quinto partido”, apuntó Bucardo a Canal 13.

También: Tigres arrebatan y ganan el primer juego de la Serie Final a Gigantes

“Ese batazo de Guerra nos llenó de alivio, una ventaja de cinco carreras no es fácil de remontar, ya vimos que no fue así, pero como siempre digo, en el beisbol no hay nada escrito hasta que cae el último out”, añadió Bucardo.

En la cueva de los Tigres uno de sus miembros está lesionado, se trata de Ofilio Castro, uno hombre que ha de convertirse en una baja sensible. “Yo soy de esos que salen del juego cuando en verdad es algo grave, me tocará revisarme y espero seguir apoyando al equipo. Iba rumbo a la primera, sentí un jalón en la ingle y me sentí mal”, reveló Castro, sacado en camilla en el séptimo episodio del juego.

×

Apoye el periodismo independiente. Lo invitamos a compartir este contenido.

Comparte nuestro enlace: